Leslie Morgan: «Me ponía la pistola en la cabeza y no sabía que era víctima de violencia de género»

Laura de Grado | Madrid - 2 abril, 2019

Inspiradora, esperanzadora y cercana, así es Leslie Morgan, una de las voces que rompe el silencio para terminar con la violencia contra las mujeres desde su experiencia como superviviente.

La escritora, consultora y defensora de los derechos de las mujeres cuenta su historia para dar herramientas a otras mujeres en la misma situación porque, como ella defiende, «el maltrato sólo prospera en silencio y hablando de ello nos hacemos fuertes». Por eso la clave está en «concienciar» sobre este problema.

Una de cada tres mujeres son víctimas de violencia machista a lo largo de su vida. Por eso la escritora, que ha trabajado en The Washington Post, Johnson & Johnson, Leo Burnett and Seventeen Magazine, afirma que todos conocemos «a alguna persona que está siendo agredida o que fue agredida» y se muestra tajante con cualquier forma de maltrato físico y emocional.

En una entrevista con Efeminista, Morgan confiesa que «no sabía que era víctima de violencia de género» cuando su marido la apuntaba con una pistola, porque «nunca piensas que alguien que te quiere te va a pegar».

Con un sincero «puedes salir, puedes reconstruir tu vida» anima a todas las mujeres que están viviendo esta situación a salir de ahí y hablar de ello como ella hizo. Al entorno, recomienda prestar atención a las señales y preguntar: «¿cómo te has hecho eso? ¿estás bien?».

«El estereotipo es que la mujer que deja que un hombre le pegue es débil»

«Prometo a todo el mundo que me esté escuchando ahora mismo que conoces a alguna persona que está siendo agredida o que fue agredida de niña y por eso te importa esto»

P: Escritora y defensora de supervivientes de violencia de género, podemos verla también en una Ted Talk llamada ¿Por qué las víctimas de violencia de género no se van?, ¿cuál es esta razón?

R: Hay muchas cosas que no se entienden sobre violencia de género. El estereotipo es que la mujer que deja que un hombre le pegue es débil, no tiene autoestima y no es muy inteligente. Y el estereotipo sobre el agresor es que es un hombre malvado, y no es verdad.

Lo que ocurre es que tienes a dos personas que se enamoran, y todos sabemos como es el amor, es mágico y crees en la otra persona y quieres superarlo todo. Nunca se le ocurre a nadie, ni nunca se me ocurrió a mi, que el amor y la violencia pudieran ir juntos, y cuando van juntos es muy confuso. En mi caso lo que me pasó, que es algo muy común, es que no era consciente de que era víctima de violencia de género, de verdad que no lo sabía. Me pegaba y me ponía la pistola en la cabeza y yo no sabía que era víctima de violencia, sólo pensaba que era una mujer fuerte, inteligente e independiente que estaba enamorada de un hombre lleno de problemas al que quería ayudar.

Acababa de graduarme de Harvard, tenía un gran trabajo, era muy fuerte y él era inteligente, divertido y me amaba y no me daba cuenta de lo peligroso que era. No me daba cuenta de que había posibilidades de que me matara si me quedaba. Me llevó mucho tiempo darme cuenta de qué estaba pasándome.

También necesito decir, porque es algo que la gente no entiende sobre la violencia de género, que la mayoría de víctimas son mujeres, mujeres de todas las religiones, todas las culturas, de todos los países, de todos los niveles educativos. Pero los hombres también pueden ser víctimas, como niños y como adultos. No es un asunto de mujeres, es un asunto de todas las personas, de todas las culturas.

Y te prometo, prometo a todo el mundo que me esté leyendo ahora mismo, que conoces a alguna persona que está siendo agredida o que fue agredida de niña y por eso te importa esto. Puedes pensar que no es relevante para ti o que no es asunto tuyo, pero todas las personas deben preocuparse por ello porque afecta a muchas mujeres y niños en el mundo.

P: ¿Por qué es tan difícil reconocer a un maltratador? 

R: Nunca piensas que una persona que te quiere tanto al principio de la relación, llegará a hacerte daño alguna vez. Yo he crecido muy ingenua, era muy cercana a mi padre y mi hermano y he tenido muchos novios y amigos chicos, y nunca había pensado que un hombre pudiera llegar a dañar a una mujer, por ningún motivo.

Nunca se me había ocurrido, ni en mis sueños más salvajes, que un hombre me llegara a pegar, me parecía imposible. Cuando pasó estaba asustada y sorprendida, estaba avergonzada, y necesité mucho tiempo para darme cuenta de lo peligroso que era y lo destructivo que era para mi. Durante mucho tiempo pensé que porque había ido a Harvard, tenía trabajo, que porque era fuerte, inteligente, independiente y feminista podría soportarlo y que era mi obligación ayudarle.

Lo que más me ayudó es que tenía amistades que vieron en mí los cambios que yo no pude ver. Vieron que estaba siendo menos segura, que tenía miedo, que había algo mal, y hablaron conmigo, rompieron el silencio. Simplemente me preguntaron «Leslie hay algo que no va bien, no se que es pero necesito saber que estás bien». Eso me ayudó muchísimo porque me dí cuenta de la terrible situación que estaba viviendo: que la relación, y el amor, que debería hacerte más fuerte y feliz, estaba destruyéndome.

Romper el silencio y hablar de ello

P: Comentas que te ayudó mucho la ayuda de la gente que te rodea, ¿cuál es o debería ser el papel del entorno?

R: Siempre me preguntan «¿cómo puedo ayudar a alguien?» y algo exclusivo de la violencia de género es que hablando de ello ayudas a la víctima, a ti y ayudas a todo el mundo. El maltrato sólo se desarrolla en silencio, sólo crece cuando no hablamos de ello, pero si hablas de ello creas conciencia de lo común que es, haces saber a la víctima que la estás creyendo y que estas dispuesta a ayudar.

Por eso es tan poderoso, por eso yo hablo hoy como defensora, por eso hice el Ted Talk, por eso escribí el libro Crazy Love. En mi caso el simple de hecho de hablar de qué me estaba pasando me abrió las puertas para abandonar esa relación de maltrato y empezar una nueva vida. Cuando abandoné esa relación tenía 27 años, habían pasado muchas cosas en un periodo corto de tiempo, pero tuve suerte porque tuve una segunda oportunidad.

«El maltrato emocional es tan destructivo como tener una pistola en la cabeza»

P: Como comenta, no se trata sólo de maltrato físico, sino también psicológico, ¿por qué es tan peligroso?

R: Esto es un punto importante. La violencia física en una relación está mal y es más clara, es como negro y blanco, lo puedes ver, puedes ver los moratones. Pero el maltrato emocional es igual de malo y está mas escondido. El maltrato emocional es muy común y las mujeres lo ejercen tanto como los hombres. Los síntomas son los mismos, si tienes una amiga, una pariente o tu misma, que estás asustada de tu pareja, te sientes insegura, es un síntoma de que estas en una relación tóxica.

El maltrato emocional es tan destructivo como tener una pistola en la cabeza porque te destruye por dentro y hace imposible que seas una mujer o un hombre fuerte y feliz. Es imposible que tengas tu propio potencial como empleada, trabajadora o madre.

Hay muchas tragedias en el maltrato, pero una de las grandes tragedias del maltrato es que cuando los niños lo ven se convierte en parte de su vida y, entonces, para romper el aspecto intergeneracional de la violencia y el abuso físico y emocional necesitamos hablar de ello y ser conscientes de ello. Ser conscientes de la gran diferencia entre el amor sano, que es bueno y te hace sentir bien contigo misma, y el amor tóxico, que te hace sentir pequeña, avergonzada y preocupada. Todo el mundo ha tenido algo de tóxico en alguna relación, todo el mundo sabe de lo que estoy hablando. Lo que necesitamos hacer para deshacernos de todo esto es ser consciente de que el amor dañino es malo para todo el mundo y que no es amor si te hace sentir mal.

Una de cada tres mujeres son víctimas de violencia de género a lo largo de su vida

P: En el Ted Talk del que hablamos dice que ‘una de cada tres mujeres sufren violencia de género o acoso en algún momento de su vida’, ¿qué podemos hacer para cambiar esta situación?

R: Las estadísticas en Estados Unidos son iguales que en España y que en cualquier lugar, que es que una de cada tres mujeres son víctimas de alguna forma de violencia entre la pareja. Sólo piensa en eso, piensa en tres mujeres de tu vida. Saber que una de ellas ha sido maltratada, está siendo maltratada o será maltratada, te hará ver que es un problema enorme que le cuesta muchísimo a la sociedad, en términos de perdida de potencial de mujeres y niñas, también cosas físicas, como coste sanitario o días perdidos de trabajo.

En nuestra sociedad estamos pagando un precio enorme por cerrar los ojos ante la violencia contra las mujeres y niñas, y a la violencia en las relaciones. Lo que todo el mundo puede hacer hoy es hablar de ello, hablar de que has visto esta entrevista de mi como superviviente, elevar el tema y hacer preguntas, tan simple como «¿has sido maltratada alguna vez?, ¿alguna vez alguien ha abusado de ti?» o tener el coraje de preguntar «¿alguna vez has pegado a alguien?». Son preguntas muy difíciles de hacer, pero hablando de ello nos hacemos muy fuertes porque dejamos fuera el silencio y la vergüenza. Es lo más sencillo de hacer y es algo que puede hacer todo el mundo, empezando por hoy.

«Puedes salir, puedes reconstruir tu vida»

P: ¿Qué mensaje esperanzador le daría a una mujer que está sufriendo un episodio de violencia o acoso? 

R: Lo que puedo decir es que te prometo que puedes salir, puedes reconstruir tu vida completamente y que alguna día lo que te está pasando será como una pesadilla que le pasó a otra persona. Estarás bien, tus hijos estarán bien y tu futuro es muy brillante.

No es fácil, ser víctima de maltrato es horrible pero es muy común, estás en muy buena compañía porque le pasa a mujeres listas, maravillosas y capaces. Y hay mucha ayuda ahí fuera, la gente cree que dañar a alguien que quieres está mal, así que hay mucho apoyo y ayuda en tu comunidad, pero tienes que romper el silencio y pedir ayuda. Sé que puede parecer que soy fuerte, feliz y que nada malo me ha pasado nunca, pero te prometo que hubo muchos días en que pensé que no saldría de ahí.

«El maltrato siempre va a peor con el tiempo, así que el mejor momento para irse es hoy»

Lo otro que diría a cualquiera, y es lo más difícil, es que sé que parece que todavía le quieres y le quieres ayudar, pero te prometo que eres la última persona en la Tierra que le puede ayudar. El mensaje más importante que puedes dar es que no mereces ser maltratada, y tienes que mandárselo a todo el mundo, a él, a tus hijos, a ti misma. Y ese mensaje lo mandas yéndote y cuidándote a ti y poniéndote a ti primero.

El maltrato siempre va a peor con el tiempo, así que el mejor momento para irse es hoy. Créeme y confía en que estarás bien, porque yo estoy bien.

Otra cosa que quiero decir es que si me hubieras conocido cuando era maltratada, no lo hubieras sabido, las víctimas son muy buenas escondiéndolo. Es un problema invisible, la gente mira lo de fuera y ve que todo está bien, que no son maltratadas, son fuertes, pero nunca sabes lo que está pasando dentro de esas puertas. E incluso la mujer más fuerte e independiente puede ser víctima de abuso y no hay vergüenza por ello, nadie debería avergonzarse de ser víctima. Si piensas que hay algo mal en tu relación o en la de una amiga, te animo a que busques a alguien en quien confíes y compartas tu preocupación porque el maltrato sólo prospera en silencio y hablando de ello nos hacemos fuertes.

Señales de maltrato

«Si alguna vez ves un moratón, especialmente en el cuello o en el brazo como si alguien le hubiera cogido, pregunta sobre ello, di «¿cómo te has hecho eso? ¿estás bien?»»

P: ¿Cuáles son las principales señales de que esto está ocurriendo?

R: La señal más común es que la persona parece menos segura y menos feliz en el exterior. También hay cosas más específicas que puedes buscar: una es una posesividad extrema, nunca se le permite estar sola, tiene que ponerse en contacto por teléfono varias veces al día y que su pareja sepa donde está, ya no pueden estar a solas contigo, ya no tienen libertad.

Si alguna vez ves un moratón, especialmente en el cuello o en el brazo como si alguien le hubiera cogido, pregunta sobre ello, di «¿cómo te has hecho eso? ¿estás bien?». Da igual lo que te digan, sólo dí «necesito saber que estás bien, necesito que sepas que me preocupo por ti y que siempre estoy aquí para ti», nunca te vas a equivocar diciendo eso.

P: ¿Hay que hablar con los niños y niñas sobre el tema?

R: Otro tabú es que la gente cree que no puedes hablar con los niños de violencia de género. Yo siempre he hablado con mis hijos de ello y tengo tres hijos. La razón por la que necesitas hablar con ellos sobre la realidad de la violencia de género es que los niños ya lo saben, lo ven en casa, millones de niños son víctima de violencia y ven el maltrato a sus madres cada año, y a veces conocen amigos que están sufriendo abuso.

La infancia necesita conocer esto, una de las formas más importantes de romper el silencio es hablar con los niños de ello y empoderarlos para que nos ayuden, de manera que podamos romper el ciclo intergeneracional de violencia íntima.

Envejecimiento femenino, seguridad con arrugas

P: Has terminado recientemente tu cuarto libre sobre envejecimiento femenino y sexualidad tras la maternidad y el divorcio, ¿por qué es tabú? ¿Cómo vive una mujer su sexualidad durante su madurez?

R: Algunas sociedades creen que las mujeres deberían ser invisibles tras una edad, y es una época maravillosa para ser una mujer y sentirse genial sobre de ti misma. En mi caso, yo me divorcié por segunda vez con 49 años, así que tenía 50 años y lo que todo el mundo me decía era que no había hombres buenos afuera, como si mi vida se hubiera acabado.

Me di cuenta de que es una época maravillosa en la vida de una mujer, para ser fuerte, segura y tener una profesión, que me encanta, y sentirme bien conmigo misma. Así que quiero escribir otro libro que diga «no te creas los tabús». Ser mujer es un privilegio y una alegría.

Mi libro va sobre sentirte segura en tu piel, aunque esté más arrugada. Escribí el libro cuando el movimiento #MeToo, y me parece una parte de este movimiento porque dice que las mujeres tienen los mismo derechos. Tenemos el derecho de estar seguras allá donde vayamos, de mantener relaciones íntimas con quien queramos, tenemos derecho a una profesión, a ser madres cuando queramos y me dí cuenta de que este libro era una continuación sobre lo que siempre había escrito, que es que las mujeres tienen los mismo derechos que los hombres.

Un derecho fundamental es sentirte a gusto contigo como persona y sentirte útil, y creo que todas las sociedades podrían aprovechar a las mujeres útiles mucho más y tratarlas con mucho más respeto a cualquier edad de su vida, incluso después de los 50 años.

«Las mujeres se necesitan entre ellas»

P: También ha escrito sobre maternidad y lo que llama «guerras de mamis», ¿a qué obstáculos se enfrenta una madre?

R: No hay mayor obstáculo que tratar de combinar la crianza de los niños y el trabajo, porque es duro hacer las dos cosas a la vez. Mommy Wars (La guerra de las mamis) va sobre estas dificultades.

Me di cuenta, sobre mi y otras mujeres, que queremos ser madres perfectas, queremos a nuestros hijos y queremos ser la mejor madre del mundo. Y al mismo tiempo, una parte de ser buena madre es proveer a tus hijos económicamente y cuidarte a ti misma. Para muchas mujeres eso significa tener un trabajo que te haga sentir independiente.

Es un libro muy feminista, sobre cómo las mujeres a veces parecemos muy competitivas entre nosotras, pero realmente durante la maternidad nos necesitamos. La única manera para superar la conciliación entre el trabajo y la maternidad es a través de otras madres que sean solidarias, que recojan a tus hijos del colegio, o si te quedas en casa con tus hijos necesitas a esas otras mujeres que van al trabajo, que son políticas, líderes financieras, empresarias. Todas las mujeres se necesitan entre ellas. Me di cuenta a través del libro y en mi trayectoria profesional que realmente hay una hermandad de mujeres, incluso si a veces parecemos competitivas. Las únicas personas que comprenden a las madres son otras madres, y necesitamos estar unidas.