Laura Restrepo teme que los políticos reaccionarios destruyan los logros de las mujeres

Carmen Sigüenza y Cristina Bazán | Madrid - 11 junio, 2022

La periodista y escritora colombiana Laura Restrepo mira con preocupación el panorama electoral en Colombia, que el próximo 19 de junio elegirá a un nuevo mandatario, pues asegura que «los políticos reaccionarios», grupo en el que mete al candidato populista Rodolfo Hernández, «lo primero a lo que van a apuntar (cuando ganen las elecciones) es a destruir el gran logro de las mujeres».

«Un candidato como este, Hernández, que surge ahora en Colombia, lo primero que dice es: «No quiero mujeres en la política porque a la gente no le gustan las mujeres. Que opinen desde la casa». Nos quieren volver a meter a la casa, ¿nos vamos a dejar meter a la casa? ¿Vamos a votar por un fascista y por un tipo de ultraderecha, un bárbaro de estos que vienen vociferando contra las mujeres? Vamos a ser las primeras perjudicadas, porque lo que más detestan es ver una mujer que se mueve en libertad», ha dicho Restrepo en una entrevista con Efeminista durante su paso por la Feria del Libro de Madrid.

La autora, ganadora del Premio Alfaguara en 2004 por su novela Delirio, ha llegado a la Feria para firmar su último libro Canción de antiguos amantes, una obra de ficción basada en los viajes que Restrepo hizo con Médicos Sin Fronteras por Yemen, Etiopía y la frontera somalí. Laura Restrepo acompaña con este relato el eterno caminar de las mujeres migrantes, que pese a cojeras y tropiezos siempre se levantan, siguen adelante, aprenden a mirar cada vez más lejos y traspasan las fronteras del tiempo y el espacio.

Las elecciones en Colombia

Pregunta: ¿Cómo está viviendo este momento en Colombia tan interesante, a punto de saber quién va a dirigir el país?

Respuesta: Estas elecciones en Colombia nos tienen a todos los colombianos en vilo porque por primera vez tenemos un candidato, Gustavo Petro, que representa todo el ascenso democrático que ha habido en el país con los procesos de paz, con la Asamblea Constituyente, una de las más avanzadas del mundo, con la movilización de los indígenas, de los negros, de las mujeres. Hay un país clamando por el cambio.

Y al mismo tiempo ha aparecido de la nada, respaldado por toda la derecha, un candidato de quien nadie sabe nada. Se proclama antisistema, se sabe que es millonario, que ha financiado su campaña con los algoritmos y con su propio dinero y que empieza de pronto a aparecer como un contendor sumamente serio. Entonces estamos en un momento de verdad, de todo o nada. O un candidato salido de un proceso democrático que ha resistido toda la andanada de la violencia del pasado uribismo que llamamos allá o Rodolfo Hernández, que se presenta como una bomba que puede de verdad dinamitar toda la construcción democrática que se viene haciendo.

P: ¿A qué cree que se debe a esta reacción, esta proliferación del populismo?

R: Lo que sucede en Colombia no es nada raro, está muy bien encuadrado en un contexto mundial. Por un lado, de hartazgo de la gente de la política tradicional. La convicción del grueso público de que la política tradicional solo ha llevado a la corrupción, a la desesperación de la gente, a la pobreza de la mayoría.

Y ese hartazgo ha sido la brecha por donde se cuelan populistas, aupados por la derecha, que se proclaman candidatos de la anticorrupción, siendo ellos enormemente corruptos y con métodos que vimos clarísimo en un personaje como (Donald) Trump en los Estados Unidos. Está ocurriendo por todas partes y la derecha ha sabido aprovechar esa coyuntura de descontento con la política para sacar anónimos lavados con consignas muy simples. Es peligrosísimo.

En cada país el dirigente que asuma no solamente tiene que ser experto en las cuestiones democráticas de su propio país, de la justicia social, sino que además tiene que ser una persona preparada para proyectarse en el mundo en un bloque antiguerra ante la destrucción de la naturaleza por recursos renovables que no destruyan el planeta y contra la inminencia de un holocausto nuclear.

Los errores de la izquierda

P: Y ¿qué pasa con la izquierda que parece que no sabe reaccionar?

R: ¿Por qué está sucediendo esto? Desde la izquierda hay que preguntarse, desde los sectores progresistas y democráticos, ¿dónde fallamos? ¿Cuál es el problema? Yo creo que hay una confabulación de los grandes medios por infundir un temor a la izquierda, un temor al cambio. Tapar, meter miedo. En Colombia ha sido clarísimo.

A (Gustavo) Petro, que es un candidato con un programa netamente democrático, no estoy hablando de socialismo ni comunismo. Un programa elemental, democrático, coherente. Entonces lo pintan de castro chavista, reviven toda clase de espectros del pasado de comunista, un comunismo que ya no existe en el mundo, que va a expropiar, que va a quitar. Y por otro lado, la despolitización de la gente, del grueso público, de los votantes, tampoco ayuda porque aparece gente nueva con una bandera elemental.

Cuando aparecen estos demagogos que levantan falsas promesas, mentiras, insultos, amenazas, lo que hacen es destruir el propio lenguaje político que puede conducir a la democracia. Entonces nos hace falta cohesionarnos, pensar, usar la cabeza.

Los políticos «reaccionarios» contra los logros de las mujeres

P: ¿Y cómo ve la reacción al avance del feminismo?

R: Hay que llamar la atención de todas las mujeres al hecho de que de que estos políticos tan reaccionarios que están surgiendo ahora con fuerza, porque es un fenómeno generalizado el surgimiento del fascismo en Europa, en los Estados Unidos, en América Latina, son candidatos y son presidentes y dirigentes netamente machistas. 

A las mujeres: abramos los ojos, fíjense en el lenguaje que utilizan. La convocatoria que hacen es a ese viejo toro del machismo odiador de mujeres para convocarlo en torno a una especie de recuperación de un patriarcado herido e insultado. Las mujeres no podemos votar por estos candidatos de la reacción, porque lo primero a lo que ellos van a apuntar es a destruir el gran logro de las mujeres. Nosotras somos la única revolución triunfante del siglo 20. La revolución femenina, en nuestros derechos, en nuestra fuerza, en nuestra presencia, en nuestra inteligencia.

Un candidato como este, Hernández, que surge ahora en Colombia, lo primero que dice es: «No quiero mujeres en la política porque a la gente no le gustan las mujeres. Que opinen desde la casa». Nos quieren volver a meter a la casa, ¿nos vamos a dejar meter a la casa? ¿Vamos a votar por un fascista y por un tipo de ultraderecha, un bárbaro de estos que vienen vociferando contra las mujeres? Vamos a ser las primeras perjudicadas, porque lo que más detestan es ver una mujer que se mueve en libertad. No hay una cosa que más odien. Eso las mujeres tenemos que tenerlo muy claro.

P: Por otro lado, Francia Márquez fue la tercera más votada en los sondeos presidenciales, lo que llevó a Gustavo Petro a elegirla como vicepresidenta.

R: En el polo opuesto de esta política cavernaria, profundamente misógina y machista. Hay mujeres que están llevando adelante un liderazgo prodigioso. Francia Márquez es una mujer negra, popular. Fue minera en su juventud. Luchadora contra la minería que destruye la naturaleza, defensora de los nacimientos de agua. Una líder feminista con amplio reconocimiento por su labor como dirigente popular en un país donde el número de dirigentes populares asesinados se cuenta por decenas.

A pesar de las amenazas de muerte, de todos los retos que implicaba, Francia ha logrado convertirse en un símbolo nacional. Yo la coloco en las antípodas de Rodolfo Hernández que es la encarnación del patriarcado más rancio y más representativo que uno pueda imaginar, en concordancia con muchos otros líderes que empiezan a proliferar por el mundo, hastiados, indignados, horrorizados de que la mujer logre adquirir sus derechos y pararse a la par con el hombre y asumir el papel de dirigencia que el mundo está reclamando que la mujer asuma.

El movimiento feminista en Colombia

P: Y ahora en Colombia el movimiento feminista está creciendo con fuerza. Se lo vio en la lucha por la despenalización del aborto.

R: La fuerza de mujeres, apoyadas en la justicia, en Colombia se hace potente en lo avanzado de nuestra legislación, en temas como el aborto y en temas como la eutanasia, el derecho de una muerte digna cuando la vida ya no es un bien deseable y posible.

Esa enorme ventaja que Colombia lleva, inclusive sobre muchos de los países de primer mundo, se explica (gracias a) la fuerza de las mujeres que ha llevado a candidata a la Vicepresidencia a una mujer como Francia Márquez, que es el símbolo de toda esta fuerza feminista, progresista y libertaria que se vivió ya en Colombia, que también está en el mundo y a la que apuntan a destruir esta especie de cavernarios que salen de las tinieblas para volver a meternos en las cocinas.