Françoise Sagan

La escritora francesa Françoise Sagan, acompañada de su perra Fouillis. EFE/Toni Albir/Archivo

“Las cuatro esquinas del corazón”, el legado póstumo de Françoise Sagan

Carmen Naranjo | Madrid - 11 mayo, 2021

Casi diecisiete años después de la muerte de la escritora francesa Françoise Sagan, sale a la luz su última novela, “Las cuatro esquinas del corazón”, una historia rescatada y prologada por su hijo, Denis Westhoff.

Este inédito legado póstumo de Françoise Quoirez, nombre real de Françoise Sagan (Cajarc, 1935 – Honfleur, 2004), la autora de la famosa “Buenos días, tristeza”, se publica en español con Lumen simultáneamente con otras quince editoriales extranjeras.

La novela está prologada por su hijo, que recuerda en su texto cómo el manuscrito acabó en su poder: “Solo conservo un vago recuerdo del modo en que el original llegó a mis manos. Debió de ser dos o tres años después de que me hiciera cargo de su legado y, en su momento, el hecho de que me entregaran aquellas carpetas me pareció casi un milagro, dado que los bienes de mi madre en su totalidad habían sido embargados, vendidos, regalados o adquiridos de forma dudosa”.

Una novela que se publica sesenta y cinco años después de “Buenos días, tristeza”, la primera que escribió Sagan (aunque no llegó a España hasta 1980), bajo el seudónimo de Prince de Sagan en honor a la obra de Marcel Proust “En busca del tiempo perdido”.

Elegancia y veneno

“Las cuatro esquinas del corazón” se publica, según Westhoff, “en su estado más esencial, más primitivo y más indispensable para sus lectores”.

En esta ocasión, Sagan vuelve a transportar al lector, con su habitual prosa distante y sarcástica, al seno de una familia de provincias con personajes elegantes y a la vez venenosos.

Así, cuenta la historia de Ludovic, quien tras un accidente de coche y dos años de estancia en varias casas de salud, regresa para reponerse a la mansión familiar de La Cressonnade, entre la fría indiferencia de sus padres y el desprecio de su esposa, Marie-Laure, quien habría preferido enviudar antes que pasar sus días con un marido desahuciado y sumido en una existencia indolente.

Atenazado por la soledad y el miedo a su mujer, la suerte de Ludovic cambia con la visita de Fanny, su bella, inteligente y encantadora suegra, que despertará una tormenta de sentimientos incontrolables a su alrededor, explica la editorial.