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Jeannette Jara habla tras conocer los resultados de las elecciones. EFE/ Elvis Gonzalez

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Jara, la izquierdista que enfrenta a la ultraderecha sin hablar de feminismo, pero sí de las mujeres

Meritxell Freixas | Santiago de Chile - 18 noviembre, 2025

La izquierdista Jeannette Jara ha hecho historia en Chile al convertirse en la primera comunista en ganar la primera vuelta de unas presidenciales en Chile, con el 26 % de los votos, al frente de la mayor coalición progresista que ha existido en el país. Quedó, sin embargo, a muy poca distancia de su rival, el ultraderechista José Antonio Kast, que obtuvo el 24 % y con quien disputará la segunda vuelta de diciembre.

Militante comunista desde la adolescencia, exdirigente estudiantil, abogada y administradora pública de 51 años, Jara era casi una desconocida hasta que en marzo de 2022 entró a formar parte del Gobierno de Gabriel Boric como ministra de Trabajo.

“Me pondría muy contenta si volvemos a tener una mujer presidenta de Chile y ojalá le muestren empatía, solidaridad y lealtad”, dice a Efeminista Isabel Contreras González, de 84 años, una de las simpatizantes que celebraron su triunfo en el comando.

Su gestión al frente de varias de las leyes más relevantes del actual Gobierno, como la reducción de la jornada laboral y la reforma de las pensiones, impulsaron su popularidad y se impuso en las primarias abiertas celebradas en junio, en las que derrotó a la candidata de la socialdemocracia, la también exministra Carolina Tohá.

Si ganara la segunda vuelta –un escenario hoy poco probable, pues las fuerzas de ultraderecha y la derecha tradicional suman el 50 % de los votos– Chile sería el primer país de Latinoamérica con dos presidentas –la primera fue Michelle Bachelet– elegidas por voto popular: "Sería un hito muy importante, no solo para la región, sino que para el mundo", dice a Efeminista la politóloga Carolina Guerrero Valencia, de la Universidad de Hamburgo.

"Aliada del feminismo"

Hija de un mecánico y una ama de casa, Jara es la mayor de cinco hermanos y en múltiples ocasiones ha hablado de las dificultades económicas que atravesó su familia en su infancia, que vivió en el barrio de Conchalí, en la periferia santiaguina.

"Me gustaría que se enfoque en las mujeres que pasan el día en su casa cuidando, con sus hijos, porque ella ha vivido eso en su casa y sabe qué significa", dice a Efeminista Arlette Dunquer, de 19 años, otra asistente a su celebración de la primera vuelta.

Desde la Red de Politólogas, Carolina Garrido dice que "es una candidata que no viene de una élite económica, ni de una familia rica o con influencia política, económica o social; proviene de un nivel socioeconómico bajo y eso en Chile no es común". 

Exlíder estudiantil de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago (Feusach), una de las universidades estatales más combativas del país, encabezó extensas huelgas contra el Gobierno del democristiano Eduardo Frei (1994-2000).

Su trayectoria en el sector público comenzó en la segunda Administración de Bachelet (2014-2018), cuando fue nombrada subsecretaria de Previsión Social. Más de una década después, fue propuesta para asumir, en el Gobierno de Gabriel Boric, el Ministerio de Trabajo, cartera que no estaba en manos del Partido Comunista desde 1973.

Aunque el escenario para el balotaje es complejo para Jara, muchas mujeres esperan que logre frenar el avance de la extrema derecha, que temen que pueda poner en riesgo algunos derechos ya adquiridos. 

"Jara no se identifica como feminista, pero es una aliada del feminismo y bastantes políticas de su programa son feministas", apunta Garrido. Según la experta, al encabezar una coalición tan amplia, que va desde la Democracia Cristiana hasta el Partido Comunista, "ha moderado su discurso y ha hecho concesiones para tener mayor impacto".

Medidas con enfoque de género

A diferencia de Boric en 2021, su programa no habla de feminismo ni incluye políticas "emblemáticas" de la agenda feminista, como la despenalización del aborto sin causales dentro de un plazo. No obstante, aborda otras medidas relevantes "con enfoque de género", explica Garrido.

Como el resto de las candidaturas, ha priorizado la seguridad, el crecimiento económico y el control de la migración irregular, las principales preocupaciones ciudadanas, pero sin abandonar temas como la violencia machista, los cuidados o la incorporación de mujeres en espacios de poder.

"En mi gobierno, las mujeres víctimas de violencia intrafamiliar que hayan sufrido la pérdida de implantes dentales los recuperarán como parte de la justicia reparativa, para que puedan volver a sonreír, besar, cantar", dijo en su primer acto en terreno después de los comicios. 

Entre sus propuestas destacan una pensión garantizada universal para reducir la brecha en las pensiones de las chilenas; iniciativas para incentivar la empleabilidad femenina y una estrategia de seguridad con perspectiva de género. 

"Reconoce el impacto que tiene la inseguridad en la vida cotidiana de las mujeres, algo poco habitual en Chile, porque no se analiza, por ejemplo, cómo las balaceras (tiroteos) en un barrio afectan a las mujeres que cuidan a sus hijos en casa; ni su rol en organizaciones criminales", añade la experta.

Multiplicar los apoyos

De cara a la segunda vuelta, Jara tiene el desafío de no ser solo la candidata del Gobierno y multiplicar los apoyos, sobre todo entre los votantes más desencantados de la política, que apostaron por el populista de derecha Franco Parisi que, contra todo pronóstico, quedo en tercer lugar con un 19,7 %.

También tiene el reto de vencer un arraigado sentimiento anticomunista en parte del electorado, que tanto la ultraderecha como la derecha tradicional han intentado reforzar durante la campaña.

Durante su campaña, anunció que, si llega a la Presidencia, "suspenderá o renunciará" a su partido como señal de que representa a "una coalición mucho más amplia" y para convencer a los sectores de centro que ven su militancia como un impedimento para ganar.

Ante un escenario latinoamericano cada vez más inclinado hacia la ultraderecha, Chile necesita "implementar políticas públicas con perspectiva de género" y eso, concluye Garrido, “será más probable si llegamos a tener una segunda presidenta”.