Miranda

La escritora Itziar Miranda posa para los fotógrafos durante la presentación de los dos primeros libros de aventuras de la colección "Miranda y Tato". EFE/Rodrigo Jiménez

Itziar Miranda acerca los 17 ODS a los jóvenes con la colección de cuentos «Miranda y Tato»

Javier López | Madrid - 7 junio, 2021

La actriz Itziar Miranda busca un mundo «un poco más justo» en su colección literaria infantil «Miranda y Tato», con la que pretende dar a conocer a los más pequeños los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. 

«Son seis libros de aventuras con un lenguaje muy juvenil, muy cercano a la juventud de hoy en día y que buscan sensibilizar a los jóvenes -y no tan jóvenes- y que sean conscientes de que todos tenemos que ser actores del cambio si queremos tener un mundo más sostenible, más justo y más igualitario«, señala Itziar Miranda en una entrevista con Efe.

Miranda (Zaragoza, 1978), conocida por el papel «Manolita» que lleva realizando desde hace 20 años en televisión en la serie «Amar es para siempre« (y antes también en «Amar en tiempos revueltos») reconoce la importancia del papel pedagógico de esta nueva colección compuesta por seis libros y en los que gracias a Miranda y Tato «vamos a tocar en profundidad los 17 ODS para la Agenda 2030«.

«Chaval, ¿Qué haces con mi camiseta?» y «Si queréis ayudarme leave me alone» son los títulos de los dos primeros libros que ya han sido presentados y en los que se abordan temas tan relevantes como el fin de la pobreza, el hambre, las desigualdades, la educación de calidad para todo el mundo, el trabajo digno y la igualdad.

Temas de actualidad y lenguaje verosímil

«Pero además de estos temas tan generales vamos a entrar en otros más profundos e, incluso, más desconocidos, pues hablaremos de menores extranjeros no acompañados, de la pobreza energética, de la pesca ilegal, de las infraestructuras de las ciudades y muchos otros hasta completar esos 17 ODS», remarca la actriz, autora de esta colección junto a su hermano Jorge y su marido Nacho Rubio.

Para ello se han empapado bien, no solo de los 17 ODS, sino también de otros aspectos también importantes como es el lenguaje que utilizan actualmente los jóvenes y que muchas veces parece «que hablan en otro idioma».

En este sentido, Miranda ha recurrido a sus ocho hijos ficticios de la serie, los cuales le han servido de «coaches» para lograr que en sus libros aparezca esa forma de hablar tan peculiar y con la que muchos jóvenes se han sentido «muy identificados».

También han huido «de los buenismos y de los eufemismos» a la hora de narrar las aventuras de Miranda y Tato: «Hay que contar las cosas como son, pues si no se pueden malentender y el objetivo nuestro es que el mensaje llegue claro y conciso».

Con la participación de voces autorizadas

«Miranda y Tato tampoco son moralistas, no hacen las cosas bien porque a veces meten la pata porque no saben cómo ayudar. Pero a través de sus meteduras de pata creo que los niños se van a sentir muy implicados y van a aprender cómo pueden tomar decisiones y cómo reaccionar, por ejemplo, cuando ven a un chaval que está sufriendo en el colegio», cuenta.

Una colección que cuenta también con mucha gente detrás, como su hermano Jorge, con quien escribe «al alimón» y, en esta ocasión, su marido, el cineasta Nacho Rubio, «una persona muy implicada con la Agenda 2030», además de todo el equipo de la editorial Edelvives, dos expertos que les han asesorado sobre los ODS, como son María José Manjón y Daniel Pons.

Y en cada uno de los libros hay voces también autorizadas que hablan sobre los problemas que se tratan en cada uno de ellos, entre los que se encuentran Federico Buyolo, exdirector de la Agenda 2030 y actual director adjunto en el Ministerio de Educación y Formación Profesional; el padre Ángel, de Mensajeros de la Paz; Javier Martos, de Unicef o la economista Natalia Fabra, entre otros.

Y también cobra especial importancia «Manolita», el personaje de ficción que interpreta en la serie «Amar es para siempre», «un ejemplo de aquellas mujeres de la República y la posguerra, de aquellas madres y abuelas que lucharon tanto por lo que tenemos ahora, un personaje que ha alimentado mi faceta de escritora», concluye.