El Ministerio de Igualdad ha recomendado poner en marcha estrategias específicas para detectar la violencia machista en poblaciones extranjeras que viven muy aisladas en la costa mediterránea, principalmente en la Costa del Sol y la costa levantina, trabajando en los aeropuertos y activando las misiones diplomáticas y consulados europeos.
Fuentes del departamento que dirige Ana Redondo han informado de que es una de las medidas planteadas tras la reunión del comité de crisis, convocada por Igualdad, para analizar los últimos cinco asesinatos machistas junto a Interior, Justicia, Fiscalía, Consejo General del Poder Judicial y comunidades autónomas.
El silencio y la falta de alertas en cinco nuevos casos
En ninguno de esos cinco crímenes machistas -dos en Madrid, dos en Andalucía y uno en la Comunidad Valenciana- constaban antecedentes de violencia en el sistema VioGén, en los sistemas policiales o judiciales ni en los servicios asistenciales.
Tampoco las víctimas ni personas de su entorno habían solicitado ayuda expresa o puesto los hechos en conocimiento de las autoridades. Ninguna de las mujeres contaba con medidas de protección.
En todos los casos el agresor era la pareja o cónyuge de la víctima y convivían, si bien en uno de ellos la víctima había verbalizado su intención de separarse.
En lo que va año 42 mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas o exparejas, con lo que ya son 1.383 las mujeres asesinadas desde 2003, año en el que comenzaron a elaborarse las estadísticas oficiales.
En su reunión el comité incide en situar el silencio como un riesgo en sí mismo y subraya la necesidad de abordar la infradenuncia y acercar las instituciones y los recursos de ayuda a las víctimas. Para ello, ha planteado mantener las campañas de sensibilización dirigidas tanto a las mujeres como a sus entornos familiares, laborales, educativos y vecinales.
El aislamiento y la dependencia, factores de vulnerabilidad
Entre las situaciones que pueden incrementar el riesgo para las víctimas, el comité identifica la edad avanzada, la dependencia económica, tener hijos e hijas menores, vivir en entornos rurales o socialmente muy aislados y ser extranjera en situación administrativa irregular.
Igualdad llama a seguir trabajando en la detección de las vulnerabilidades de estas últimas mujeres, que a menudo carecen de apoyo familiar y social y pueden depender económicamente del agresor.
Junto a esa línea de actuación, el comité propone estrategias específicas para las poblaciones extranjeras aisladas de la costa mediterránea, con la participación de las representaciones diplomáticas y consulares europeas y actuaciones en los aeropuertos.
Más detección en los servicios sociales y sanitarios
Asimismo, añaden las mismas fuentes, se recomienda reforzar la formación y las herramientas de detección de la violencia en los servicios asistenciales, sanitarios y educativos, con especial atención a los servicios sociales y de salud.
Una de las prioridades es mejorar la identificación precoz de la violencia contra las mujeres de edad avanzada por lo que el comité propone analizar posibles circunstancias que incrementen el riesgo, como las enfermedades degenerativas, el deterioro cognitivo o el desgaste de quienes ejercen los cuidados.
Las recomendaciones inciden en la necesidad de que los recursos y las instituciones lleguen a las víctimas, especialmente a aquellas que afrontan mayores barreras para pedir ayuda.