Footografía de archivo de un grupo de jóvenes bebiendo en unas fiestas de barrio Madrid, 5 de junio de 2005. EFE/J.Benet
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El 37,2 % de los hombres jóvenes aprovecha que la otra persona, en su mayoría mujeres, ha bebido para intentar tener sexo
Según un estudio de Fad Juventud sobre el consumo de sustancias y relaciones sexuales juveniles el 37,2 % de los hombres jóvenes aprovecha que otra persona, en su mayoría mujeres, ha bebido alcohol o consumido drogas para intentar tener sexo o conseguir "liarse" con ella.
Para la elaboración del informe en cuestión, 'Consumo de sustancias y relaciones sexuales juveniles: evidencias desde una perspectiva cuantitativa y cualitativa', se ha encuestado a 1.200 jóvenes de entre 16 y 29 años (de los que el 84 % se declara heterosexual), y los resultados muestran que el 9 % de los chicos ha aprovechado bastantes veces la ebriedad de una persona, en su mayoría mujeres, para ligar y casi el 5 % lo ha hecho muchas veces.
En cómputos globales, el 66 % de los jóvenes rechaza haber aprovechado el consumo de alguna sustancia por parte de su pareja sexual para tener relaciones íntimas, aunque las mujeres confiesan asumir habitualmente el peso de frenar y dicen sentirse responsables de poner límites y evitar situaciones incómodas, según ha explicado Anna Sanmartín, directora del Centro Reina Sofía de Fad Juventud.
Así, el estudio de Fad Juventud subraya una realidad preocupante en las relaciones sexuales juveniles y el consumo de sustancias. Si bien el informe detalla los riesgos asociados a las prácticas sexuales sin protección y los efectos del alcohol y otras drogas, es crucial profundizar en la dimensión de la violencia sexual y el consentimiento.
Relaciones sexuales bajo los efectos del alcohol
El 70 % de los encuestados ha mantenido relaciones sexuales bajo los efectos del alcohol o con una pareja en estado de ebriedad. Asimismo, el 28,6 % ha consumido alguna vez sustancias diferentes al alcohol previamente a un encuentro sexual.
Sea cual sea la sustancia ingerida, la mayoría opina que su impacto en el sexo es negativo, aunque reconocen ciertas ventajas, como atreverse más (19,7 %), sentir más placer (19,3 %) o mayor diversión (19,3 %).
Para el 25 % el alcohol es un elemento importante en su ocio festivo y se consume, principalmente, para desinhibirse. Además, el 5 % menciona el consumo de otras drogas en espacios y tiempo de ocio.
El 72 % declara tener un conocimiento bueno o muy bueno sobre las drogas y sus efectos, pese a que las dos fuentes de información principales son Internet y las amistades.
"Así, no es raro que se mencionen numerosos efectos negativos entre quienes han mantenido relaciones sexuales bajo los efectos de sustancias, como el arrepentirse de la relación sexual, no haber experimentado el placer esperado o incluso no recordar la experiencia —situaciones que podrían ligarse a prácticas de acoso o agresión sexual—", reza el informe.
El hecho de que se mencionen efectos negativos como el arrepentimiento, la falta de placer o la amnesia post-relación sexual para quienes han tenido encuentros bajo los efectos de sustancias, hace necesario contextualizar este problema en torno a la agresión sexual y la ausencia de consentimiento.
Algo que contrasta con otro dato del informe de Fad Juventud, según el cual el 90 % declara poseer buena o muy buena información sobre sexualidad, si bien en torno a la mitad considera que no ha recibido una educación sexual de calidad, ni por parte de su familia ni en su centro escolar.
Los jóvenes tienen relaciones sexuales de riesgo
Buena parte de los jóvenes llevan a cabo prácticas de riesgo, como mantener relaciones sexuales sin usar anticonceptivos de forma habitual, algo que confiesa el 51,5 % de los encuestados. Argumentan, mayoritariamente, la búsqueda de un mayor disfrute de la experiencia (en el caso de los chicos) o la confianza con la pareja sexual (en el caso de ellas).
También tiene que ver su percepción del riesgo de contraer una infección de transmisión sexual (ITS), algo que para el 44 % no supone ningún riesgo en sus relaciones sexuales.
Como resultado, el 12 % ha tenido al menos una ITS y casi el 20 % ha experimentado un embarazo no deseado, porcentajes que se incrementan considerablemente entre los que consumen alcohol y otras sustancias de forma habitual. Así, si entre los que no consumen sustancias la proporción media de ITS es del 4,8 %, para los que sí lo hacen sube hasta el 18,7 % en el caso del alcohol y hasta el 30,2 % en el caso de las drogas.
En lo que respecta a los embarazos no deseados, mientras que la proporción media de quienes no consumen es del 4,6 %, para los que toman alcohol es del 20,6 % y los que utilizan drogas es del 33,3 %.
Masculinidades malentendidas o tóxicas en el ocio
"La responsabilidad pierde contra el pacer, especialmente en contextos de ocio", ha lamentado Sanmartín, quien ha pedido tener en cuenta la perspectiva de género para abordar estos problemas.
En esta línea, Graciela Silvosa, consejera técnica del Plan Nacional sobre Drogas, ha subrayado la necesidad de "trabajar las masculinidades malentendidas o tóxicas", que, en sus palabras, aparecen en espacios de ocio y recreativos.
Por su parte, la subdirectora de adicciones del Ayuntamiento de Madrid, Beatriz Mesías, ha resaltado los diferentes factores que afectan a los adolescentes, los cuales pueden ser individuales (predisposición genética o mala gestión de las emociones), de grupo (presión social), familiares (incapacidad de establecer normas) o ambientales (poca motivación ocupacional).
Mesías ha abogado por una prevención que tenga en cuenta transversalmente todos esos factores y preste una atención temprana "cuanto antes", basada en ofrecer aprendizajes y herramientas.
Y es que, aprovechar la vulnerabilidad de una persona bajo los efectos de sustancias para tener sexo o "liarse" con ella, constituye una agresión sexual, tal y como establece el Artículo 178 de la Ley Orgánica 10/2022 de garantía integral de la libertad sexual o "Ley del solo sí es sí".