Gloria Steinem aborto

Manifestantes protestan contra el aborto frente a la sede del Tribunal Supremo de EE.UU., en Washington. EFE/Jim Lo Scalzo

Gloria Steinem se pronuncia contra el veto al aborto en Texas

Lucía Leal | Washington - 9 octubre, 2021

La activista feminista Gloria Steinem se ha posicionado contra el veto casi total al aborto en Texas y la posibilidad de que ese derecho deje de estar garantizado en Estados Unidos. «Estamos luchando por la propia base de la democracia», ha señalado.

Figura clave en la segunda ola del feminismo, la activista ha concluido que los dictadores Adolf Hitler y Benito Mussolini criminalizaron el aborto poco después de tomar el poder, porque «sabían que controlar la reproducción» era fundamental en un estado autoritario.

«Sin poder tomar decisiones sobre nuestros propios cuerpos, no hay democracia. No podemos, no debemos nacionalizar los cuerpos de las mujeres», ha subrayado.

Durante una audiencia ante la Cámara de Representantes estadounidense, varias mujeres -entre ellas Steinem y tres congresistas demócratas- han hablado sobre sus propios abortos para combatir el estigma asociado a esa decisión y para pedir que se garantice el acceso a ese servicio en todo el país.

«Lo que está ocurriendo en Texas no es solo un asunto local o un asunto que concierne a las mujeres, es un paso contra la democracia«, ha dicho la escritora, mediante videoconferencia, ante el comité de supervisión y reformas de la Cámara Baja.

«Hay una resistencia racista al aborto»

Gloria Steinem, de 87 años, galardonada con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, ha asegurado que no recuerda «ningún momento» en el que el acceso al aborto en Estados Unidos haya estado «en mayor riesgo».

«Y siento decir que creo que eso está relacionado con los sesgos raciales en este país (…). Hay una resistencia profundamente racista al derecho de acceder a un aborto legal y seguro», ha dicho la periodista.

El testimonio de Gloria Steinem llegó días después de que la Cámara Baja aprobara un proyecto de ley que blindaría el derecho al aborto en todo el país y dejaría sin validez los vetos en Texas y otros estados, pero que no tiene prácticamente ninguna posibilidad de salir adelante en el Senado estadounidense.

El veto de Texas, una de las 90 restricciones al aborto que se han aprobado este año a nivel estatal en Estados Unidos, prohíbe esa práctica desde las seis semanas de gestación, cuando muchas mujeres aún no saben que están embarazadas, sin contemplar excepciones en casos de incesto o violación.

Además, el movimiento feminista teme que el Tribunal Supremo derogue la legalización del aborto en todo Estados Unidos, conocida como «Roe versus Wade». Esto permitiría que decenas de estados conservadores pudieran prohibir completamente ese servicio médico.

Tres congresistas hablan de sus abortos

Ante ese panorama, tres congresistas demócratas han decidido testificar en la audiencia para contar sus experiencias personales y tratar de mover conciencias sobre la necesidad de garantizar el acceso al aborto a nivel nacional.

Barbara Lee, de 75 años y que nunca había hablado en público, ha explicado que, cuando tenía 16, tuvo que cruzar desde El Paso (Texas) a México para que la atendieran en una clínica clandestina a mediados de la década de 1960, cuando el aborto era ilegal en EE.UU.

«Fui una de las afortunadas. Muchas niñas y mujeres de mi generación murieron por abortos inseguros. En la década de 1960, los abortos sépticos fueron la principal causa de muerte de mujeres afroamericanas», ha subrayado Lee.

«No podemos volver a esos días»

La legisladora progresista Pramila Jayapal ha descrito su decisión de abortar después de que los médicos le dijeran que su segundo embarazo sería de alto riesgo para ella y el bebé, y tras haber experimentado una depresión posparto «grave» tras dar a luz a su primer hijo.

«Para mí, interrumpir mi embarazo no fue una decisión fácil. Fue la más difícil que he que tomado en mi vida. Pero fue mi decisión, y eso es lo que hay que preservar para cada persona embarazada», ha afirmado Jayapal.

Su compañera de partido Cori Bush ha recordado la «confusión y la vergüenza» que sintió después de que un compañero de un viaje religioso la violara y dejara embarazada cuando tenía 18 años.

«En el verano de 1994 me violaron, me quedé embarazada y decidí abortar», ha defensido Bush.

Justicia reproductiva

La veterana feminista afroamericana Loretta Ross, impulsora del llamado movimiento por la justicia reproductiva, se ha conectado también por videollamada a la audiencia para explicar qué puede pasar cuando las víctimas de violación no tienen acceso al aborto.

«Durante 30 años, tuve que criar a un niño con mi violador», ha explicado Ross, de 68 años.

La activista se quedó embarazada cuando tenía 14 años y su primo la violó, y «aunque quería mucho» a su hijo, el trauma de la violación y el hecho de que el niño se pareciera a su padre le impidieron darle el «amor incondicional» que merecía.

«No pude elegir si quería tener sexo o tener un bebé, y fue muy difícil criar a ese niño nacido de la violación y el incesto», ha recordado.