'Ginebras' posan para EFE. EFE/ Marcos Villaoslada
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Ginebras "bajan a tierra para reflexionar sobre la vida" y desengrasar la crisis de los 30
Acostumbradas a reírse de sí mismas, de los demás y de las paradojas cotidianas, Ginebras se sumergen con su tercer disco en una nueva etapa en la que "bajan a tierra para reflexionar sobre la vida" y, "arropadas" entre amigas, relativizar la hostilidad del mundo y la angustia existencial frente a la barrera de los 30 años.
Donde nada es para tanto (Vanana), ya en el mercado, es el resultado de ese proceso, un disco de diez cortes que llega tres años después de ¿Quién es Billie Max? (2023), uno más que los transcurridos tras Ya dormiré cuando me muera (2021) por la necesidad de "disfrutar del momento" y no andar componiendo en plena gira.
"Ese espacio más grande entre discos ha permitido romper con una etapa, además de que íbamos cumpliendo años y teniendo ganas de hablar de otras cosas", cuenta a EFE este cuarteto con base en Madrid y origen en muchos puntos del país, integrado por Magüi Berto (voz principal y guitarra rítmica), Sandra Sabater (guitarra solista y coros), Raquel López (bajo) y Juls Acosta (batería).
Siete años han pasado desde sus inicios en la música "sin muchas pretensiones", con ese "tontirrock" que parecía una broma pasajera pero que les ha dado cuño hasta verse por ejemplo galardonadas con el Ondas a Fenómeno Musical de 2024.
"Le mandé el vídeo a mi madre diciendo lo del premio, que era un premio que también tenía Rosalía, y entonces ella me respondió: 'Bueno, y ahora vosotras, ¿no?"', rememora Acosta para ilustrar la incredulidad de las propias integrantes de la banda ante su crecimiento.
Más temas lentos
Esa "novedad" de los primeros años que ponía sus mentes y sus energías plenamente enfocadas en el momento se ha mitigado. "Ha sido una época de bajar a tierra y reflexionar sobre la vida", señalan.
"Y podríamos seguir haciendo canciones chorras, que también es súper válido, pero a veces esto es lo que nos ha nos salido", comentan.
Acostumbradas a incluir referencias culturales generacionales en sus canciones, sus seguidores escucharán en este álbum muchas en torno a la serie Cómo conocí a vuestra madre porque, como sus protagonistas, se han enfrentado "a ese declive que empieza con los 27", bromean.
Mientras antes era noticia que hicieran una balada como Muchas gracias por venir en un disco, en este se percibe otro poso, con hasta tres cortes más lentos: Gigantes, El bosque y, por primera vez, el rock atmosférico de Mundo hostil.
"Es un rara avis como parte de esa experimentación que estamos teniendo últimamente, también porque cada una controla más su instrumento y de producción", alegan ante un crecimiento no solo vital, también musical.

'Ginebras' posan para EFE. EFE/ Marcos Villaoslada
La amistad y un "coach" como ancla
La búsqueda de otros territorios se percibe al aventurarse en el reggae con la jovial Come aquí o los vientos eufóricos de Intervención, dos de las canciones que por otro lado hacen que el repertorio sea predominantemente optimista incluso en plena crisis, como indica igualmente el título.
"Ese 'donde' del nombre está puesto muy intencionadamente, porque creemos que hay cosas que sí son para tanto o que, por lo menos, nosotras no tenemos la potestad de decir si lo son o no. Ese 'donde' es como invitarte a nuestro espacio, en el que las cosas durante un ratito no son para tanto", explican.
El humor vuelve a ser uno de los remedios para salvar escollos, como la amistad, que aparece especialmente en Con las chicas en Berlín y un coleo final de "techno" que sorprende y que viene de una noche de fiesta que compartieron en la capital alemana. Un audio que se mandaron entre ellas en plena vorágine forma parte del tema.
"En otros discos la amistad estaba presente a modo fiesta, pero aquí también lo está como acompañamiento, como sentirse arropada", precisan, antes de reconocer que esa es una de las claves asimismo de que la formación se mantenga estable frente a los vaivenes y presiones de esta industria. Pero tienen otro secreto.
"Hemos contado con una coach desde el principio. También cada vez nos conocemos más, entendemos la intensidad de la situación y que somos cuatro personas distintas. Nos esforzamos mucho en el trabajo personal de cada una. Y, aunque obviamente hay baches, lo más guay es sentarse a hablar las cosas con un poco de reconciliación que nos vuelve a unir de una forma muy heavy", indican.
El verano lo pasarán inmersas en una gira de festivales que arrancará el primer fin de semana de mayo en el Warm Up de Murcia y que las llevará a otros puntos, especialmente uno que les ilusiona como es Noches del Botánico en Madrid el 13 de junio, con "sorpresas".