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Fotografía facilitada este miércoles por la Infantería de Marina de los EE.UU., a través de DVIDS, en la que se registra la evacuación de civiles afganos del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, en Kabul (Afganistán). EFE/Sgt. Samuel Ruiz/US Marine Corps vía DVIDS

La generación afgana más preparada huye de Afganistán

EFE | Kabul - 26 agosto, 2021

Una generación afgana preparada y con estudios, que se ha criado durante las últimas dos décadas en un país en libertad y democracia, y bajo la presencia de la comunidad internacional, se ve obligada ahora a abandonar Afganistán por el temor a represalias tras la toma de poder de los talibanes. Un peligro que las mujeres sienten más de cerca, por las innumerables amenazas de muerte que han recibido en los últimos días.

Porque a pesar de la garantía de «amnistía general» que declararon los islamistas tras la conquista de Kabul, cada vez son más las voces que advierten de que los talibanes están empezando a llamar puerta por puerta en busca de funcionarios del Gobierno afgano, periodistas, activistas, feministas o trabajadores que han estado vinculados a embajadas u organismos internacionales en los últimos 20 años.

Las amenazas hacia las mujeres en Afganistán

«Hace unos días salí a trabajar y un combatiente talibán me detuvo por la calle y me preguntó: ¿no temes a Dios por llevar esa ropa? Me eché atrás, se acercaba, hasta que vio el tatuaje de mi mano y empezó a golpearme con un alambre de metal», explica a Efe Raha Sizdah, una joven activista por los derechos de las mujeres en Kabul.

«Los talibanes me amenazaron, (me dijeron que) si vuelvo a salir con ese atuendo me matarán, tuve miedo», ha reconocido Sizdah, y explicado que incluso le quitaron el teléfono móvil a un niño que estaba grabando la escena en la calle para evitar que no se hiciese viral.

Desde ese día, Sizdah vive escondida y los talibanes han ido hasta en dos ocasiones a registrar su casa.

«Aunque sé que nada es más hermoso que vivir en Afganistán, tengo que huir del país por mi seguridad», ha lamentado la joven activista, que ha señalado que tras la toma de Kabul hace diez días, la presencia de mujeres y su papel en la sociedad «disminuyó drásticamente».

La generación más preparada huye de Afganistán

«El 90 por ciento de mis amigas, que trabajaban como periodistas o activistas, viven escondidas y no salen de sus hogares debido a las amenazas de los talibanes, y están esperando la oportunidad para abandonar el país», ha explicado Sizdah.

Es el caso de Soma, una periodista de 28 años que residía en el noroeste de Afganistán y que se vio obligada a buscar refugio en Kabul después de que los talibanes la «amenazaran constantemente» por su trabajo.

«Me culparon por difundir propaganda» contra los talibanes, ha dicho a Efe, y ha precisado que le dieron a escoger entre seguir viva y dejar su puesto de trabajo, o continuar y que la acabasen matando.

Sin embargo, el principal portavoz talibán, Zabihulla Mujahid, ha insistido esta semana en una rueda de prensa en que «no hay una lista para buscar (a gente) puerta por puerta», ni hay nadie que esté siendo perseguido por sus combatientes.

La alternativa al aeropuerto: La carretera

Pero el miedo continúa, y algunos reconocen haber vivido en carne propia la persecución de los islamistas, empujando a miles de afganos a concentrarse en el aeropuerto de Kabul para tratar de abandonar Afganistán por medio de los países u organizaciones internacionales con los que han trabajado durante estas dos décadas.

Es el caso de Arian, que trabajó durante diez años en el Ministerio del Interior afgano en un proyecto tecnológico financiado por Estados Unidos, y ahora lleva una semana tratando de acceder a un vuelo de evacuación con su familia.

«Tenía grandes sueños para mí, para mi familia y mi país, pero ahora tengo que dejar mi país porque ya no (lo) veo como un buen lugar para vivir», ha afirmado a Efe.

Ante la caótica situación que se está viviendo en el aeropuerto de Kabul, con continuas estampidas, caídas y disparos al aire, algunos civiles han optado por abandonar el país vía terrestre, una alternativa clave además tras el anuncio de los talibanes de que por su seguridad, ya no permiten a más afganos acceder al aeródromo.

La carretera que une Kabul con el paso fronterizo de Torkham se ha convertido en una de las rutas más frecuentes para cruzar a la vecina Pakistán, aunque el camino se encuentra repleto de puestos de control talibanes y patrullas móviles.

Irse para salvar sus vidas

Omar Ansari ha sido uno de los afganos que ha decidido huir de Afganistán con su esposa y dos hijos por carretera después de haber intentado sin éxito subir a un vuelo de evacuación.

El acceso al aeropuerto de Kabul fue «terrible, por lo que me arriesgué» a huir por carretera, ha relatado a Efe Ansari, y ha remarcado que cuando llegó al cruce fronterizo lo retuvieron casi ocho horas, pese a tener todos los documentos en regla, además de una orden de ingreso de la Embajada de Pakistán.

«Pero aún así es mejor que el aeropuerto de Kabul», ha afirmado con una sonrisa.

Además de los jóvenes afganos con estudios, también funcionarios del Gobierno de alto nivel, miembros del Parlamento e incluso militares de alto rango, se encuentran entre la multitud en el aeropuerto que prueba suerte para huir de Afganistán, ya que en algunos casos los insurgentes los buscan en sus hogares.

Es el caso de Sangar, un abogado militar que sirvió en la provincia oriental de Laghman, según relatan a Efe sus familiares.

«Cada vez que allanaban la casa preguntaban a su padre por Sangar, pero gracias a Dios salió de su casa el día antes de la llegada de los talibanes y ahora está oculto», ha sentenciado Hikmar, un familiar, que ha asegurado que a un compañero de Sangar ya lo han matado y el resto se han escondido para salvar sus vidas.