Fundación Integra

Personal médico en uno de los pasillos del Hospital Universitario Infantil Niño Jesús de Madrid. EFE/Javier López/ra

Fundación Integra: 20 años de reinserción laboral a personas vulnerables

Blanca García Álvarez | Efeminista - 14 julio, 2021

La Fundación Integra cumple 20 años de ayuda a personas en exclusión social severa y con discapacidad a encontrar empleo como motor de cambio de sus vidas y de la sociedad. Desde 2001, ha facilitado más de 17.000 puestos de trabajo (11.500 para mujeres) en un centenar de empresas en Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana, Andalucía e Islas Baleares, lo que supone más de 1.400 personas contratadas cada año.

Una de esas personas es Enriqueta (nombre ficticio para proteger su identidad), quien llegó a la Fundación Integra después de casi una década de malos tratos, denuncias y violencia de género. Recuerda que se encontraba “bastante hundida, menospreciada” y con miedo porque él se “quitaba el dispositivo”, iba a buscarla a su puesto de trabajo, “causaba espectáculos” y rompía material, lo que llevó a que la despidieran.

Ella, que una vez fue una mujer llena de energía, se vio en la treintena, sin trabajo, sin estudios, en tratamiento psicológico y quitando y poniendo denuncias a su agresor.

Trabajo y formación para la reinserción

Fue entonces cuando entraron en su vida dos personas clave: la jueza que no le permitió retirar la última denuncia y evitó que fuera “otra de esas tantas mujeres que salen en los periódicos”, señala con la voz truncada; y la Fundación Integra, a la que conoció a través de su psicóloga.

“Un empleo es la clave, es la segunda oportunidad, es volver a la vida. Cuando pasas por situaciones tan difíciles, te aíslas del mundo, te sientes como inútil”, explica a Efeminista mientras relata lo difícil que fue encontrar trabajo durante años por su situación personal.

Una semana después de llegar a la institución comenzó a trabajar en una gran cadena y los fines de semana en otro puesto de limpieza. Durante el seguimiento personal que la ha acompañado desde la Fundación Integra, comentó que hacía años había comenzado una carrera universitaria y que su sueño era terminarla y “poder ayudar» igual que le ayudaron a ella, pero lo veía imposible con 30 años, sin recursos y trabajando sin descanso.

Le ofrecieron una beca en la Universidad Francisco de Vitoria, que colabora con la Fundación Integra, lo que le ha permitido seguir avanzando en los estudios que un día comenzó.

Enriqueta tiene claro su objetivo: “volver a Integra, pero esta vez del otro lado”, es decir, trabajando por la formación y la reinserción al mundo laboral de otras mujeres en situaciones similares. “Ahora siento que me puedo comer el mundo”, concluye.

Mujeres que buscan una nueva oportunidad

En la Fundación realizan treinta proyectos anuales con diferentes empresas, de los que el 20 % son específicos para mujeres. Es el caso de “De Mujer a Mujer” con el Banco Santander (víctimas de violencia), “Protagonistas de su futuro” con Iberdrola (mujeres en exclusión) o “Juntas” con Mutua Madrileña.

Ana Botella, presidenta ejecutiva, comprendió en 2001 que había personas que “siempre se quedaban fuera del mercado de trabajo” por situaciones personales, lo que le llevó a crear el patronato que hoy integra la Fundación, explica a Efeminista la ex alcaldesa de Madrid.

“La experiencia de estos veinte años nos demuestra que la mayoría de las personas, cuando se les da una oportunidad y se les acompaña en este camino, tienen un rendimiento estupendo y se integran en la sociedad”, subraya.

Quienes buscan otra oportunidad son ex drogodependientes, reclusos y ex reclusos, personas sin hogar, jóvenes en riesgo de exclusión, mujeres prostituidas o, como en el caso de Enriqueta, víctimas de violencia de género.

La presidenta ejecutiva asegura que la Covid también hace que la Fundación sea “todavía más importante” para la sociedad. “La digitalización y la pandemia han hecho que haya más personas que busquen un empleo”, lamenta.

Ahora, el “empeño especial” de la Fundación Integra según su presidenta ejecutiva es que “todas las personas que llegan a la fundación puedan adquirir una formación” universitaria o superior.

“Es difícil” por las cargas laborales, familiares o la falta de tiempo para estudiar, pero es el siguiente paso para seguir cumpliendo los objetivos de la Fundación. “Creemos en el afán de superación, en la mejora, en conseguir una vida mejor, eso es lo que tratamos de hacer”, concluye Botella.