Francia Márquez investida

El presidente de Colombia, Gustavo Petro (i), abraza a la vicepresidenta Francia Márquez (d) tras tomarle juramento durante la ceremonia de Investidura. EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda

Francia Márquez, primera vicepresidenta afro de Colombia, todo un hito

EFE | Bogotá - 8 agosto, 2022

Francia Márquez ha sido investida este 7 de agosto vicepresidenta de Colombia para los próximos cuatro años por el nuevo presidente Gustavo Petro, convirtiéndose así en la primera afrocolombiana en el segundo cargo más importante de ese estado sudamericano.

«Juro a Dios y al pueblo cumplir fielmente la Constitución y las leyes de Colombia y también juro ante mis ancestros y ancestras», ha dicho Márquez en su juramento, en el que ha añadido su ya característica frase: «Hasta que la dignidad se haga costumbre».

La abogada y activista afro, sucesora de Marta Lucía Ramírez en el cargo, hizo su juramento poco después de que Petro lo hiciese como primer presidente de izquierdas de Colombia, cerrando una senda de la que otros predecesores con sus mismas ideas fueron expulsados después de sufrir persecuciones, amenazas e incluso asesinatos.

Vida de luchas

La de Márquez ha sido una vida de luchas: por estudiar, por sobrevivir en una de las zonas más «calientes» del país, por sacar adelante a su familia tras ser madre adolescente, por tener que desplazarse forzadamente tras las amenazas recibidas por pelear por sus derechos y los de los suyos, y por defender la tierra en que nació.

Su llegada a la Vicepresidencia supone también un hito por proceder de Suárez, en el departamento del Cauca (suroeste), una zona duramente golpeada por el conflicto armado y por ser ella misma una víctima, que tuvo que desplazarse de su comunidad con sus hijos por amenazas.

La vicepresidenta, que comenzó su lucha social en la adolescencia cuando se opuso a proyectos gubernamentales que alteraban el río Ovejas, fue galardonada con el Goldman Environmental Prize, considerado el premio Nobel medioambiental, aunque esto le causó estragos, pues ella, al igual que muchos otros líderes sociales, sufrió la violencia y fue víctima de un atentado en 2019 cuando estaba en una reunión de preparación para unos diálogos entre indígenas y el Gobierno.

Es por ello también la llegada al poder de una víctima en un país donde la guerra ha dejado más de ocho millones de víctimas y donde la izquierda y el activismo han estado estigmatizados y perseguidos durante décadas.

Márquez se ha convertido en un fenómeno político y un símbolo de las comunidades tradicionalmente marginadas en la política y en la sociedad colombiana, abriendo un resquicio a la esperanza de la representatividad y el cambio.