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Una de las mujeres emprendedora de Latinoamerica beneficiarias de los microcréditos Microwd. Foto: cedida por Microwd

Un nuevo fondo de inversión financiará el emprendimiento de mujeres en Latinoamérica

Laura de Grado | Madrid - 5 febrero, 2020

Nace «Microwd FICC» el primer Fondo de Inversión dedicado a financiar proyectos de emprendedoras en Latinoamerica con el objetivo de acelerar comunidades a través de sus principales motores sociales: las mujeres.

El fondo (FICC), que está inscrito en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), estará destinado íntegramente a los microcreditos que gestiona Microwd, una empresa que conecta emprendedoras en Latinoamérica con ahorradores en España que buscan rentabilidad económica e impacto social.

Las mujeres, motores sociales en Latinoamérica

“Con el fondo buscamos acelerar comunidades a través de quienes llamamos motores sociales, que en Latinoamérica son sin duda las mujeres. Seleccionamos a las más excepcionales quienes con el crédito desarrollan su negocio, generan empleo, ahorran e invierten en la educación de sus hijos”, según explica el Socio Fundador de Microwd, Alejandro de León.

Con este objetivo la iniciativa pretende financiar más de 40.000 proyectos de mujeres emprendedoras en estos países y crear más de 100.000 puestos de trabajo, activando la economía local y cambiando la vida de mujeres como Ana del Carmen Lira Levano, de 52 años, que pasó de vender productos de belleza por catálogo a ser formadora de mujeres para ello.

Un cambio de vida

Ana del Carmen, tiene un hijo autista y sueña con fortalecer su negocio para poder darle a su hijo una educación mejor, gracias a un microcrédito de Microwd podrá ampliar un local destinado a capacitar a otras 50 mujeres para la venta de productos de belleza.

Como a ella, a Elder Ramírez García un microcrédito le dio una oportunidad para prosperar en su negocio de venta de semillas de café, cacao, tomillo o palillo.

Elder empezó vendiendo semillas en un puesto en el suelo y gracias a un microcrédito, ahora tiene dos puestos en el mercado de Tarapoto, en Perú, ha empleado a cuatro mujeres.

Gracias a este impulso su calidad de vida ha dado un giro, con los beneficios del negocio está pagando la universidad a su hijo y ha podido irse de vacaciones por primera vez.