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Imagen de la compositora electroacústica nara is neus, que participa en el festival She Makes Noise. Foto: La Casa Encendida

Vuelve She Makes Noise, el festival que reescribe la música electrónica con perspectiva de género

Laura de Grado Alonso | Madrid - 20 octubre, 2020

Con un cartel compuesto íntegramente por mujeres que cada año busca ser más diverso, inclusivo y «gender fluid», la sexta edición del festival de música electrónica con perspectiva de género «She Makes Noise» vuelve este 22 de octubre a La Casa Encendida con una apuesta por los contenidos digitales y por corrientes como el afrofuturismo.

«Vamos a seguir trabajando en un She Makes Noise cada vez más evolucionado e integrador, más «gender fluid» (fluido de género) que comparta no sólo el trabajo de todas estas personas, sino que muestre también toda la diversidad dentro de la música electrónica y el audiovisual contemporáneo», ha explicado a Efeminista la comisaria del festival, Natalia Piñuel Martin

El festival, que ya se ha consolidado como una de citas anuales de música electrónica en España, se creó en 2015 a raíz del éxito de lo que en un inicio era una plataforma de investigación online para visibilizar la aportación de mujeres en la creación audiovisual contemporánea.

Seis ediciones después, el éxito de She Makes Noise, según comparte Piñuel, radica en su capacidad para no anclarse ni acomodarse y para «seguir buscando, experimentando y seguir trayendo cosas nuevas a Madrid».

Machismo en la música electrónica

A pesar de los avances conseguidos en estos años, el mundo de la música electrónica sigue siendo machista, y más en el caso de España, donde según explica Piñuel, «faltan referentes femeninos».

«Hasta que llegamos, en los festivales de música apenas había mujeres en sus line-up y hemos conseguido que se programen mujeres productoras de música electrónica y que se fijen en ellas y en su talento», cuenta, con orgullo, la comisaria.

Pero She Makes Noise también pretende cambiar la historiografía y «reescribir la historia con perspectiva de género», añade la historiadora del arte y productora cultural, para quien el festival es una forma de «abrir puertas» a artistas y a nuevas tendencias. 

Este año, por ejemplo, el evento musical cuenta con gran variedad de propuestas electrónicas, «desde productoras y Djs de techno a estilos más industriales, ambient, piano electrónico, experimentación con cassettes o sonidos que cruzan los ritmos africanos con la cultura de club».

Los ritmos africanos corren a cargo de tres artistas, VEINN, MBODJ y Catu Diosis, que apuestan en su música por el afrofuturismo, «una corriente de pensamiento decolonial muy ligado a la ciencia ficción y a la existencia de nuevos mundos y futuros posibles, ese punto de vista no-patriarcal lo enlaza totalmente con el feminismo», explica Piñuel.

«No está reñido bailar y pensar»

El festival trata de aunar la creación internacional con la local. En las cinco ediciones anteriores ha destacado la presencia de compositoras, artistas digitales, productoras de electrónica y Djs españolas, este año, por su parte, todas las artistas que actúan en vivo son españolas. 

«Hemos tratado más que nunca de crear vínculos con el territorio y apoyar el tejido local dentro de la cultura electrónica, hay que seguir visibilizando el trabajo de las artistas y apoyar a un sector que está más necesitado que nunca con el cierre de salas, ocio nocturno y festivales«, reivindica la comisaria.

La mayoría de las artistas, además, son también activistas y sus actuaciones se sirven de la música para generar «redes» y activar mentalmente a la audiencia.

«Nos gusta bailar y hay un fuerte componente lúdico y estético en nuestras propuestas, pero también hacer pensamiento crítico, no está reñido “bailar y pensar”», clama Piñuel.

Sesiones presenciales y en streaming

Este año la cita musical cuenta con una novedad formal: los contenidos digitales, ya que las restricciones sanitarias por la COVID-19 han hecho al festival tener que readaptarse a un formato hibrido en el que conviven sets presenciales en La Casa Encendida de Fundación Montemadrid, con sesiones y contenido online. Una transformación, por necesidad, que ha abierto una oportunidad de futuro.

«Creo que tiene que continuar en ediciones posteriores creando contenidos específicos y de interés online, no sólo readaptaciones de formato sino pensar en cosas que sólo puedan compartirse y disfrutarse en las pantallas», defiende Piñuel.

Así, las encargadas de abrir el festival el 22 de octubre y de agitar la sala con sus ritmos son Tutu, quien ha pasado por el Sónar, el club
Tresor de Berlín o el Golden Pudel de Hamburgo, y Okkre, que vuelve como invitada al festival. Ambas se encuentran por primera vez en un escenario para ofrecer un viaje sensorial conjunto.

Junto a ellas, hasta el 25 de octubre se podrá disfrutar de la electrónica de la mano de artistas como nara is neus y Sasha Smirnova que presentan la performance audiovisual «Afterimage» junto a la pianista Marina Herlop, o el concierto de cassettes Crystal Mine de Sarah Rasines.

Además, a lo largo del fin de semana «She Makes Noise» organiza talleres, un ciclo de cine que pone a la vejez en el centro de la mirada y una charla-encuentro online para reflexionar sobre «El ahora de la música electrónica y las artes visuales».