Mujeres participan durante la marcha por el Día Internacional de la Mujer en Montevideo. EFE/Meri Parrado
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El feminismo debe "recuperar las calles" frente a ola reaccionaria, dice política uruguaya
La directora del Instituto Nacional de las Mujeres y exsenadora uruguaya, Mónica Xavier, recomienda "volver a tomar las calles" como fórmula para frenar los embates reaccionarios contra los derechos alcanzados, al tiempo que se prosigue en la conquista de los que todavía faltan.
En un entrevista concedida a EFE en el marco del 30 aniversario de la progresista Fundación Ideas, la que fue presidenta del Frente Amplio, la coalición de la izquierda uruguaya que lideró el fallecido expresidente Pepe Mújica, advirte de que Latinoamérica está retrocediendo de forma peligrosa en este sentido.
"Esta corriente (reaccionaria) tiene como uno de sus objetivos reducir o negar las situaciones de violencia de género. Pero no se queda solo en eso. También ataca al colectivo LGTBI+, al cambio climático y sus consecuencias, o al multilateralismo". Así lo explica antes de apostar por "la pedagogía política" como arma para combatir a quienes quieren "hacer retroceder los derechos conquistados".
"Hay que ser extremadamente didáctico, hacer consciente a la gente de qué es lo que estamos perdiendo si no tratamos de generar un mundo con mayor igualdad", agrega.
Xavier sostien que "es clave mantener y profundizar las competencias de los órganos que rigen las políticas de género en los diferentes países". Además, alerta de que Latinoamérica "ha retrocedido en ese sentido".
"Recuperar las calles"
Mónica Xavier insiste en que la verdadera herramienta frente al auge reaccionario impulsado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el resto de la ultraderecha mundial debe ser "recuperar las calles" en conjunción con los múltiples feminismos.
"En Latinoamérica y El Caribe, las conquistas recientes se lograron con la diversidad de los feminismos, con las diferentes organizaciones sociales que defienden los derechos de las mujeres y con un protagonismo que se expresó en multitudes de mujeres luchando en las calles", subraya.
Sin embargo, esta lucha debe igualmente tener un reflejo en las instituciones y debe ser sostenida por políticas públicas que consoliden los derechos a través de marcos legales, precisa, antes de recordar la frase de su compatriota Eduardo Galeano -"el miedo del hombre a la mujer sin miedo"- para instar a hombres y mujeres a recuperar el relato.
"Los derechos se conquistan todos los días y para siempre, como nos enseñó Hannah Arendt; cada paso que se avanza, no solo hay que sostenerlo con mucha conciencia ciudadana, con mucho pueblo atrás, también hay que pensar la jugada siguiente y ésta puede ser otro marco legal", afirma.
"Puede ser una política pública más reforzada, servicios más cercanos a la gente, más sociedad organizada vinculada a la ejecución de las políticas públicas, para hacer que sea la propia sociedad la que decía transformarse a sí misma. Porque la mejor política desde arriba tiene un límite y eso se contrarresta recreando la política desde abajo", recalca.
Educación, familia y nuevas masculinidades
En esta lucha, Xavier añadió como instrumento necesario la educación de los más jóvenes, tanto en la escuela como en el entorno familiar, así como el anclaje de las llamadas "nuevas masculinidades".
"Desde el feminismo se trató de fortalecer a las mujeres, pero nosotras tenemos que darnos cuenta de que si no logramos trabajar con las nuevas masculinidades no vamos a poder dar un salto de calidad en esa transformación. No las vamos a poder sumar a una lucha en la que deben reconocer que han estado ajenos al mundo de los afectos, de las sensibilidades", dice.
A este respecto, ha puesto énfasis en las políticas educativas, en particular para afrontar retos como la tecnología y el auge de la Inteligencia Artificial (IA), para que esta no reproduzca los viejos vicios del patriarcado.
"La familia y la escuela son donde se generan la igualdad y la desigualdad, y también donde muchas veces las mujeres deberíamos estar más cuidadas y es donde más violencia sufrimos. Con todo, tenemos algo para cambiar este patrón cultural y de prácticas en este mundo", concluye.