Una española crea una iniciativa para aumentar la protección de las mujeres en las calles de Bruselas

Clara Gámez | Bruselas - 10 febrero, 2021

Bruselas reforzará las medidas de seguridad en el emblemático parque del Cincuentenario, aledaño a las instituciones europeas, tras el intento de violación a una joven abogada española que se ha movilizado con éxito en redes sociales para reivindicar calles más seguras para las mujeres.

A finales de enero, la catalana Carla R. logró escapar de un hombre que la intentó agredir sexualmente cuando regresaba a casa a las 21.00 horas en la Avenida de la Chevalerie, muy cerca del Cincuentenario.

Al día siguiente, puso una denuncia en la comisaría del municipio de Etterbeek, la cual ha confirmado a Efe la acusación de Carla.

Carla se sorprendió cuando el agente que le tomó declaración le contó que el parque era una zona “muy peligrosa” y que el acoso sexual es una constante cada mes.

“Entonces pregunté por qué no hay más seguridad, está muy cerca del barrio europeo, y me dijeron que no hay recursos”, cuenta a Efe la joven de 26 años, quien lamenta que tendrá que seguir pasando cada día por ahí cuando vuelva de trabajar.

Para esta expatriada, abogada de profesión, no es una cuestión de recursos, sino de “prioridades”, dados los elevados impuestos que los trabajadores pagan en Bélgica.

A raíz de lo sucedido y llena de indignación, Carla puso en marcha una iniciativa en redes sociales para aumentar la protección de las mujeres en las calles de Bruselas y, a una semana de su lanzamiento, la petición ya reunía más de 9.000 firmas.

La importancia de denunciar

La denuncia pública ha logrado también el compromiso de las autoridades para redoblar la seguridad del parque con una mejor iluminación y un mayor número de agentes patrullando en torno al Cincuentenario.

“No es posible que las mujeres tengan una sensación de inseguridad en el centro de la capital belga”, señalan en un comunicado conjunto los alcaldes de Bruselas, Philippe Close, y de Etterbeek, Vincent De Wolf, quienes animaron a la población a denunciar estos casos.

La gestión del gran parque urbano, con una extensión de 30 hectáreas, se encuentra a caballo entre el municipio de la ciudad de Bruselas y el de Etterbeek, por ello implica a ambas administraciones.

Ambos alcaldes visitarán próximamente el parque junto a la policía y los servicios de prevención y solicitarán una auditoría técnica para instalar iluminación adicional, ya que en un principio se dijo que no era posible hacer cambios en la zona por estar considerado patrimonio cultural.

“Recordemos la importancia de denunciar los hechos de violencia sexual, no sólo para poder orientar la investigación sino también para que la víctima pueda acceder a la atención necesaria”, insisten los alcaldes.

Los servicios de la policía municipal, por su parte, tienen constancia de cuatro intentos de violaciones en los dos últimos años en este parque y defienden que están presentes en él “de manera regular”.

Carla considera que esta cifra no refleja la realidad de esta lacra social. Son muchas las mujeres que no se atreven a alzar la voz porque, según como lo vivió ella, se siente una mezcla de “vergüenza y culpa”, pero anima a compartirlo porque es un problema social “latente”.

“Si no se cuenta, no se registra, y los políticos y la policía tampoco pueden hacer mucho más. Es importante hablarlo”, reitera.

De la comisaría al parlamento de Bruselas

A pesar de que Carla celebra las medidas anunciadas, señala que estas no son suficientes e insta a las autoridades pertinentes a seguir trabajando implementando más educación sexual y una mejora en la legislación belga que proteja a las mujeres que, en su opinión, está «peor que en España”.

Para ello, Carla está en contacto con la presidenta de la comisión de Igualdad del Parlamento comunal de Bruselas, Margaux De Ré, que ayudará a que su petición llegue a la Cámara, y con la secretaria de Estado de Bruselas, Nawal Ben Hamou.

Desde 2017, Bruselas cuenta con un Centro de Atención tras la Violencia Sexual, una estructura que ofrece atención médica, seguimiento psicológico y la posibilidad de presentar una denuncia ante la policía en el momento, todo ello con personal especializado.

Aunque Carla ve “surrealista” que esto suceda en la capital que acoge a las instituciones comunitarias, se alegra de encontrar apoyo “las unas en las otras” para que la lucha por los derechos de las mujeres continúe.