El entorno laboral, un lugar seguro de las mujeres expuestas al maltrato

Una mujer trabaja en la fábrica de Opel en Zaragoza. EFE/Javier Cebollada

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El entorno laboral, un lugar seguro de las mujeres expuestas al maltrato

Beatriz Ruiz | Sevilla - 9 abril, 2024

Algo tan simple como trabajar en lo que te gusta rodeada de un buen ambiente puede ser fundamental para mujeres que han estado expuestas a situaciones de maltrato, según señala la Fundación Ana Bella Para la Ayuda a Mujeres Maltratadas.

Es el caso de Efigenia Vidal, que durante años ha sufrido malos tratos psicológicos y físicos y cuya vida ha dado un cambio radical desde que se empleó como cocinera de un restaurante de Sevilla.

“Tener un empleo estable me hace sentirme realizada no solo como mujer, sino también como persona, porque comienza una nueva vida, con un nuevo trabajo y un proyecto de futuro. De esta manera, todo el proceso de superación es mucho más llevadero”, relata a EFE Efigenia.

En este proceso juegan un papel muy importante las organizaciones de ayuda a mujeres víctimas de violencia de género, como la Fundación Ana Bella en Sevilla.

“Hay que intentar ayudar a las mujeres a que liberen todo su potencial como supervivientes y lo enfoquen en su reinserción laboral. Que se atrevan a soñar a lo grande, facilitándoles que se empoderen en trabajos que coincidan con sus aspiraciones personales”, dice Ana Bella Estévez, creadora de la Red Ana Bella de Mujeres Supervivientes.

Miedo al estigma de ser víctima de malostratos

Explica que hay mujeres maltratadas que tienen una carrera profesional y para ellas el problema es "salir de la dependencia emocional respecto al maltrato, pero no les supone nada en cuanto al trabajo".

Sin embargo, hay muchas mujeres que no han podido desarrollarse profesionalmente o han tenido que parar su carrera profesional, por lo que tienen un impedimento más debido al aislamiento que han sufrido por esta situación.

En España, una mujer sin formación profesional que está expuesta a una situación de maltrato tarda de media casi nueve años en pedir ayuda, mientras que una que ha contado con dicha formación puede tardar hasta trece años en contar la situación de violencia de género que sufre.

Esto se debe a la estigmatización que siguen sufriendo. El 40 % de las mujeres que sufre violencia de género no cuenta por lo que está atravesando porque mientras más alto escala a nivel educacional, social y económico, más invisible es el maltrato por miedo a ser cuestionada por tener una educación o posición social que sugiere que debería ser capaz de evitar o salir de esta situación.

Búsqueda laboral de víctimas de violencia de género

Volver al mercado laboral tras haber atravesado una situación de violencia de género supone traspasar una serie de barreras procedentes de esa etapa.

Las víctimas no se atreven a decir que están en una situación de supervivencia debido al estigma social y, aunque las empresas pueden obtener un beneficio al contratarlas, no lo cuentan por miedo a que las vean como "mujeres con el ojo morado y no como supervivientes de violencia de género", aclara Ana Bella, que creó la fundación que lleva su nombre después de sufrir una situación de maltrato.

Desde las organizaciones de apoyo a mujeres que han sido expuestas a situaciones de maltrato, señalan que si las víctimas cuentan con una orden de protección, los currículos se mandan con unas claves y sin fotografía para garantizar una mayor protección, lo que significa que entre tantas solicitudes que reciben las empresas éstas se pierden.

Posibles soluciones para la reinserción

Dar facilidades para acceder a una formación de calidad a través de cursos y talleres o una red de apoyo que sirva para establecer contacto con empresas con posibles contratos laborales son solo algunas de las posibles soluciones para que las mujeres maltratadas puedan reinsertarse en el mundo laboral.

"Gracias a programas como 'Incorpora' de la Caixa se realiza una gran labor de sensibilización teniendo en cuenta las circunstancias de cada persona y demostrando que estas mujeres no son una carga, sino parte de la solución", manifiesta Ana Bella.

Asustarse con facilidad o sentir culpa por todo lo que ocurra en el trabajo son ejemplos de las señales a tener en cuenta para detectar casos de maltrato en el ámbito laboral, que unidas a una formación de sus trabajadores para ayudar no sólo a la detección, sino también a la prevención de este tipo de situaciones, es esencial para que el ámbito laboral sea un entorno seguro para las supervivientes de violencia de género.