Enfermería hito acepción DLE

Collage elaborado por Efeminista. Pilar Almansa (izq.), Rosamaría Alberdi y Núria Cuxart (dcha.). Fotografías cedidas por Núria Cuxart

Suscríbete a nuestra newsletter "Sin permiso"

Tres investigadoras dignifican la definición de enfermería en el diccionario

Gema Mañogil | Madrid - 12 mayo, 2026

Rosamaría Alberdi, Núria Cuxart y Pilar Almansa son las enfermeras autoras de la investigación que ha culminado en el hito histórico de modificar cómo se define 'enfermería' en el Diccionario de la Lengua Española (DLE), que desde 2025 otorga prioridad a su significado como disciplina y profesión y desplaza a un tercer plano la acepción que la limitaba a "local o dependencia para enfermos o heridos".

Con motivo del Día Internacional de la Enfermería, que se celebra el 12 de mayo, Efeminista ha hablado con las autoras de la investigación titulada Propuestas para la normalización de las palabras enfermería, enfermera y enfermero, quienes reivindican que la modificación no es una mera cuestión de léxico, sino "una victoria social que rompe con décadas de invisibilidad".

Antes de la modificación, la acepción que hacía referencia a las personas dedicadas a la enfermería se encontraba en segundo lugar —la primera estaba reservada para el lugar físico— y la describía como "profesión y titulación de la persona que se dedica al cuidado y atención de enfermos y heridos, así como a otras tareas sanitarias, siguiendo pautas clínicas".

Estas tres investigadoras han impulsado que la primera acepción de 'enfermería' en la actualización 23.8 del DLE haga referencia a la persona e incluya dimensiones de cuidado y salud al margen de la enfermedad.

Enfermería. f. Actividad profesional que consiste en la atención de enfermos y heridos, y en otras tareas sanitarias, como p. ej. la prevención de enfermedades, siguiendo pautas clínicas.

Este logro, respaldado por la Conferencia de Decanas y Decanos de Enfermería, marca un antes y un después en cómo se percibe y define a la ciencia de los cuidados en el mundo hispanohablante.

La enfermería, profesión altamente feminizada, reivindica mejores recursos en todo el mundo para garantizar la excelencia en los cuidados.

En España, el 85,5 % del personal asistencial son mujeres, de acuerdo con los últimos datos del informe publicado por el Ministerio de Sanidad, titulado Situación actual y estimación de la necesidad de enfermeras en España. 2024.  

Además, España cuenta con 7,21 enfermeras por casa 1.000 habitantes, cifra inferior a la de la media de la Unión Europea, que es de 9 enfermeras por cada 1.000 habitantes, según los últimos datos del INE publicados en la Estadística de Profesionales Sanitarios Colegiados correspondiente a 2024. Cerrar esta brecha y garantizar unos cuidados óptimos supondría la incorporación de en torno a 100.000 profesionales.

La importancia del lenguaje

"El lenguaje define la realidad, cómo nos nombramos es importantísimo. [...] La definición que empleaba el DLE no solamente no reflejaba la evolución de la ciencia, sino que confundía y perpetuaba estereotipos", ha subrayado Alberdi sobre el motor de este proyecto.

Asimismo, se ha reestructurado la definición de los términos 'enfermera' y 'enfermero', reconociéndolos como las personas legalmente autorizadas para ejercer la profesión e incluyendo también la validación de ambas palabras con uso adjetival, un logro lingüístico que resulta fundamental para otorgar una identidad propia a la profesión, como ha destacado  la asesora lingüística Judith González en una conversación con Efeminista.

Enfermería hito acepción DLE

Enfermera durante su trabajo atendiendo a una donante de sangre. Imagen de archivo. EFE/Maria Aguilella Pardo

Con estas modificaciones, la Real Academia Española (RAE) ha atendido a una reivindicación que llevaba gestándose más de dos décadas.

La importancia de estos cambios radica en que, hasta hace apenas unos meses, la definición de la RAE mantenía a la enfermería en una posición de auxiliaridad, una visión que las autoras consideran una herencia directa del sesgo de género que ha castigado históricamente a las profesiones de cuidados.

La ciencia del cuidado deja de ser un "local"

La reordenación de las acepciones de la palabra 'enfermería' en el DLE responde a una demanda histórica recogida en la publicación de Alberdi, Cuxart y Almansa, donde denuncian que definir una profesión por el lugar donde se ejerce es un reduccionismo que no han sufrido otras disciplinas como la medicina o la abogacía.

Al situar la disciplina y la profesión en la primera acepción, la RAE refleja el cuerpo de conocimientos propio que integra la ciencia del cuidado, despojando al término de los matices de subordinación que le precedían.

Las autoras consideran esta actualización como un paso fundamental sobre el que seguir trabajando, ya que consideran que aún hay margen de mejora para equipararla al resto de disciplinas sanitarias. Por ejemplo, apuntan que, mientras la farmacia se define expresamente en el DLE como una 'ciencia', la enfermería ha quedado etiquetada por el momento como una 'actividad profesional'.

Además, como señala Cuxart, en la nueva redacción "falta la palabra 'cuidado', que es la razón de ser de los profesionales de la enfermería".

Las tres autoras coinciden en que este cambio es fundamental para la construcción de la identidad de futuros profesionales, ya que el diccionario es la herramienta que legitima la realidad ante la sociedad.

Insisten en que nombrar la enfermería como una "ciencia del cuidado" permitiría que la población entienda que su labor va mucho más allá de la asistencia en la enfermedad, abarcando la promoción de la salud y la autonomía de las personas, conceptos que ahora tienen un encaje preciso en el lenguaje oficial.

El adjetivo como herramienta de visibilidad: "cuidado enfermero"

Otro de los grandes resultados de esta reforma es la validación académica de la función adjetival para los términos 'enfermera' y 'enfermero', un logro que Cuxart califica como el "broche de oro". Esta categoría lingüística permite hablar de "diagnóstico enfermero", "liderazgo enfermero" o "ciencia enfermera" con el mismo rigor que se habla de "consulta médica" o "diagnóstico médico".

Para comprender el alcance de este avance, González ha incidido en que el lenguaje estructura nuestra existencia: "Si no tenemos lenguaje vivimos aislados", confinados únicamente a nuestras sensaciones. En este contexto, ha subrayado que son precisamente los adjetivos los que "nos permiten caracterizar, dar identidad a una forma de entender el cuidado especial que es el cuidado enfermero".

Esta capacidad de adjetivar constituye una profunda reivindicación que reclama espacio y autoridad en un entorno sanitario tradicionalmente jerarquizado. Al poder utilizar el adjetivo, se dota de especificidad a la mirada enfermera, otorgando a la gestión, la docencia y la práctica clínica un sello de identidad propio que ya no necesita referenciarse o subordinarse a otras disciplinas para infundir respeto.

Resultado de un trabajo en profundidad

Este hito ha sido fruto de una profunda investigación y documentación que Almansa destaca: "Detrás de esa propuesta hay un trabajo inmenso".

Durante cuatro años, explican, recopilaron una "apabullante cantidad de referencias", rastreando cientos de locuciones en títulos de revistas científicas, tesis doctorales y planes de estudio de toda Hispanoamérica para demostrar a la Academia el uso irrefutable y consolidado del adjetivo.

Enfermería hito acepción DLE

Friso de la entrada de la Real Academia Española (RAE), en Madrid. Imagen de archivo. EFE/Paco Torrente

El arduo trabajo documental de las enfermeras, que según González "denota el rigor de la petición", resulta vital para desmontar el mito de que la Real Academia es una suerte de mandataria impositiva.

Para que la institución modifique una de sus acepciones, exige pruebas fehacientes de que el término está vivo, generalizado y sostenido en el tiempo.

Como explica la lingüista, lejos de inventar realidades o dictar cómo debemos hablar, la RAE actúa estrictamente como "notaria de la lengua".

"El diccionario busca reflejar la lengua tal y como los hablantes la utilizamos", explica.

A menudo, la sociedad exige a la institución que el diccionario sea más políticamente correcto que el mundo real, peticiones que suelen ser desestimadas si no cuentan con respaldo lingüístico. El triunfo de estas profesionales radica precisamente en demostrar con evidencias científicas incontestables que "el uso ya había cambiado y era el diccionario el que iba por detrás del uso".

Cambio de paradigma

La culminación de este proceso de actualización lingüística ha dado paso a una imagen profesional con voz y estatus científico avalado por la máxima autoridad de la lengua.

Las autoras son plenamente conscientes del impacto social de lo que han conseguido: "Somos como nos definimos", concreta Almansa, recordando que el DLE recibe 100 millones de consultas al mes y que la definición oficial debe ser lo más fiel posible a la realidad.

Alberdi, Cuxart y Almansa han demostrado que el rigor académico es la mejor herramienta para combatir los estereotipos de género presentes en el lenguaje y que todavía lastran la percepción social de los cuidados. Una labor que va ligada íntimamente a una transformación profunda de todo el modelo sanitario.

"Girar alrededor de la enfermedad no le va bien al sistema sanitario, precisamente nosotras estamos en una lucha para que el sistema empiece a hablar el lenguaje del cuidado", concluye Alberdi.

Este hito dignifica al colectivo enfermero —ahora sí, con todo el respaldo lingüístico— y alinea el lenguaje académico con la realidad de una disciplina autónoma, indispensable en todo el mundo.