embarazos no intencionales

La directora ejecutiva de la agencia, Natalia Kanem. Foto de archivo. EFE/ Jeffrey Arguedas

Los embarazos no intencionales aumentan dramáticamente con las guerras, dice UNFPA

EFE | Madrid - 27 abril, 2022

Los embarazos no intencionales aumentan ante situaciones de guerras, emergencias humanitarias y crisis, como la de Ucrania, en las que se interrumpe el acceso a la anticoncepción y crece la violencia sexual, según un informe del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA).

El informe «Visibilizar lo invisible», elaborado por este organismo de las Naciones Unidas, ha sido presentado el pasado marzo y en él se asegura que las crisis y los conflictos armados son el escenario perfecto para el aumento «dramático» de los embarazos no intencionales y profundiza en estudios que afirman que más de 20% de las mujeres y niñas refugiadas padecerá violencia sexual.

El documento destaca también que 121 millones al año o un promedio de 331.000 de embarazos, es decir, casi la mitad del total, no son intencionales. Y más del 60 % de ellos termina en aborto.

Embarazo no intencional no es sinónimo de no deseado

Según este documento sobre el «estado de la población mundial 2022», centrado este año, en este tipo de embarazos que tilda de «crisis mundial» y «emergencia de salud pública», de ese 60 % que termina en aborto, el 45 % son interrupciones en condiciones de riesgo que en el 13 % de los casos acaba con el fallecimiento de la mujer.

Y esta situación, dice el texto, comporta «importantes repercusiones en la capacidad del mundo para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible«, que tiene 2030 como fecha límite.

La UNFPA insiste en que embarazo no intencional no es sinónimo de no deseado. Un embarazo no intencional no siempre es no deseado, unos terminarán en aborto y otros seguirán adelante y muchos serán recibidos con ambivalencia.

Según el informe, en Afganistán se estima que la guerra y la falta de acceso a sistemas de salud se traducirá en 4,8 millones de embarazos no intencionales en 2025, «lo que pondrá en peligro la estabilidad, la paz y la recuperación del país en su conjunto.

Agudizados durante las crisis

En el acto ha participado la secretaria de Estado de Cooperación Internacional para el Desarrollo, Pilar Cancela, quien ha desgranado entre las condiciones que favorecen los embarazos no intencionales «la pobreza, los niveles más bajos de resultados académicos y la exposición a la violencia y a la coacción».

«Uno de cada dos embarazos se gesta en el cuerpo de una mujer o una niña que no ha elegido la maternidad con plena convicción», ha dicho Cancela.

Y ha asegurado que estos embarazos se ven agudizados durante las crisis: pandémicas, conflictos armados, desastres naturales y otras crisis humanitarias «donde el acceso a los derechos a la salud sexual y reproductiva supone un gran reto».

Cancela ha afirmado que la cooperación española ha estado siempre comprometida con la igualdad de género y apoya el fondo temático humanitario, que tiene como objetivo dar respuestas y salvar vidas en las primeras fases de las crisis humanitarias.

Llamada de atención

Mientras el presidente de Sedra-Federación de Planificación Familiar, Guillermo González, ha subrayado que el informe «no va de maternidad ni aborto, trata de las circunstancias que existen antes de un embarazo no intencionado y sus repercusiones» y la necesidad de invertir en el empoderamiento de mujeres y niñas.

El informe de Naciones Unidas remarca la «necesidad de actuar» y advierte de que esta situación tiene consecuencias profundas en las sociedades, las mujeres, las niñas, y la salud mundial.

Se trata de una «llamada de atención» ante la «abrumadora cantidad de embarazos no intencionales» que representan el «fracaso mundial» en la defensa de los derechos fundamentales de las mujeres y las niñas, ha dicho la directora ejecutiva de UNFPA, Natalia Kanem.

Según Kanem, para las mujeres afectadas, la decisión reproductiva más trascendental de su vida -quedarse o no embarazadas- «no es una opción en absoluto».

A escala mundial se estima que 257 millones de mujeres que quieren evitar un embarazo no están usando métodos anticonceptivos seguros y una cuarta parte no puede oponerse a tener relaciones sexuales.

Falta de información y servicios

El informe recuerda que al inicio de la pandemia del covid-19, los servicios de distribución de anticonceptivos fueron los que sufrieron una mayor interrupción de entre los servicios de atención a la salud.

Durante los primeros 12 meses de la crisis, la interrupción de suministros y servicios duró como promedio 3,6 meses, lo cual causó 1,4 millones de embarazos no intencionales.

La UNFAP apunta a los factores que contribuyen a estos embarazos. Aquí cita la falta de información y servicios de salud sexual y reproductiva, opciones anticonceptivas inadecuadas y estigmas alrededor del control de las mujeres de su fecundidad y su cuerpo.

Otros factores que afectan son la violencia sexual y la coerción reproductiva, actitudes prejuiciosas en los centros de salud, pobreza y desigualdad de género.

El informe insta a las administraciones a tomar decisiones y priorizar la prevención de embarazos no intencionales en los sistemas de salud con acciones dirigidas a mejorar la accesibilidad e la anticoncepción.