el fin del germen

La poeta y periodista María Gómez de Montis, durante una entrevista con Efe con motivo de la publicación de su primer poemario, "El fin del germen". EFE/Laura de Grado

«El fin del germen», poesía sobre la precariedad y la frustración de la generación «Z»

Carmen Sigüenza - 18 diciembre, 2019

La nueva poesía viene muy marcada por internet, por las redes sociales, donde se han dado a conocer muchos autores que tienen legión de seguidores. Una plataforma para escribir y ponerse en contacto jóvenes de todas las orillas. Blogs y Booktubers opinan sobre sus lecturas en las redes y ofrecen un panorama atractivo con voces muy distintas. Pero también la poesía escrita por jóvenes, tras moverse y alimentarse en internet, quiere dejar sus poemas en formato libro, como es el caso de María Gómez de Montis.

Y si la generación «millennial» tenía un alto grado de frustración porque la crisis ahogó sus expectativas laborales, no acordes con su preparación, la generación «Z», los nacidos entre 1994 y 2011, no tiene mejor panorama, como lo muestra De Montis en su primer poemario, «El fin del germen».

Un libro, publicado por Torremozas, construido con un lenguaje poderoso y afilado, marcado por «el legado, la precariedad y la frustración», como explica a Efe la poeta y periodista De Montis (Madrid, 1997).

«El fin del germen» es el primer libro de la joven poeta, que divide su tiempo entre su incipiente carrera periodística y la poesía, dos maneras de manejar la palabra y de describir su momento social e íntimo, aunque la poesía es para ella también comunicación.

«La poesía es comunicación, parte de lo íntimo, dialoga con lo colectivo y vuelve a ti. Es una manera de codificar el mundo y simultáneamente de remover, de destruir esa codificación para volver a trabajar sobre ella. Además tiene una parte de autoconocimiento efímero, casi adicitvo», argumenta la autora.

La poesía ayuda

El libro se abre con una cita de Alejandra Pizarnik: «La rebelión consiste en mirar una rosa/hasta pulverizarse los ojos», toda una declaración de intenciones para la autora, quien considera a Pizarnik una de sus grandes referencias junto con Sylvia Plath.

Dos miradas que, según explica, la ayudaron mucho en momentos inestables en su vida. «Cuando no sabes qué te pasa y tu realidad está disociada, el poema ayuda a poner marcos en los que manejar tu pequeña parcela de certezas», dice.

«El fin el germen», un aullido juvenil

Pero por este libro que grita y aúlla malestar juvenil y que aúna la voz del grupo con la voz íntima, cargada de herencia familiar, también pasas referentes poéticos, como El Ángel (1961-1995) un poeta y guitarrista de la contracultura en la movida madrileña, Ben Clark, Alfonsina Storni o Ángel González.

Y hasta una cita de Lorde, la cantante neozelandesa de 23 años que es voz de una generación. Y es que De Montis juega mucho «con la idea de una poesía pop, muy juvenil e intercambiable por otros productos culturales equivalentes».

«Somos vuestros hijos, los buenos/concebidos a pleno color/sobre alfombras suecas y parqué. Fuimos vendidos, aún semen/a buenas universidades: apenas pudimos dar gracias/por llegar tarde al Paraíso/…¿Dónde nos habéis dejado? Aquí todo se calcina. Atrasamos vuestras guerras: no sabemos pertencer», escribe De Montis.

Colectividad y esperanza de una generación sin futuro

Sobre el título, «El fin del germen», la autora explica que reúne «todo ese germen de malestar juvenil, que aunque parece que se va a levantar nunca tiene la fuerza suficiente para hacerlo y se queda en la queja«.

«Por otro lado -precisa-, ‘El fin del germen’ asume el fin de la juventud, de esa apertura a un futuro, en el que teníamos todo por delante y que ahora descubrimos que es falso. A partir de ahí, hay que trabajar con ello».

«Creo que hay un tallito de esperanza por todo el poemario, transversal a todos los textos y marcada por la colectividad (sí, estamos fatal, pero estamos juntos), y de ello que no me di cuenta hasta que Torremozas no incluyó ese tallo simbólico en la portada», concluye De Montis.