Edurne Portela : «El feminismo nos recuerda que no estamos solas»

Carmen Sigüenza | Madrid - 24 noviembre, 2020

La ensayista y novelista Edurne Portela lleva años indagando en el origen y las formas de violencia, como en «El eco de los disparos «, donde ya trató de desentrañar el origen de la violencia de ETA en el País Vasco, o en su último y aclamado libro «Formas de estar lejos» (Galaxia Gutenberg), donde arroja luz sobre ese tipo de violencia cercana e íntima, al principio sorda, pero con efectos devastadores en medio de una pareja.

Portela (Santurce, 1974) considera ante el día Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (#25N ) que «tiene que haber políticas públicas contra el machismo y contra la violencia contra todas las mujeres, incluyendo las mujeres trans«.

«Tiene que haber propuestas de ley como las que se están intentando llevar a cabo y como las que ya están en vigor, como la Ley contra la violencia de género, pero esta transformación tiene que darse también en el espacio público, que es el espacio de lo político y donde surgen estas iniciativas de cómo se regula política,  judicialmente o penalmente este tipo de violencia, pero es necesaria también una concienciación general», dice.

El origen de la violencia contra la mujer

P.-  ¿ Cuál es o dónde está el origen de la violencia contra la mujer?

R.-  Para entender el origen de la violencia a la mujer tendríamos que comenzar por el principio de la historia, los primeros textos en los que ya se describen las formas en las que se estructuran las sociedades. Ahí ya vemos que hay una violencia contra la mujer porque esa estructura condena a la mujer a un grado inferior de participación ciudadana, en política, de recursos y todo. Es un ser supeditado al hombre.

Lo que nos tenemos que preguntar es por qué en el siglo XXI todavía hay violencia contra la mujer y la respuesta está en la misma pregunta, en el todavía, porque todavía nuestras sociedades están estructuradas según una mentalidad y una forma de concebir la relación entre el hombre y la mujer patriarcal. 

Podemos haber avanzado mucho en leyes de igualdad, aunque no lo suficiente; podemos haber incentivado una consciencia más feminista en una parte de la sociedad más amplia, pero todavía la violencia contra la mujer es constante, y ya no hablamos ni siquiera de estas estadísticas brutales de feminicidio y maltrato, sino también de las violencias cotidianas que sufrimos las mujeres, esas violencias van desde un acoso en el lugar del trabajo, una diferencia de sueldo o la forma en que lo patriarcal y heteronormativo impone sobre nuestros cuerpos ciertos comportamientos y ciertas actitudes que al final van en detrimento de la mujer.

Políticas contra el machismo y toma de conciencia    

P.- ¿Qué cree que se debería hacer para revertir esta situación? 

R.- ¿Cómo se repara esta situación? Es muy difícil, porque estamos hablando de una violencia que es, como digo, omnipresente, que forma parte de nuestras relaciones cotidianas, de las más íntimas. Pero también de las públicas. ¿Cómo se gestiona esta violencia en el espacio público? Tiene que haber políticas públicas contra el machismo y contra la violencia contras todas las mujeres, incluyendo las mujeres trans, tiene que haber propuestas de ley como las que se están intentando llevar a cabo y como las que ya están en vigor, como la ley contra la violencia de género, pero también esta transformación tiene que darse en el espacio público, que es el espacio de lo político y donde surgen estas iniciativas de cómo se regula política,  judicialmente o penalmente este tipo de violencia. Y es necesaria también una concienciación general.

«El feminismo puede transformar las mentalidades y cuanto más inclusivo sea más capacidad de transformación va a tener»

Aquí el feminismo tiene un papel fundamental, el feminismo puede transformar de alguna forma o de diferentes formas, el feminismo puede transformar las mentalidades y, cuanto más inclusivo sea el feminismo, más capacidad de transformación va a tener.

Tenemos que pensar que el patriarcado va muy unido a las políticas neoliberales e individualistas, entonces, si algunas mujeres dicen ‘ya estamos ahí’ porque hay mujeres en el poder, se equivocan profundamente, porque muchas mujeres dicen representar el feminismo
pero en realidad lo que están haciendo es reproducir esquemas patriarcales y neoliberales que impiden que el feminismo siga avanzando.

Más feminismo y más derechos

«El feminismo lo que nos recuerda es que no estamos solas»

El feminismo lo que nos recuerda es que no estamos solas y que no deberíamos estar solas ni atribuir éxitos de mujeres al impulso individual de superación. Entonces yo creo que para seguir fomentando estas transformaciones lo que se necesita no son solo políticas feministas por parte de nuestras instituciones, que eso es fundamental, sino también seguir siempre muy atentas a las transformaciones que nuestra propia sociedad nos está marcando y que el feminismo evolucione. No se puede quedar solamente en los derechos ya concedidos, hay que seguir ampliando los derechos para todas.

La pandemia agrava la situación

P.- ¿Cree o considera que esta situación  de crisis creada por la pandemia puede recrudecer la violencia contra la mujer o incluso hacer perder lo ya conquistado? 

R.- Yo sí creo que la pandemia ha creado una situación muy difícil para muchas mujeres. En primer lugar, ya vimos que en el encierro del confinamiento se incrementaron las denuncias a pesar de que muchas mujeres tenían más miedo de denunciar maltrato y violencia por la situación en la que estaban. También esa inseguridad de no saber a dónde ir si sufrían maltrato en casa. Yo creo que esa situación de confinamiento para muchas mujeres supuso tener que soportar un maltrato ya amplificado y las consecuencias que este pueda tener a medio o largo plazo todavía no las sabemos, pero yo creo que son terribles.

Mujeres relegadas al plano de lo íntimo

Pues por una parte la pandemia ha supuesto un agravamiento de estas situaciones y por otra parte, con la crisis que tenemos y con lo que se nos viene encima, que todavía no sabemos, ya estamos viendo que las mujeres están siendo relegadas otra vez al plano de lo íntimo, es decir, al cuidado de los hijos, de los dependientes… Si hay que elegir quién se queda en casa se va a quedar la mujer, si hay que elegir qué trabajo se mantiene, muchas veces va a ser el de él, para que ella pueda quedarse con los cuidados. También vamos a ver que en un contexto de crisis, si ya las mujeres somos más vulnerables a salarios más bajos, trabajos más precarios, si tenemos menos acceso en un contexto de crisis, esto se agrava.

Entonces yo creo que tenemos varios condicionantes que van a hacer que muchas situaciones  individuales de mujeres en estado precario, o de relaciones abusivas, tengan que aguantar en muchos casos, relaciones que van a suponer un deterioro de su vida a niveles muy profundos.