edurne pasaban

La española Edurne Pasaban conmemoró este domingo en su domicilio de Viella el décimo aniversario de la culminación de los catorce ochomiles, con un encuentro virtual con los también alpinistas Alex Txikon, Juanito Oiarzabal, Silvio Mondinelli, Asier Izagirre y Ferrán Latorre, el periodista Aitor Elduaien y el creador de "Al filo de lo imposible", Sebastián Álvaro. EFE/ Ramón Gabriel

Edurne Pasaban, diez años de sus catorce ochomiles

EFE San Sebastián - 29 mayo, 2020

El 17 de mayo de 1990, la guipuzcoana Edurne Pasaban hizo cumbre en el Shisha Pangma, el último de los catorce ochomiles, una hazaña que la convirtió en la primera mujer capar de conquistar las catorce montañas más altas del planeta.

Y lo consiguió en un mundo varonil. La alpinista estuvo rodeada de compañeros que confiaron en ella y no solo la ayudaron en esta aventura, sino que, años después, también la acompañaron en el reto de vencer la depresión que sufrió.

La guipuzcoana Edurne Pasaban conmemoró el décimo aniversario de la culminación de los catorce ochomiles, con un encuentro virtual con los también alpinistas Alex Txikon, Juanito Oiarzabal, Silvio Mondinelli, Asier Izagirre y Ferrán Latorre, el periodista Aitor Elduaien y el creador de «Al filo de lo imposible», Sebastián Álvaro.

Primera mujer en hollar los catorce ochomiles

Entre postales, fotografías y anécdotas, todos ellos revivieron las expediciones que llevaron a la tolosarra a convertirse en la primera mujer capaz de hollar las catorce montañas más altas del planeta. El 17 de mayo se cumplieron exactamente diez años desde que Edurne Pasaban hizo cumbre en el Shisha Pangma.

«En mi vida, mi familia es muy importante. Pero sin ellos no estaría aquí y no sería Edurne Pasaban, la alpinista», dijo en la apertura de la conversación.

Edurne Pasaban destacó la importancia que todos ellos tuvieron en cada expedición, pero también en los dos años que sufrió una depresión.

El éxito de vencer a la depresión

«El año 2006 fue muy duro para mí. Entré en un agujero negro. Estaba en lo mejor. Tenía 31 años y me empiezo a preguntar cuestiones y no encontraba respuesta para dar sentido a lo que hacía.

Siempre diré que mis compañeros no han estado solo para ir al Himalaya, para escalar los 14 ochomiles o para ir de fiesta en Katmandú. Estuvieron en el ochomil más difícil. Ellos quisieron que yo mirara la luz. Fueron los que dieron sentido a muchas cosas de mi vida», subrayó.

La admiración y el agradecimiento fue recíproco. Alex Txikon comentó que «gracias a Edurne» es quien es. «Me siento muy orgulloso de haber participado en los 14×8000 de Edurne Pasaban», apuntó.

Asier Izaguirre recordó con especial cariño cuando Edurne Pasaban lo invitó en 2007 a unirse a la carrera de los catorce ochomiles. «Entrar en el equipo de ‘Al filo de lo imposible’ fue una oportunidad única, que ella me dio», expuso.

Justicia poética en un mundo varonil

Y es que el programa de televisión que dirigía Sebastián Álvaro fue decisivo en la trayectoria de la tolosarra. «El K2 de 2004 fue el ochomil clave para ella. Yo supe, antes incluso de que Edurne lo supiera, que terminaría los catorce ochomiles.

En un mundo tan varonil, lo de ella fue justicia poética. Se merecía entrar en el olimpo del alpinismo», indicó Sebastián Álvaro.

Ferrán Latorre descubrió la parte más festiva del grupo y recordó, entre otros momentos, la celebración de los San Fermines en el Broad Peak.

Por su parte, Juanito Oiarzabal ponderó la hazaña de Edurne Pasaban: «En el año 2007, después de recuperarse de su enfermedad, la primera expedición que hizo la hicimos juntos al Shisha Pangma.

Fue especial. Allí vimos a la verdadera Edurne. No estaba del todo bien, no estaba centrada y no se veía en condiciones ni con ganas de subir. Optamos por retirarnos. Fue un gesto solidario por parte de todos nosotros. Luego, definitivamente, se recuperó y siguió su carrera. Se merece lo que ha conseguido».

La necesidad de reinventarse

El italiano Silvio Montinelli destacó que la alpinista vasca es «físicamente un animal» y alabó su «fuerza, carácter y corazón».

«Si en el año 1998, en el campo base del Dhaulagiri no hubiera conocido a Silvio, seguramente mi historia sería otra», indicó Edurne Pasaban en el décimo aniversario de su hazaña.

«En los últimos diez años de mi vida han pasado muchas cosas, menos intensas y menos emocionantes, pero también importantes. He tenido que reinventarme y buscar la felicidad que me dieron aquellos diez años y buscar un nuevo camino no es fácil.

Me he dedicado al turismo, abrí una pequeña agencia, me dedico como Sebas, Alex o Ferrán a dar charlas en empresas y creo que en el año 2017 hice mi decimoquinto ochomil. Llegué a tener una de las cosas que más deseaba. En 2017 nació Max y eso ha redondeado mi vida», confesó la alpinista.