Editorial Minúscula, veinte años apostando por literatura «revulsiva» y de mujeres

Laura de Grado | Madrid - 11 julio, 2019

El nacimiento de la Editorial Minúscula «fue el resultado de aportar un punto de vista distinto» a la uniformidad editorial. Ahora, veinte años después, crece gracias a lo que su fundadora Valeria Bergalli (Buenos Aires, 1962) llama «lectores cautivados», en una época y un contexto en que entrar en una librería se ha convertido en «una fiesta».

Muy consciente de la «capacidad revulsiva» de la literatura y de su conciencia como mujer, siempre ha considerado imprescindible publicar literatura escrita por mujeres. «Las mujeres sin textos de otras mujeres tendríamos menos posibilidades de pensarnos, imaginarnos y soñar», afirma Bergalli durante una entrevista con Efeminista con motivo del veinte aniversario de Minúscula (1999-2019).

Desde su creación, las mujeres han sido decisivas para que «Minúscula naciera y se mantuviera», según explica la editora. La clave de su éxito, cuenta, ha sido tener un «proyecto concreto» que ha cautivado a lectores que repiten con la editorial y animan a otras personas a leer sus libros, y apostar por literatura escrita por mujeres.

Con los años el sector literario ha avanzado, y, según Bergalli, «entrar a una librería hoy en día en España es una fiesta» por la variedad y calidad de propuestas que hay.

Minúscula contra la «uniformidad editorial»

Pregunta.- La editorial Minúscula cumple veinte años, ¿cómo ha sido la evolución desde que se fundó hasta ahora?

Respuesta.- Minúscula nació en 1999, casi con el cambio de siglo y nació en un momento y a resultas de un intento de introducir un punto de vista ligeramente distinto. En ese momento en las mesas de novedades daba la impresión de que empezaba a haber un exceso de uniformidad, propuestas muy parecidas entre ellas por más que fuesen de editoriales muy distintas.

Minúscula fue resultado de la inquietud, de aportar un punto de vista distinto, ya sea por lo que respecta a los textos que publicamos, respecto al diseño editorial y, sobre todo, también respecto al concepto editorial mismo, es decir, cómo organizamos las colecciones.

Minúscula ha ido creciendo orgánicamente. Hemos ido ampliando el campo de acción en el sentido que, por ejemplo, ahora ya, desde hace unos años, no solo publicamos traducciones sino también textos originales y de gente joven, y eso es algo que quisimos hacer desde el principio pero que no lo pudimos hacer inmediatamente.

«Es una fiesta entrar a una librería hoy en día en España»

P.- Esa peculiaridad de Minúscula de la que nos habla, el romper con la uniformidad editorial, ¿se ha podido mantener a lo largo de los años? 

R.- Sí, indudablemente el panorama ha cambiado. En ese sentido, se ha enriquecido y hay muchísimas otras propuestas interesantes, también las había antes, pero quizás ahora más establecidas. Ahora ya no es inusual ir encontrando propuestas nuevas por el camino, es una fiesta entrar a una librería hoy en día en España.

En nuestro caso, el tener un proyecto muy concreto, muy definido, hace que la gente, los lectores, se acerquen con curiosidad a lo que tú haces. Los lectores ya de la casa, aquellos que nos conocen, son nuestros mejores socios, son ellos los que animan a otros lectores a leer libros en Minúscula o que a su vez los regalan. A mí me gusta mucho hablar de lectores cautivados, son aquellos que tienen una experiencia de lectura satisfactoria porque se han atrevido a leer algunos de nuestros libros y tan satisfactoria ha sido, que quieren repetir.

P.- ¿Qué tiene que tener un libro para que se publique con Minúscula? 

R.- Para mí, tiene que encajar con alguno de los criterios de las colecciones. Por otro lado, tiene que ser una propuesta de calidad literaria. Y en tercer lugar, me gusta mucho que un libro capte el espíritu de los tiempos, es decir, que entre en diálogo muy directo con nuestra experiencia vital, social, personal y que el lector pueda dialogar con eso.

Literatura «revulsiva» escrita por mujeres

«Las mujeres sin textos de otras mujeres tendríamos menos posibilidades de pensarnos, imaginarnos y soñar. Por lo tanto la literatura escrita por mujeres y con una clara conciencia de lo que significa ser mujer hoy es imprescindible»

P.- ¿Cómo ha influido la nueva ola de feminismo en el mundo editorial?

R. Por nuestra parte, siempre hemos publicado autoras, entre otras cuestiones porque yo soy la editora, he llevado adelante la editorial sola estos veinte años. Las personas que me han rodeado y que han sido decisivas para que Minúscula naciera y se mantuviera son mujeres.

No se puede hablar ni de libertad, ni de igualdad, si no se puede hablar de un cuerpo libre. El cuerpo de las mujeres ha sido sometido desde hace muchísimo tiempo a innumerables constricciones, el feminicidio como tal es la eliminación del cuerpo.

El ámbito de la literatura es un arte y por lo tanto también tiene una enorme capacidad revulsiva y al mismo tiempo también es en el ámbito en el que pensarnos, imaginarnos, soñar. Las mujeres sin textos de otras mujeres tendríamos menos posibilidades de pensarnos, imaginarnos y soñar. Por lo tanto la literatura escrita por mujeres y con una clara conciencia de lo que significa ser mujer hoy es imprescindible.

En busca de nuevas voces que puedan «hacer un descubrimiento»

P.- Según datos del Ministerio de Cultura, en 2018 tan solo el 32,1% de publicaciones fueron de mujeres, ¿cómo valora estos datos?

R.- Yo creo que eso responde ya a otras instancias y que desde otros ámbitos se hace un cálculo, quizás, comercial equivocado de que la mitad del mundo no tiene que estar presente por los motivos que sea. Evidentemente no lo comparto y en nuestro catálogo se refleja una enorme presencia de mujeres.

Hemos publicado autoras que han entrado ya con mucha fuerza en lo que es el panorama editorial español. Hemos publicado a Marisa Madieri, Annemarie Schwarzenbach, estamos publicando a Shirley Jackson, Anna María Ortese. Todas ellas además con un punto de vista muy muy peculiar, muy especial. Entre las jóvenes también, Paula Porroni… Leonor de Recondo, María Maggi,  son muchísimas.

P.- Además de ellas, ¿a quién le gustaría publicar?

R.- A mí me gusta mucho como lectora experimentar sorpresa cuando entro en una librería. Y creo que las librerías en este sentido son ámbitos especialmente mágicos, es decir, tú entras quizás a buscar una cosa pero encuentras otra. Esto es muy es muy bonito. Es lo que yo quiero proporcionar a los lectores. Y en este sentido la capacidad de sorpresa quizás esté vinculada con el hecho de encontrar una nueva voz que pueda hacer un descubrimiento para todos.