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El personal sanitario del Hospital 12 de Octubre de Madrid regresa a sus labores tras el aplauso recibido como cada día a las 20:00 por su labor durante la crisis de la pandemia del coronavirus. EFE/Kiko Huesca

Médica con covid-19: «Contaba las horas para reincorporarme»

Pedro Lizarán | EFE-Murcia - 16 abril, 2020

Miedo, incertidumbre y cansancio. Esas son algunas de las sensaciones a las que se enfrentan los profesionales sanitarios día tras día en su lucha contra el coronavirus. Una pandemia que no entiende de héroes ni profesiones y pone en peligro la salud de aquellos que intentan salvar la vida de muchos.

Tal es el caso de las doctoras murcianas Irene Blesa y Victoria Jiménez-Orozco, que aunque trabajan a 350 kilómetros de distancia -los que separan Madrid de Valencia– ambas estuvieron aisladas quince días por haber dado positivo por Covid-19. Una experiencia cargada por el miedo porque, al final, “estás muy expuesto y cada vez caen más médicos”, cuenta Jiménez a EFE.

La impotencia de no poder ayudar

El aislamiento de Irene Blesa es “duro y desesperante”. El teléfono suena y sus compañeros le hablan de hasta 220 pacientes con síntomas de Covid-19 en una sola sección y con casos esperando un ingreso durante 48 horas. Una impotencia que se intensifica al estar aislada en casa sin poder hacer nada al respecto.

Especialista en rehabilitación en el hospital 12 de Octubre de Madrid, Blesa contaba las horas para reincorporarse a su puesto tras estar confinada durante medio mes. «Me mentalizo lo que puedo», ha declarado a EFE una doctora que todavía recuerda los días previos a su positivo cuando hacía guardias en el servicio de urgencias del centro sanitario madrileño.

«Lo que una ve no se asemeja a lo que ha pensado», asegura.

Casos que no se relacionan con contagios

La doctora Blesa todavía recuerda la jornada del 15 de marzo, en la que remató tres guardias en una semana» y atendió «con unos guantes y una mascarilla» a pacientes con fiebre, aunque no relacionaba muchos de estos casos con posibles contagiados por Covid-19 porque «muchos abuelos no cuentan muy bien qué les pasa».

Tres días más tarde, tras unas jornadas con dolor de costado, sudoración fría y tos seca, se dirigió a salud laboral de su hospital, donde le hicieron la prueba que dio positivo, lo que le obligó al aislamiento domiciliario junto a su pareja, quien ha sufrido este tiempo dolor de garganta y cabeza.

Esta especialista advierte de la dimensión de la pandemia en la atención hospitalaria, puesto que todas sus consultas se cancelaron y no prevé reiniciarlas hasta mayo, y los adjuntos de su servicio han pasado a reforzar la unidad de neumología.

Dos pruebas por coronavirus

A poco más de 350 kilómetros del  12 de Octubre se encuentra el hospital General de Valencia, en el que la murciana Victoria Jiménez-Orozco está desarrollando parte de su MIR y donde  volvió a trabajar tras pasar un vaivén de emociones desde que regresó el 23 de febrero de la ciudad italiana de Bolonia.

Jiménez-Orozco ha aclarado a EFE que estuvo en la capital de la Emilia-Romaña cuando todavía no se había registrado ningún positivo en esta ciudad, por lo que no dio importancia al catarro que padecía cuando volvió a España.

No obstante, tras comentarlo a una compañera de trabajo y «no por mí, sino por mis pacientes del centro de salud», la MIR se hizo la prueba «cuando no había restricción como ahora«, dando negativo y reiniciando una vida normal.

Arco, sin medidas de seguridad

Sin embargo, el fin de semana del 28 de febrero al 1 de marzo Jiménez-Orozco viajó a Madrid con unas amigas de Murcia para visitar la feria de arte contemporáneo Arco, en el recinto ferial de Ifema, ahora reconvertido en hospital de campaña contra el Covid-19, y en el que «no había medidas de seguridad» durante el evento.

Dos días más tarde, en su consulta en Valencia, la residente murciana empezó a sentirse mal, «como si me hubiera pasado un camión por encima», pero, tras comprobar que su compañera de piso presentaba los mismos síntomas, decidió que era una gripe y continuó trabajando toda la semana, sintiéndose mejor el 6 de marzo.

Cambios tras volver al hospital

Su vida dio un vuelco cuando el domingo 8 de marzo, justo antes de regresar a Valencia tras asistir a una boda en Murcia, descubrió que dos amigos con los que estuvo en Arco habían dado positivo. Por ello, decidió quedarse en la capital murciana y avisar a Emergencias, que le hicieron la prueba -«en ese momento no iban tan saturados»- y dio positivo, por lo que se aisló en casa de sus padres en una habitación con baño.

«Lo pasas mal, tú sola, sin poder estar con tu familia dentro de su misma casa«, ha apostillado.

Tras regresar a su puesto de trabajo, Jiménez-Orozco ha comprobado que se han cancelado todas las rotaciones de MIR por varios servicios en el Hospital General y se ha reestructurado las urgencias para atender solo a posibles casos de coronavirus, mientras que en centro de salud la atención presencial se ciñe a pacientes con cuadros respiratorios leves.

«Hay mucho miedo porque, al final, estás muy expuesto y cada vez caen más médicos«.