Durante décadas, la atención al parto se ha centrado fundamentalmente en sus aspectos físicos y médicos, mientras que lo que sienten, piensan y experimentan las mujeres durante el nacimiento ha ocupado un lugar secundario. Un vacío que las psicólogas Rosa Pulido Valero y Marta Giménez Dasí buscan abordar en Psicología del parto, un libro que reúne investigaciones sobre los procesos emocionales y neurohormonales que intervienen en el alumbramiento, sus posibles consecuencias psicológicas y las herramientas para mejorar el acompañamiento.
"El parto es un proceso muy poco estudiado a nivel psicológico", advierte durante una entrevista con Efeminista Pulido, doctora en Psicología, especialista en psicología perinatal y docente de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).
"Hacer un libro sobre este tema era muy necesario. Estamos hablando de un evento tan importante, que ocurre con tanta frecuencia y del que no había manuales específicos. Había un hueco que rellenar", explica Pulido. En España nacieron 321.164 bebés en 2025, un 1 % más que el año anterior, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Para la investigadora, esta falta de conocimiento no es un fenómeno aislado, forma parte de los sesgos de género que históricamente han atravesado la investigación médica y científica y que han relegado a un segundo plano numerosos procesos relacionados con la salud de las mujeres.
"Existe poca literatura científica de qué pasa a nivel emocional con las menstruaciones, durante la lactancia o la menopausia. Es un vacío dentro de un vacío muy grande que tiene que ver con la salud de la mujer", señala.
La coautora del libro, Marta Giménez Dasí, doctora en Psicología y profesora de la Universidad Complutense de Madrid, coincide en que la atención obstétrica ha estado condicionada por una visión excesivamente medicalizada del nacimiento, que ha prestado poca atención a la experiencia subjetiva de las mujeres.
"Venimos de una concepción completamente médica de todo lo perinatal y la parte psicológica jamás ha sido tenida en cuenta. Hoy entendemos que esto ha sido un enorme error que ha tenido muchísimas consecuencias en el trato a las mujeres", sostiene.
Desde una perspectiva que tiene en cuenta tanto a la mujer como a su entorno, Psicología del parto, publicado por la Editorial Síntesis, reúne en diez capítulos investigaciones sobre los factores psicológicos, sociales y culturales que intervienen en el nacimiento. La obra recorre el proceso completo, desde la preparación durante el embarazo hasta el posparto, y aborda cuestiones como las expectativas previas, la autoconfianza de las mujeres, el papel de sus acompañantes, las experiencias traumáticas y las herramientas para prevenir y afrontar las dificultades psicológicas.
Aunque está dirigido principalmente a matronas, ginecólogas y ginecólogos, profesionales de enfermería y otras personas que participan en la atención obstétrica, las autoras han buscado que sus contenidos también resulten accesibles para mujeres embarazadas y sus acompañantes.

Cuando el parto deja secuelas psicológicas
Una mujer puede dar a luz sin complicaciones médicas y, sin embargo, arrastrar durante años un recuerdo traumático de la experiencia, especialmente cuando no se ha sentido escuchada, respetada o acompañada.
Pesadillas, recuerdos intrusivos, angustia al pensar en el parto o dificultades para hablar de lo sucedido son algunas de las manifestaciones que describen las autoras y que, en los casos más graves, pueden formar parte de un trastorno de estrés postraumático.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió en 2023 de que más de un tercio de las mujeres experimenta problemas de salud que persisten meses o años después del parto. Entre las afecciones identificadas en una investigación publicada en The Lancet Global Health figuran la ansiedad, con prevalencias de entre el 9 % y el 24 %, y la depresión, de entre el 11 % y el 17 %, además de distintas secuelas físicas como la incontinencia urinaria o la dispareunia.
Lo determinante, advierten ambas psicólogas, no siempre es cómo se desarrolla el nacimiento desde el punto de vista médico, sino cómo ha vivido la mujer ese proceso.
"Hay mujeres cuyo parto finalmente ha sido por cesárea, pero que, si han tenido un buen acompañamiento emocional, guardan una buena experiencia. Y hay mujeres que han tenido un parto vaginal, pero la forma de ser acompañadas no fue adecuada", señala Pulido.
Uno de los problemas, añaden, es que muchas mujeres no encuentran espacios donde hablar de lo sucedido. Por ello, las autoras dedican parte de la obra al acompañamiento psicológico posterior al nacimiento, que puede incluir la elaboración del relato del parto y, cuando sea necesario, la atención especializada.
La violencia obstétrica, un factor de riesgo para la salud mental
La violencia obstétrica ocupa un lugar relevante en la reflexión que plantean las autoras sobre las consecuencias psicológicas del nacimiento.
Las intervenciones realizadas sin consentimiento, los comentarios que infantilizan a las mujeres, la falta de información o la ausencia de escucha pueden generar sentimientos de miedo, indefensión y pérdida de control durante el nacimiento.
"Lo que más influye para que un parto no sea positivo es el trato que la mujer recibe por parte de los profesionales. Es la violencia obstétrica o el maltrato de los profesionales lo que más influye en que una mujer lo pase mal y eso se convierta en una experiencia traumática", sostiene Giménez.
Pulido añade que estas situaciones no siempre implican agresiones físicas o procedimientos médicos invasivos.
"Cuando se menciona violencia obstétrica, muchas veces viene a la cabeza una agresión muy clara, muy física. Pero hay que insistir en que la falta de acompañamiento emocional ya es violencia obstétrica", defiende.
La psicóloga recuerda que el parto es un momento de especial vulnerabilidad física y emocional, en el que la mujer puede sentirse expuesta, asustada o desorientada, y considera fundamental que quienes la atienden sepan identificar esas situaciones y responder adecuadamente.
Para las investigadoras, el acompañamiento psicológico pasa por respetar las decisiones, explicar las intervenciones necesarias y procurar que la mujer mantenga su autonomía durante el nacimiento.
¿Qué ocurre en el cerebro durante el parto?
Para comprender la importancia de ese acompañamiento, las autoras dedican un capítulo del libro a explicar qué sucede en el cerebro de las mujeres durante el nacimiento y cómo intervienen las neurohormonas en las distintas fases del parto.
Entre ellas destacan la oxitocina, fundamental para las contracciones uterinas; las endorfinas, relacionadas con la modulación del dolor; y las catecolaminas, implicadas en la respuesta del organismo al estrés. Estos procesos interactúan con el estado emocional y con las condiciones en las que se desarrolla el nacimiento.
"Muchos profesionales no saben cómo acompañar emocionalmente lo que ocurre en un parto, ni los cambios neurohormonales que se producen en el cerebro de la mujer y el correlato que eso tiene con su estado emocional", lamenta Pulido.
La psicóloga explica que el miedo, la tensión o la sensación de inseguridad pueden influir en la respuesta hormonal del organismo y, con ello, en la evolución del parto. De ahí que insista en la importancia de crear un ambiente tranquilo y seguro, aunque recuerda que las respuestas fisiológicas son complejas y no dependen únicamente del estado emocional de la mujer.
La investigadora considera que la sociedad conoce muy poco estos mecanismos y que esa falta de información también condiciona la manera en que se representa y acompaña el nacimiento.
"Tenemos una imagen muy negativa del parto, como algo de mucha urgencia, de mucho riesgo, cuando puede ser un momento con dolor, con intensidad en las contracciones, pero también una experiencia placentera", señala.
La obligación de vivir el parto como un momento feliz
La idealización del nacimiento como uno de los momentos más felices de la vida de una mujer es otro de los aspectos que cuestionan las autoras. Una expectativa social que, según advierten, puede dificultar que las mujeres expresen sentimientos de miedo, frustración o tristeza cuando su experiencia no responde a lo que se esperaba de ellas.
"Toda la maternidad está rodeada de un halo de felicidad absoluta que no corresponde para nada con la realidad", señala Giménez, que considera necesario romper con esta representación para poder abordar adecuadamente la salud mental perinatal.
"Las mujeres no se atreven a romper ese halo de felicidad porque entonces se sienten raras, estigmatizadas, sienten que no valen o que no están haciendo las cosas bien", explica.
Más formación y divulgación para mejorar la atención obstétrica
Pese a que ambas investigadoras reconocen avances en el reconocimiento de los derechos de las mujeres durante el parto, consideran que el bienestar psicológico todavía no ocupa el lugar que debería en la atención obstétrica.
"Creo que estamos avanzando y que cada vez hay más conciencia, más información y las mujeres se están haciendo dueñas de sus propios partos poco a poco", señala Giménez, aunque lamenta que los cambios estén llegando demasiado despacio.
Para las dos autoras, la principal prioridad es incorporar la psicología del parto a la formación de todos los profesionales sanitarios que intervienen en el nacimiento.
Las investigadoras reclaman, además, una mayor divulgación sobre lo que ocurre durante el alumbramiento para que las mujeres embarazadas y sus acompañantes dispongan de información y herramientas para afrontar esa experiencia. También consideran necesario reforzar el seguimiento psicológico después del parto, especialmente cuando existen señales de malestar o experiencias traumáticas.