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Los derechos de las personas trans en Ecuador, limitados por incongruencias en los registros públicos
La falta de concordancia entre la identidad de género y el nombre que aparece en el documento de identidad con los registros de otras instituciones públicas se ha convertido en una barrera que impide el acceso pleno a salud, educación, empleo y otros derechos a las personas trans en Ecuador, según señala una investigación de la Universidad Johns Hopkins y la organización Silueta X.
El estudio Diversas identidades de género e implicaciones para el Registro Civil y las Estadísticas Vitales (CRVS) presentado en Quito, documenta un "efecto dominó" causado por una falta de conexión entre las instituciones estatales, que provoca el uso del "nombre muerto" (nombre anterior), favorece la violencia institucional y afecta la salud mental de la población trans y no binaria.
La presentación ha contado con la participación de Michelle R. Kaufman, investigadora principal de Johns Hopkins; Marcela Benavides, responsable del estudio en Ecuador; y Diane Rodríguez, presidenta de la organización Silueta X, además de organizaciones comunitarias y representantes institucionales.
"Los datos demuestran que, si bien Ecuador ha avanzado legalmente con el reconocimiento de género, la falta de integración de sistemas de datos y la ausencia de protocolos inclusivos en la práctica institucional anulan estos avances", ha señalado Benavides.
El estudio se ha presentado en vísperas del Día Internacional de la Memoria Trans, que se conmemora cada 20 de noviembre, y del aniversario de la despenalización de la homosexualidad en Ecuador, el 27 de noviembre.
Reconocimiento legal del género en Ecuador
Desde 2016, la Ley de Identidad permitió a las personas trans en Ecuador cambiar el campo "sexo" por "género" en la cédula de identidad, sin embargo, el trámite exigía dos testigos y se generaron inconsistencias entre ambos marcadores.
La reforma de 2024 simplificó el proceso; ahora se realiza por autodeclaración, sin testigos ni requisitos médicos. Diane Rodríguez, primera legisladora trans del país y directora de Silueta X, fue una de las principales impulsoras de estas transformaciones.
Sin embargo, Rodríguez ha explicado a Efeminista que cuando una persona cambia su género, sexo o nombre en el Registro Civil esos datos no se actualizan en otros servicios públicos, por lo que a las personas trans les toca "hacer un peregrinaje de cambio de identidad por todas las instituciones".
Pone como ejemplo el reciente proceso electoral, en el que, asegura, muchas personas trans aparecían con su nombre, género o sexo anterior, lo que provocó que no acudan a ejercer ese derecho por miedo a la discriminación.
"Considero que primero hay que normatizar las leyes que ya existen. Un retroceso normativo no existe en leyes, pero sí existe un retroceso estructural y cultural", ha señalado Diane Rodríguez, quien ha añadido que "lo segundo es hacer una ley que incluya dentro del Código Orgánico Integral Penal el tema del transfeminicidio".

Foto de Diane Rodríguez, presidenta de la organización Silueta X, en la presentación del informe 'Diversas identidades de género e implicaciones para el Registro Civil y las Estadísticas Vitales (CRVS)', en Quito. EFE/ Lucía Rubio
Violencia institucional y negligencias médicas
El estudio detecta que, debido a estas incongruencias, las personas trans sufren violencia institucional, negligencias médicas, discriminación laboral, abandono escolar y dificultades para el acceso a vivienda.
En el ámbito sanitario, quienes participaron reportaron errores de género, burlas o ignorancia por parte de personal médico, además de acceso limitado a servicios de endocrinología y afirmación de género.
"Sigue habiendo necesidad de hacer protocolos inclusivos y formar al personal de salud para que sepan cómo tratar a las personas trans, así como reformar los sistemas de datos para que sean más inclusivos", ha declarado Michelle R. Kaufman.
En cuanto a salud mental, se registran altos niveles de estrés crónico, ansiedad, insomnio y depresión; sin embargo, la alineación legal del género se asocia con un aumento significativo de la autoestima, la seguridad personal y el alivio emocional.

Foto de una persona que sostiene un cartel durante la quinta Marcha Nacional Trans, en Guayaquil (Ecuador). EFE/ Jonathan Miranda
Contexto global
El estudio indica que los problemas que enfrentan las personas trans en Ecuador también se repiten en otros países. En América Latina, las leyes de autodeterminación y el reconocimiento de identidades no binarias varían ampliamente.
La región sigue siendo peligrosa para las personas LGBTIQ+ y la esperanza de vida trans se mantiene en unos 35 años.
El informe destaca que en Perú el sistema es fragmentado, no existe una ley integral y el cambio de nombre o marcador de género todavía exige un proceso judicial largo, lo que deja a un 13 % de las personas trans sin documentos actualizados.
El estudio también analiza Europa, donde, aunque existen leyes de autodeterminación, la aplicación es desigual y persisten barreras institucionales. Destaca el caso de Bulgaria, donde en 2023 la Corte Suprema declaró que el sexo es solo biológico y binario, dejando sin vías legales para actualizar la identidad de las personas trans.