Imagen de la exposición 'A Gisèle' en Madrid, en la Galería Travesía Cuatro. Foto: Galería Travesía Cuatro
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'À Gisèle', el homenaje de cuatro artistas a Pelicot en una exposición en Madrid
Cuatro artistas de diferentes generaciones y países, Armineh Negahdari, La Chola Poblete, Kiki Smith y Maya Pita Romero, se han reunido en un gesto colectivo para rendir homenaje con una exposición en Madrid, en la Galería Travesía Cuatro, a Gisèle Pelicot, la mujer brutamente violada durante diez años que no quiso esconderse y quien acuñó la frase que ha marcado un antes y un después: "Que la vergüenza cambie de bando, de la víctima la violador".
Pelicot, que durante una década, sin ella saberlo, fue drogada por su marido para que la violaran más de 80 hombres en su propio hogar, acaba de sacar un libro, Un himno a la vida, escrito junto a la periodista Judith Perignon, donde cuenta su terrible experiencia.
Gisèle no quiso ser revictimizada y, a pesar de su gran dolor y de soportar en el juicio las escenas de su propia violación, renunció al anonimato y tendió la mano a otras mujeres que pudieran haber pasado por esa situación: "Mirad a vuestro alrededor. No estáis solas", les dijo a la salida del juicio que ganó.

'À Gisèle', una dedicatoria en sentido íntimo y respetuoso
La muestra con el título À Gisèle no busca ilustrar ni representar directamente los hechos del caso Pelicot, ni traducirlos a consignas o posiciones cerradas. Se trata de una dedicatoria en sentido íntimo: un acto de atención profundo, un deseo respetuoso de cercanía, y el intento de desplegar un paisaje donde la experiencia de lo inconcebible pueda empezar a formarse, aunque sea de manera tentativa e inconclusa, sin quedar reducida a un único relato, explica la galería que acoge la muestra, comisariada por Laura López Paniagua.
"Las situaciones traumáticas abren un océano de pensamientos y emociones, de recuerdos, ecos, proyecciones y susurros que desbordan el lenguaje narrativo. El arte, en cambio, puede sostener lo ambiguo, lo simultáneo y lo paradójico; puede albergar sentidos que no se dejan ordenar de manera lineal, y dotarlos de existencia sin pretender fijarlos", añade la nota de la galería.
Y en ese contexto se celebra esta exposición, que estará abierta hasta el 21 de febrero. Según la comisaria, Laura López Paniagua, la muestra se concibe como un gesto colectivo, casi ritual. "No para cerrar el sentido ni ofrecer respuestas, sino para comenzar a tejerlo. Como ocurre en ciertas prácticas de duelo público o de memoria compartida, el arte abre un espacio donde la experiencia individual puede imbricarse con una elaboración común, y donde aquello que excedía lo pensable puede empezar a adquirir forma sin quedar clausurado".
"En el caso Pelicot, lo que se rasga no es solo una experiencia individual, sino las coordenadas mismas que organizaban una idea compartida de mundo: el hogar como refugio, la pareja como esfera de confianza, lo doméstico como zona protegida".

Imagen de la exposición 'A Gisèle' en Madrid, en la Galería Travesía Cuatro. Foto: Galería Travesía Cuatro
Armineh Negahdari, La Chola Poblete, Kiki Smith y Maya Pita Romero
Las obras reunidas en la muestra no ilustran una historia ni proponen una lectura unificada de la experiencia femenina, sino que configuran un campo de resonancias abierto y no conclusivo, explican. Es en esa dimensión donde se integran las prácticas de Armineh Negahdari, (Teherán, 31 años), La Chola Poblete (Argentina, 37 años), Kiki Smith (Núremberg, 72 años) y Maya Pita Romero (Madrid, 26 años)
La obra de Kiki Smith se sitúa en una exploración sostenida del cuerpo como lugar de experiencia antes que como imagen codificada. Su práctica no parte de una posición discursiva, sino de una curiosidad radical por lo que significa existir dentro de un cuerpo, especialmente el femenino.
Por su parte, en Maya Pita-Romero lo corporal aparece como un órgano expuesto. En À Gisèle evoca lenguas, gargantas o cavidades que oscilan entre lo erótico, lo visceral y lo inquietante, situándose en un umbral entre categorías como dentro y fuera, entre lo que se articula y lo que queda atrapado en el cuerpo.

Imagen de la exposición 'À Gisèle' en Madrid, en la Galería Travesía Cuatro. Foto: Galería Travesía Cuatro
Identidad, cuerpo, memoria
En la obra de La Chola Poblete, identidad, cuerpo y memoria no se enuncian como consignas, sino como preguntas vividas desde la carne. Su práctica, atravesada por una sensibilidad política, se despliega en una tensión entre lo espectacular y lo íntimo, entre el artificio como afirmación y el despojarse de la máscara como posibilidad de transformación.
Por último, la colección de dibujos expuestos de Armineh Negahdari, producidos en 2025, parecen emerger de un lugar anterior al lenguaje. Tienen la inmediatez de un grito, como si la emoción misma hubiera encontrado la forma de dejar un testimonio sobre el papel. El grafito, las manchas y las líneas se desplazan revelando formas que no describen, sino que encarnan: miedo, ternura, fragmentos de memoria, contradicciones que coexisten sin resolución.

Imagen de la exposición 'À Gisèle' en Madrid, en la Galería Travesía Cuatro. Foto: Galería Travesía Cuatro