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La artista Teresa Correa durante la promoción de la actuación 'Herida de espejo con tijera', un cuestionamiento al canon estético occidental en los museos. Fotografía cedida por Teresa Correa.

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Teresa Correa lleva al Thyssen 'Herida de espejo con tijera', una mirada sin disfraz sobre el cáncer de mama

Gema Mañogil | Madrid - 21 octubre, 2025

Teresa Correa convierte el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza en un espacio de resistencia con Herida de espejo con tijera, una performance inspirada en el cuadro Mujer ante el espejo de Paul Delvaux organizada en el marco de la Semana Internacional del Cáncer de Mama.

La artista y superviviente de cáncer irrumpirá el 22 de octubre en las salas de la colección permanente para cuestionar el canon estético y ético que domina los museos occidentales con el objetivo de reivindicar la presencia de cuerpos diversos, marcados por la enfermedad y la diferencia, según ha explicado en una conversación con Efeminista.

Un espejo que interpela

En el centro de la sala, Correa se situará de espaldas al público frente a la obra de Delvaux, vestida con papel de conservación, el mismo que protege las obras de arte del museo y, durante la acción, cortará lentamente su vestido con unas tijeras, un gesto que persigue transformar la herida personal en un símbolo colectivo.

“La tijera, instrumento médico en mi propio proceso de supervivencia, se convierte en herramienta de subversión”, ha explicado la artista a Efeminista. El cuadro, donde la figura femenina desnuda parece incapaz de aferrarse a su propio reflejo, funciona como punto de partida para una acción que rompe esa distancia: el espejo devuelve la mirada, cuestiona a la mujer que tiene frente a él.

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Fotografía de archivo donde se contempla (a la derecha) la obra 'Mujer ante el espejo' de Paul Delvaux, en el museo Thyssen-Bornemisza. EFE / Javier Lizón

De esta forma, frente a la pintura que muestra un cuerpo sin heridas, la creadora propone uno que se transforma, que se expone y se asume en su vulnerabilidad. El vestido de papel, frágil y efímero, simboliza la protección que se desgarra, la piel que se reconstruye.

Cuerpos que rompen el silencio

La representación que acogerá el Thyssen no se limita a la experiencia individual. Correa estará acompañada por mujeres de la asociación IN, que reivindican la visibilidad de las corporalidades no normativas. Juntas ocuparán una escena en la que mastectomías, cicatrices y diferencias físicas convivirán y se convertirán en parte del relato visual del museo.

Este gesto colectivo propone una reapropiación simbólica del patrimonio, transformando un lugar de contemplación en un lugar de presencia. “Lo que hacemos es cortar el silencio”,  ha afirmado. “Nuestros cuerpos no piden permiso, reclaman existencia”.

La artista entiende la performance como un proceso de acompañamiento, donde la herida deja de ser signo de dolor para convertirse en punto de encuentro entre quienes han atravesado experiencias similares.

La herida como denuncia en el Thyssen

La obra también busca dialogar con la actualidad sanitaria. Correa ha querido vincular Herida de espejo con tijera con los retrasos registrados en los programas de cribado de cáncer de mama que han afectado a miles de mujeres en Andalucía (España) y provocado demoras en diagnósticos y tratamientos.

Más allá del contexto médico, la performance denuncia la “tiranía de la perfección corporal”, un modelo de belleza que homogeniza y patologiza la diferencia. Frente a esa norma, Herida de espejo con tijera propone la diversidad como acto de libertad.

Un abrazo a la infancia y la adolescencia

Ha defendido que la enfermedad no define a quien atraviesa, sino que forma parte de la experiencia vital. Su cuerpo, marcado por la mastectomía y las secuelas del tratamiento, se convierte en una herramienta de creación y reflexión. “El cáncer deja secuelas para toda la vida, pero eso también forma parte de mí. No me impide vivir ni crear”, ha afirmado. Su mirada rehúye la narrativa del dolor para situarse en la aceptación: la herida no como límite, sino como territorio desde el que seguir haciendo arte y pensamiento.

La autora ha defendido que Herida de espejo con tijera también puede ser una experiencia transformadora para niñas, niños y adolescentes. Aunque reconoce que la representación expone la realidad sin tabúes, considera que es fundamental acostumbrarse desde edades tempranas a ver cuerpos diversos lejos de los ideales de perfección que imponen las redes o la publicidad y a entender que las cicatrices también forman parte de la vida. Considera que es una forma de educación emocional y visual.

“El cuerpo es único, el cuerpo es tuyo, y solo tú mandas en tu cuerpo”, ha querido transmitirles. “Disfruta de tu cuerpo y no entres en la tiranía del canon, porque te mantendrá toda la vida angustiada: es inalcanzable”. Además ha reflexionado sobre su propia experiencia: “Me he tenido que trabajar mucho para aceptar mi cuerpo, pero ahora lo abrazo tal como es. Lo miro sin miedo”.

También ha subrayado la importancia de normalizar que se hable abiertamente de la enfermedad, especialmente en familias donde “ni siquiera se pronuncia la palabra”.  Con su actuación busca abrir una conversación sobre lo que se nos enseña a esconder.

“Tu cuerpo es un campo de batalla”

La actuación culmina con una declaración colectiva frente al cuadro de Delvaux. Correa y las participantes pronunciarán la frase de Barbara Kruger “Tu cuerpo es un campo de batalla”, en inglés Your body is a battleground”, recordando que el cuerpo es territorio político y espacio de emancipación.

Correa ha señalado que le habría gustado contar también con la presencia de hombres en la actuación, para visibilizar que el cáncer de mama no afecta solo a mujeres, pero en esta ocasión no ha sido posible. Para la artista, incluir esa diversidad corporal contribuye a romper la idea de que la enfermedad tiene un único rostro o un solo género.

La performance Herida de espejo con tijera se celebrará el miércoles 22 de octubre a las 18:00 horas en las salas de la colección permanente del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. La entrada es gratuita, accesible y libre hasta completar aforo y la actividad está dirigida a todos los públicos.