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Foto de dos mujeres que miran sus teléfonos móviles en Madrid. EFE/MARIO MORÓN

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El contenido neomachista tiene 100 veces más 'me gusta' que el feminista, según un estudio

EFE | Barcelona - 19 noviembre, 2025

Los contenidos 'neomachistas' o antifeministas tienen 100 veces más visualizaciones y 'me gusta' que los que contienen mensajes feministas, según un estudio publicado por el Instituto de Ciencias Políticas y Sociales (ICPS).

En concreto, los primeros sumarían cerca de 5 millones (4.942.000) de visualizaciones y 'me gusta', mientras que el segundo grupo, el de los mensajes feministas, apenas 52.000.

Los datos se recogen en el análisis 'La reacción neomachista después de la cuarta ola' que estudió a partir de 2022 los contenidos de 'influencers' y la reacción en redes sociales y pódcast a casos paradigmáticos de los últimos tiempos, desde La Manada a Luis Rubiales, Dani Alves o el #Cuéntalo (el Me too español).

El trabajo, coordinado por la investigadora María Freixanet para el ICPS, un consorcio de la Diputación de Barcelona y de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), profundiza en el significado del término neomachismo e indaga sobre cómo es este discurso, qué peso social tiene, cómo influyen las redes sociales o cómo se puede trabajar para combatirlo.

El neomachismo y la manosfera

Los expertos han destacado el neomachismo como "la estrategia discursiva del machismo para adaptarse a los tiempos actuales, a sociedades formalmente igualitarias en las que ya está mal visto definirse como machista o sostener abiertamente posiciones denigrantes hacia las mujeres".

Este fenómeno debe entenderse, según los especialistas, como un cuerpo de pensamiento que despliega una estrategia retórica efectiva para instalar la idea de que "el feminismo se ha pasado" y "victimiza a los hombres".

En este discurso, añaden, tiene un papel central la vida digital, concretamente la 'manosfera' que forman todos los 'influencers' antifeministas, que actualmente está polarizando internet y que tiene un claro impacto político, destacan.

Para hacerle frente, proponen una serie de recomendaciones para quien diseña y ejecuta política pública feminista, como "anclar las políticas de igualdad en zonas de máximo consenso social" y "dar centralidad y valor a los datos, ya que las estadísticas permiten fundamentar decisiones públicas y contrarrestar la desinformación que a menudo acompaña al debate sobre igualdad".