Concepción Arenal, ética y filosofía de la compasión

Carmen Sigüenza - 12 noviembre, 2019

La escritora, crítica y profesora de literatura Anna Caballé acaba de obtener el premio Nacional de Historia de España por su biografía sobre Concepción Arenal, cuya vida estuvo dedicada a defender la reforma penal, la causa obrera y a las mujeres. Una pensadora visionaria, autora de la frase «Odia el delito y compadece al delincuente», que puede ser considerada como una de las pioneras del feminismo en una España y en una época de voz masculina.

«Concepción Arenal. La caminante y su historia» (Taurus) es el título de la extensa y profunda biografía que sobre una de las pensadoras más importantes del siglo XX ha escrito Caballé (Hospitalet de Llobregat, Barcelona, 1954), una de las biógrafas más prestigiosas en la actualidad.

El feminismo ha rescatado a Concepción Arenal

«Realmente ha sido el feminismo el que ha empezado a rescatar a Arenal (Ferrol, 1820-Vigo, 1893) a partir de dos ensayos que tiene, ‘La mujer del porvenir’ y ‘La mujer de su casa’, dos obras que escribe como reacción a unas conferencias dominicales que se organizaban en Madrid a las que ella asistía. El primer texto da fe de esas conferencias, en las que se da cuenta de que para, digamos reivindicar los derechos de la mujer, se invitaba a cantidad de varones, pero ni a una sola mujer para hablar de mujeres.

«Entonces ella comprende y empieza a pensar qué puede aportar a esas conferencias dominicales. Y así surge ‘La mujer del porvenir’, donde empieza planteando situaciones que, claro, clamaban al cielo, como que una mujer pudiera ser reina de España, el caso de Isabel II, pero no  funcionaria de Correos. Entonces empieza planteando que no todas las situaciones establecidas son de justicia, y que las que no lo son hay que cambiarlas, como es el caso del papel que la sociedad tiene reservado a la mujer».

Su figura cayó en el olvido

Ecologista, pacifista, defensora de los derechos humanos, Arenal (Ferrol, 1820 – Vigo, 1893) se dedicó a las mejoras carcelarias, los obreros y las mujeres; pero su legado cayó en el olvido, como recuerda la biógrafa.

«Las biografías surgen de alguna pregunta que quieres contestar, y en el caso de Concepción Arenal es curioso, pero tenía la idea de que era una mujer con nombre de calle. En toda España hay calles con su nombre, pero luego si preguntas cuál ha sido su aportación y, aparte de vincularla con prisiones, nadie sabe mucho», explica a Efeminista la autora.

A Caballé lo que más le ha sorprendido de Arenal, dice, es el hecho de haber descubierto «a una pensadora, a una pensadora ética, a una mujer que, más allá de su activismo social, tiene una mentalidad filosófica». 

Concepción Arenal

Entrevista de Efeminista a la escritora Ana Caballé, ganadora del Premio Nacional de Historia 2019. EFE/Mariscal

Su mayor legado es la filosofía de la compasión

«Piensa de una forma racional las cosas y tiene un gran deseo de reformar España, como decía ella, de fortalecerla éticamente. Y eso me pareció muy interesante porque es un perfil muy distinto del pensamiento más conocido del siglo XIX», subraya la autora de «Francisco Umbral. El frío de una vida» (2004).

Según Caballé, Arenal, autora de la frase: «Las colectividades, como los individuos, suelen conducirse mejor cuando se proponen ser justos que cuando quieren estar seguros», se esforzó por encontrar «puntos de conciliación entre bandos opuestos, ya fueran conservadores y liberales, o católicos y anticlericales, o en el 68 entre los liberales o monárquicos».

«Siempre buscó puntos de conciliación, de convivencia. Siempre digo que, para mí, su principal legado es su filosofía de la compasión, que en ese momento cae en el descrédito y queda fagocitada por la filosofía marxista, que iba en una dirección más moderna», explica Caballé.

«Entonces teníamos a Marx, Engels, el ‘Manifiesto Comunista’, etcétera, rechazando la compasión -argumenta- por considerarla una actitud paternalista; por tanto, había que rechazarla porque lo que habría que reivindicar es la justicia social, y no que alguien que estuviera en una posición de superioridad ayude voluntariamente a alguien que estuviera en una posición de inferioridad, cosa que para mí son ideas complementarias».

Para Arenal, la filosofía de la compasión le hace generar una filosofía empática. Si tú te compadeces de los demás, tú necesitas ponerte en el lugar del otro, y eso es el fundamento de la empatía. Para la pensadora, sin empatía no hay posibilidad de progreso, «porque todos estaríamos encerrados en nuestro cubículo, solo pendientes de nuestros», concluye Caballé.