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La escritora brasileña Clarice Lispector. Foto: Siruela

Se cumple el centenario de Clarice Lispector, la libre y enigmática escritora brasileña

Carmen Sigüenza/EFE | Brasil - 10 diciembre, 2020

La gran escritora brasileña de origen ucraniano, Clarice Lispector, hubiera cumplido este 10 de diciembre su centenario. Lispector, hoy convertida en un icono de culto, es una de las creadoras más importantes del siglo XX. Una mujer libre y enigmática que se resistió a las convenciones, que nunca quiso que le colgaran ninguna etiqueta y que diseccionó el alma huma en un obra llena de misterio y melancolía. Puso su mirada filosófica en la realidad escondida en aparentes circunstancias cotidianas o a veces en situaciones perturbadoras o surrealistas.

Centenario del icono Clarice Lispector

Pero el punto de mira de su obra siempre estuvo en el patriarcado y tuvo a las mujeres como protagonistas, sobre todo en sus cuentos, donde borra la diferencia entre lo masculino y lo femenino para hablar de la condición humana con un lenguaje poético que sugiere y abre los sentidos acariciándolos con la palabra. Nunca utilizó el lenguaje como un mero instrumento de designación.

Lispector, nacida el 10 de diciembre de 1920 en Ucrania, se trasladó a los dos meses, junto con su familia, a Brasil y murió en Río de Janeiro en 1977, después de vivir algún tiempo en Estados Unidos y en algunas ciudades europeas por su condición de esposa de diplomático.

«Mi drama es que soy libre», decía

Clarice Lispector, comparada con Virginia Woolf o Joyce

Comparada con Joyce, Virginia Woolf o Kafka, Clarice Lispector renovó la literatura brasileña junto a Joao Guimaraes, abriendo fronteras a la indagación filosófica, al retrato psicológico y al problema del ser en el tiempo y en el mundo, como recuerda Miguel Cossio Wooward, editor y compilador de sus «Cuentos reunidos» (Siruela)

La escritora sorprendió a la intelectualidad brasileña con la publicación en 1944 de su primer libro, «Cerca del corazón salvaje», en el que desarrollaba el tema del despertar de una adolescente, por el que recibió el premio de la Fundación Graça Aranha en 1945.

Lo que entonces se consideró una joven promesa de tan sólo 19 años se convirtió en una de las más singulares representantes de las letras brasileñas, a cuya renovación contribuyó con títulos tan significativos como «La hora de la estrella», «Aprendizaje o el libro de los placeres» o su obra póstuma, «Un soplo de vida». Murió a los 56 años por un cáncer de ovario.

Lispector vista por Nelida Piñón

La escritora brasileña y premio Princesa de Asturias, Nélida Piñón, una de las amigas íntimas de Lispector, la recuerda y dice en una entrevista con Efe que en su obra, sobre todo, en sus crónicas, están concentradas sus reflexiones sobre la humanidad, sobre la angustia, sobre la melancolía, sobre una tristeza que quizás procede de sus orígenes en una familia judía que huyó de las persecuciones de Rusia y de las limitaciones de dinero, es decir de su condición de emigrante suelta en el mundo», asegura la autora de «La República de los sueños» al referirse a la literatura de su amiga.

«Ella siempre habrá sentido la carencia de la tierra y por eso creo que en su texto nos enseña que todos somos extranjeros en el mundo«, dice Piñón, descendiente de inmigrantes gallegos y que, pese a los 15 años de diferencia de edad, consiguió convertirse en la amiga con la que Lispector conversaba o salía diariamente.

 Reflexiones personales, convertidas en yo colectivo

Además de poseer «un lenguaje luminoso», Afirma Piñón,  Clarice abordó asuntos absolutamente originales y sensibles con los que intentaba hablar profundamente de ella misma, pero que terminaron convirtiéndose en un «yo colectivo» que le permitió alcanzar a los jóvenes de Brasil en la época y los del resto del mundo después.

«Su obra habla del mundo de la mujer que crece»

«Además, pese a que de ninguna manera era una feminista, produjo una obra que habla del mundo de la mujer que prospera, de la mujer que crece, de la mujer que se permite buscar el mundo», asegura Piñón, que señala también que Lispector en sus cuentos consigue abordar la realidad cotidiana con todas sus mezquindades y en la que los seres humanos viven inmersos en la incertidumbre.

Para Piñón, una de las primeras novelas de su amiga, «La pasión según G. H.» (1964), es la «historia de la total desesperanza, del desacuerdo de un personaje consigo mismo, de una protagonista a la que nada puede consolar». Y su última novela, «La hora de la estrella» (1977), agrega, «es la gran reconciliación de Clarice con la realidad brasileña«. «Ella finalmente abandona esa especie de espiral mental, emocional y sensible, y baja, baja de una manera dramática, a la pobreza de la gente. Creo que antes de morir Clarice finalmente logra aterrizar en la tierra y verse como una brasileña humilde del pueblo«.

Escritora universal

Piñón conoció a la autora de «Lazos de familia» y «Cerca del corazón salvaje» en 1961 por una amiga en común. «Mi amiga me llevó a su apartamento sin decirme nada y cuando Clarice abrió al puerta yo me asusté porque no imaginaba que iba a conocerla. Pero la presentación fue a petición de ella porque era una mujer muy intuitiva y ya imaginaba que aquella joven escritora, tan sonriente y siempre alegre, como siempre lo he sido, sería su amiga hasta el final de la vida», relata.

La escritora brasileña cuenta que varias veces a la semana recogía Lispector en su casa para pasear y en el propio coche le decía cosas para alegrarla y conseguía mejorarle el ánimo. «Antes de llegar a ser una escritora universal, Clarice se convirtió en una escritora universal en Brasil. Y digo eso porque ella alcanzó una altitud muy elevada como autora. Y, más que por su estética, lo logró por la metafísica, por la trascendencia de su literatura», explica.

«Ella tiene esa simbología trascendente y, consecuentemente, su obra se fue divulgando rápidamente, milagrosamente muy rápido. Su gloria literaria en el exterior también fue muy rápida y eso le permitió no caer nunca en el limbo», concluye.