La catalana Cinta Vidal pinta un mural en San Francisco para Facebook

Irene Dalmases | Barcelona - 1 junio, 2021

Siempre dibujando y con una libreta en el bolsillo, así se recuerda siempre Cinta Vidal. La artista catalana ha completado un mural de pared múltiple para el Facebook Open Arts’, en el área californiana de San Francisco, y ha iniciado otro trabajo de «gravedad alterada» en Atlanta, Estados Unidos.

Tiene la agenda llena hasta el año 2022 con su participación en ‘Facebook Open Arms’ en San Francisco, donde se ha encargado de un edificio del “Bay Área” de la ciudad californiana. Además de otro mural en Atlanta, el de mayores dimensiones hasta ahora. Sobre este último proyecto, explica que es “un reto muy importante porque, además, será una doble anamorfosis», es decir, distorsionará «la imagen para que sólo pueda verse bien desde un punto concreto».

Cinta Vidal, de 39 años de edad y formada en la Escuela Massana de Barcelona, ha publicado junto con la escritora Alba Dalmau el libro «Bocabajo» (Bindi Books), una poética historia ilustrada con sus dibujos en la que hacen ver al lector «todo lo que nos rodea de una forma distinta».

La llamada de Facebook

En una entrevista telemática con Efe desde Atlanta, la ilustradora rememora cómo hace un tiempo la redactora de la revista Juxtapoz y comisaria Kristin Farr la contactó para que participara en el «Facebook Open Arts» y se encargara de un edificio del «Bay Area» de San Francisco.

La red social busca a artistas de todo el mundo para hacer instalaciones en sus nuevos edificios.  En su caso, «han sido doce días muy intensos de trabajo» para un mural en el que plantea «un recorrido por diferentes arquitecturas que pueden remitir a varias culturas del mundo, con personajes que transitan por allí».

«El elemento con el que yo juego siempre es el de la gravedad para expresar que vivimos en los mismos espacios, pero los vemos de forma distinta, tenemos puntos de vista muy particulares e interiormente podemos estar muy lejos unos de otros», precisa.

La coherencia de su obra con el espacio

Al igual que en sus anteriores obras, en el Museo de Arte e Historia de Honolulu, en Australia o Hong Kong, Cinta Vidal lo tiene todo muy planificado  y siempre busca un sentido, “una coherencia con el espacio que ocupa”.

En este edificio californiano, acompañada por Helena Salvador, ha buscado mostrar que «las redes sociales pueden abrir muchas puertas e iluminar la soledad de mucha gente».

Como el trabajo quedará en una zona de «chill out», Cinta Vidal ha querido «hacer algo acogedor, por el espacio, porque será una área de relax, pintando muchos personajes, algunos de ellos observan, otros practican yoga y otros están leyendo, de manera que los que allí vayan podrán ir descubriéndolos poco a poco, porque ese es el juego» que propone.

Forma parte de la Thinkspace Gallery de Los Ángeles desde hace cuatro años y la crítica ha considerado que sus lienzos recuerdan a los de Escher, lo que para ella es «un honor muy grande, porque fue un gran dibujante y un gran matemático, que planteó muchas ilusiones ópticas», cosa que ella no hace, pero sí juega, como él, «con las escalas y la gravedad».

Su mayor reto hasta ahora

En Atlanta ha iniciado el mural de mayores dimensiones hasta ahora, de unos 45 metros por 20. Trabajando desde unas grúas tijeras, Cinta Vidal plasmará «unas arquitecturas a base de planos blancos», donde las personas que dibujará «transitarán por espacios neutros, más abstractos».

Después regresará a Cardedeu (Barcelona), donde reside, y en octubre volverá a Estados Unidos, puesto que en el Museo de Arte e Historia de Lancaster, en el condado de Los Ángeles, expondrá nuevas obras en una «sala inmensa» donde también aludirá a su formación como pintora de telones de teatro, oficio que aprendió desde los dieciséis años en el Taller de Escenografía Castells Planas de Santa Agnès de Malanyanes (Barcelona).

En este punto, no puede obviar resaltar que fue «muy afortunada» de poder entrar a trabajar en este taller porque «es muy difícil hoy encontrar a unos buenos maestros que te enseñen un oficio y que lo hagan tan bien y con tan buen humor y alegría como ellos».

Respecto a la exposición de Lancaster, asevera que estará muy marcada por lo que ha ocurrido en estos meses de pandemia, con obras en las que «todo es arquitectura del hormigón, de noche, con todos los personajes en sus casas y con la luz saliendo de ellas».