El Comité de la Cedaw exige a los Estados que protejan los derechos de las indígenas

Cristina Bazán | Guayaquil - 20 diciembre, 2022

El Comité para la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (Cedaw) ha aprobado la Recomendación General Número 39 (RG39), un instrumento internacional vinculante con el que se exige a los Estados que se protejan los derechos individuales y colectivos de las mujeres y niñas indígenas del mundo.

La Cedaw es la «carta fundamental de derechos de las mujeres» y su cumplimiento es obligatorio para los países que la ratifican. Además, junto con la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, es la «piedra angular de las políticas de igualdad de género y de empoderamiento» de las mujeres y las niñas.

La RG39, que se ha aprobado gracias al arduo trabajo de los movimientos de mujeres indígenas, reconoce el derecho de las mujeres y niñas indígenas a la nacionalidad, la educación, el trabajo, la salud, a la igualdad en el matrimonio y las relaciones familiares, a la cultura, la tierra, los territorios y los recursos naturales.

También reconoce su derecho a la protección social y a los recursos económicos, a la alimentación, al agua, las semillas y un ambiente saludable, libre y sustentable. Además, contiene un capítulo específico sobre los efectos de la COVID-19 en la vida de las mujeres y niñas indígenas.

«Nos sentimos muy satisfechas del camino recorrido y sentimos que toda esa lucha no se quedó en el vacío. Son más de 20 años, específicamente hablando de la recomendación, y sentir que al fin llegas a la primera meta es de mucha satisfacción», dice a Efeminista la directora ejecutiva del Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI), Teresa Zapeta.

La recomendación de la Cedaw sobre las indígenas

Las desigualdades, violencias y las brechas en las oportunidades que existen para las niñas y mujeres indígenas es lo que llevó a las lideresas a plantear esta solicitud ante el Comité de la Cedaw.

«Si uno va desglosando dentro de los pueblos indígenas se va encontrando que la brecha es mayor en las mujeres y en las niñas indígenas en temas como la educación. Los altos niveles de violencia que se viven por las industrias extractivas, por la misma violencia intrafamiliar y el racismo. Nosotras hablamos de la violencia interseccional porque se va juntando todo y vemos que las mujeres y las niñas indígenas terminan quedándose en el último eslabón», explica Zapeta.

«Las mujeres y las niñas indígenas corren un riesgo desproporcionado de sufrir violaciones y acoso; asesinatos y femicidios por motivos de género; desapariciones; trata de personas; formas contemporáneas de esclavitud; explotación de la prostitución de las mujeres y las niñas; servidumbre sexual; y trabajo doméstico que no es decente, seguro y adecuadamente remunerado», destaca ONU Mujeres en un documento sobre la importancia de la Recomendación 39.

«Los Estados deben adoptar medidas integrales para prevenir, prohibir y sancionar todas las formas de violencia de género contra las mujeres y las niñas indígenas, y reconocer la violencia medioambiental, espiritual, política y cultural. también deben promover la participación significativa, real e informada de las mujeres y niñas indígenas en la vida política y pública y en todos los niveles, incluso en los puestos de toma de decisiones», agrega.

Según el Comité para la Cedaw, conformado por 23 expertas independientes que supervisan la aplicación de la Convención, hay alrededor de 238 millones de mujeres indígenas en el mundo y la discriminación y la violencia son fenómenos recurrentes en la vida de muchas de ellas que viven en zonas rurales, remotas y urbanas.

«Las estadísticas disponibles indican que las mujeres indígenas tienen más probabilidades de sufrir violaciones que las mujeres no indígenas. Se estima que una de cada tres mujeres indígenas es violada durante su vida», afirma el Comité.

La directora ejecutiva señala que era necesario tener una recomendación específica porque, aunque en derechos las mujeres son iguales, «en condiciones y realidades no».

«Entonces tus respuestas no pueden ser iguales porque no podemos responder de la misma manera a las necesidades y al ejercicio de los derechos de las mujeres indígenas que no saben leer y escribir que a las (necesidades de las) mujeres no indígenas que han logrado hacer una maestría, un doctorado. Son realidades, necesidades diferentes, por lo tanto las políticas tienen que ser diferenciadas y responder a estas realidades», defiende.

El camino que queda por delante

Sin embargo, las lideresas indígenas están conscientes de que esta recomendación de la Cedaw no les «viene a resolver la vida».

«Nosotras estamos claras que los Estados no van a asumir esta recomendación por propia voluntad. No hay ningún Estado que hasta ahora ha tenido esa experiencia, así que tocará hacer la incidencia y para eso nos estamos preparando. Pero es una herramienta que sí nos viene a respaldar para dar un pasito más en esta lucha por la igualdad y la eliminación del racismo y de las inequidades en nuestros países», asegura Zapeta.

De ahora en adelante, el trabajo, dice, será en dos vías. La primera de forma local y la segunda más enfocada en elaborar informes para que la ONU pida cuentas a los países sobre las medidas adoptadas para cumplir con la RG39.

«Nosotras nos tenemos que convertir en garantes y ser las abogadas permanentes y estar vigilantes para decir: «No ha cumplido con la información», «Esto es lo que no ha hecho o esto lo que ha hecho en retroceso»», explica.

El reto más grande, admite, es que las indígenas en los territorios conozcan esta herramienta y la utilicen a su favor. Buscarán hacer incidencia en congresos y parlamentos locales y nacionales para que se reconozcan sus derechos.

«Hay un retroceso en las democracias de nuestros países y este es un aliciente para nosotras. Tener una recomendación nos da un empuje, nos motiva a seguir luchando y por supuesto a tener una herramienta que estamos dispuestas a usarla, a divulgarla y a no dejarla engavetada. Vamos a hacer todo lo posible por hacer que este documento sea vivo», concluye.