Carlota Guerrero

LONDRES, 30/04/2021.- Guerrero explica en una entrevista con Efe que no se siente fotógrafa, sino que utiliza ese medio para hacer "eternas" las imágenes. El libro "Tengo un dragón dentro del corazón" compacta el trabajo de una década y en el que, en palabras de su autora, todas las imágenes "están conectadas" bajo una estructura circular. En la imagen, foto artística de un grupo de modelos realizada por Carlota Guerrero. EFE/Carlota Guerrero

Carlota Guerrero, una mirada feminista a través del objetivo

Raúl Bobé | Londres - 9 mayo, 2021

Ser una de las pocas fotógrafas en el mundo de la moda, hace que Carlota Guerrero (Barcelona, 1989) sienta la “responsabilidad de hacer de la industria un lugar seguro” para las mujeres. La barcelonesa se plantea dos metas: crear un espacio protegido para retratar la belleza y plantear una mirada feminista a través de su objetivo. 

Después de retratar a Penélope Cruz o Rosalía, Guerrero explica en una entrevista con Efe que no se siente fotógrafa, sino que utiliza ese medio para hacer «eternas» las imágenes. Desde pequeña se sentía atraída por lo visual, pero no fue hasta que tuvo una cámara analógica en sus manos cuando se enamoró del formato y del espacio que le otorgaba para experimentar».

La barcelonesa se define como «una artista muy de internet», por lo que, con el parón provocado por la pandemia en el mundo del arte, consideró que era el momento idóneo para dar el «importante» paso de plasmar su trabajo en físico, que le permite «cerrar un ciclo».

Su libro, ‘Tengo un dragón dentro del corazón’ sale a la venta de la mano de la filial británica de la editorial Prestel. Una obra que compacta el trabajo de una década y en el que, en palabras de su autora, todas las imágenes «están conectadas» bajo una estructura circular. «Las imágenes tienen siempre un punto en común, a veces es más obvio y a veces es más personal o más abstracto, pero están en conversación entre ellas», relata.

En cuanto al título, Guerrero visualiza su fuerza creativa como un dragón, que le acompaña «en sus momentos bajos» y la mantiene «siempre con dirección» a la hora de crear. Es esa figura fantástica que hace que «no pueda dormir» sin haber dado a luz las ideas que le rondan su cabeza.

Rosalía y su amiga «Carlo»

Guerrero ha trabajado con Solange Knowles, compositora, cantante y hermana de Beyoncé; dirigido editoriales para Vogue, Dior, Nike; y fotografiado a estrellas Emilia Clarke (‘Juego de tronos’), la poetisa Rupi Kaur, o la cantante Rosalía.

De hecho, la autora de ‘El Mal Querer’ firma un texto inédito en el libro, ‘Dragón de Porcelana’, en el que se refiere a la fotógrafa como «Carlo». Según Rosalía, Guerrero es una de sus mejores amigas, a quien recurre para traducir al inglés «letras de canciones» y por quién «dejaría lo que estuviera haciendo e iría» a ayudarla si le pasase algo.

Censurada en redes

Para una artista nativa del mundo digital como Guerrero, cuya seña de identidad es el desnudo femenino, resulta imposible publicar en redes sociales como Instagram su trabajo sin pixelarlo, de lo contrario se arriesgaría a que le censurasen o le cerrasen la cuenta.

«La censura de Instagram es muy simbólica del machismo en el que está basada nuestra sociedad patriarcal. Es tan absurdo e injusto, que no entro ni a frustrarme con este tema», confiesa Guerrero.

Sin embargo, el torso y los pezones masculinos no sufren esa prohibición. Una hipocresía que, Guerrero asegura que viene dada por el mundo del arte, donde los hombres obligaron a las mujeres a sentirse «incómodas» con su físico, las cosificaron e hipersexualizaron, y les impusieron unos estándares que eran «imposibles de alcanzar».

Por ello, le resulta «sanador» el hecho de que cada vez más mujeres alcen ahora su voz para denunciar el «abuso» sufrido en todos los ámbitos de la sociedad y que obliguen a los «hombres culpables» a mirarse al espejo, para entender su papel, su poder, y el dolor que han causado.

Su intención es seguir siendo «un canal» que obtiene información del mundo de las ideas, para plasmarlas en el mundo terrenal. Lo ha hecho con sus imágenes, ahora con su libro debut, y en el futuro confía en poder participar en proyectos mayores y explorar vías como la performance multitudinaria, entre otras.