Brisa Fenoy critica la hipersexualización de la mujer en la música

Laura de Grado | Madrid - 17 octubre, 2019

La cantante y compositora Brisa Fenoy sigue apostando por «cuestionar el sistema» con su música y ahora lo hace, también, con su primer libro ‘Amor o Poder’ (Planeta), una especie de «manifiesto de acción» que pretende dar voz a todo lo que la indigna, desde las crisis migratorias hasta la hipersexualización, que ha vendido a las mujeres la idea de empoderarse y liberarse «pero solo si es sexual».

«Me han tenido como un objeto y trozo de carne en la discoteca y todas las canciones, encima, promueven eso». Ante este tipo de discursos musicales y la necesidad de «despertar conciencias», Fenoy (Algeciras,1991) decidió dar un giro y apostar por la «música con contenido», como demostró cuando compuso ‘Lo Malo’ para Operación Triunfo.

En una entrevista con Efeminista, se define como «la opción vegana de la propuesta musical» y adelanta que ya está trabajando en su primer álbum, que produce ella misma y en el que quiere contar con colaboraciones con artistas como Bomba Estéreo, Paty Cantú, Mala Rodriguez, Orishas o Beatriz Luengo. 

Dar voz a temas que indignan

Pregunta.- En el libro habla de dos tipos de personas, las que hacen las cosas por amor y las que lo hacen por poder, ¿qué tipo de persona es?

Respuesta.- Intento ser la mayoría del tiempo de las que hacen todo por amor. Pero si que es verdad que no todo lo hago por amor; consumo, como y compro cosas que obviamente son por poder porque el sistema es entero hecho por poder.

P.- En el libro también hace referencia a la generación nacida a finales del siglo XXI, ¿cómo la ve?

R.- Yo la veo una generación que tiene un reto por delante muy fuerte, que viene muy disruptiva, que no solo trabaja para pagarse sus estudios sino que a la vez intentan conseguir su sueño y lo usan en favor de que haya un mundo más sostenible.

P.- ¿Y qué le llevó a escribir?

R.- En un principio me negué, no quería hacerlo porque yo no era escritora. Mi madre es escritora y lo tengo en muy alta estima y me suponía un intrusismo total. Pero luego, sí que vi que, al final, soy una comunicadora y doy voz a temas que me indignan de la sociedad a través de la música. Si lo hago con mis canciones, ¿porque no hacerlo también a través de un libro?

«Estamos en una sociedad que promueve la desconexión»

P.- Define su música como «pop mainstream con mensaje», ¿es compatible lanzar un mensaje crítico dentro de lo mainstream?

R.- Al principio cuando empezaba era mi utopía, era mi ilusión. Ahora sigo creyendo que se puede, pero si que es verdad que no te dejan tanto, no te dan tanta visibilidad y no es tan fácil, las discográficas no apuestan tanto. Y también que la gente quiere desconectar porque estamos en una sociedad que promueve la desconexión y que te invita a perderte y a dormirte.

Sexismo e hipersexualización en la industria

P.- Productora, compositora y cantante, conoce la música en varias de sus facetas, ¿cómo es la industria para las mujeres?

R.- Ahora creo que es muchísimo mejor, cada vez mejor. A mí me han llegado a decir gente que ha trabajado conmigo anteriormente, cuando empezaba, que por qué quería mandar tanto mensaje, que por qué era tan reivindicativa, que no me pegaba con el físico, que no iba a vender tanto. Y soy consciente de que todo tiene que ser un producto porque si no obviamente no es sostenible y necesito vivir de mi música, pero quiero vivir éticamente y quiero vivir con unos valores.

«Puedes empoderarte y liberarte, pero si es sexual»

P.- ¿Este tipo de frases o este sexismo es algo habitual?

R.- Muchas mujeres se han visto muy hipersexualizadas, por lo que veo en los videoclips. Yo pienso que no hay que hipersexualizar para vender, ni que hay que hipersexualizar por ser mujeres. Podemos ir vestidas como queramos. Pero todo en la industria es como que puedes empoderarte y liberarte, pero si es sexual, si no es sexual no.

Lo Malo

P.- La presencia mediática llegó con Lo Malo en Operación triunfo, una canción que se ha convertido en una especia de himno feminsita ¿qué quería transmitir con la letras?

R.- Cuando salía de fiesta veía que las mujeres éramos un objeto de carne en la discoteca. A mí me han tocado el culo, me han dicho cosas feas, se han metido conmigo, me han tenido como un objeto y trozo de carne en la discoteca y todas las canciones, encima, promueven eso. Vi que había que lanzar otro tipo de mensaje y hacía falta una canción de dos chicas hablando de esto (Aitana y Ana Guerra).

P.- ¿Cómo influyó este tema en lo que ahora se llama «reguetón feminista»?

R.- Fue como la primera semilla o al menos la brecha. Muchísimos artistas han hablado de esto, pero sí que es verdad que en el rollo urbano, latino, reguetón o trap esto ha sido como una primera brecha que ha hecho que ahora ya se vaya abriendo cada vez más y cada vez más artistas hablan de esto y mencionan en sus canciones este tipo de temáticas: el empoderamiento femenino, el decir no a las relaciones tóxicas, el que ya no vale la princesa o que ya no hay cuentos de hadas.

P.- Siguiendo con este tema, ¿cuál es su opinión respecto a las letras machistas?

R.- Pienso que hay que revisarlo, pero lo tolero en el sentido de que al final son personas que han tenido una educación basada más en el machismo. Pero si que es verdad que hay que revisarlas, y que vende mucho y muchas discográficas promueven que haya artistas así.

Un «manifiesto de acción» para cuestionar el sistema

P.- Ahora está trabajando en su primer álbum, ¿qué puede adelantar del disco?

R.- Pues me lo estoy produciendo yo en mi estudio de casa y han salido cosas muy chulas. Habla sobre todo lo que habla el libro. Todavía no tengo el concepto bien, pero sí que creo que esto no es tendencia, es urgencia. Yo necesito que mi primer álbum hable de hacer reflexionar a quien lo escuche, y si puede despertar un poquito, genial, como yo he despertado escuchando a otros despiertos.

Junto al libro me encantaría hacer algo así como un manifiesto de acción porque creo que hay una crisis de valores, una crisis humanitaria brutal, un genocidio de esclavos subordinados hacia unos poderosos que controlan y que ponen las reglas del sistema. Y creo que tenemos que cuestionarnos que el sistema es el que no va bien y las reglas que están puestas son las que no va bien.