Bob Pop: «Basta ya de tener que pagar un precio por ser quienes somos»

Laura de Grado Alonso | Madrid - 2 julio, 2021

Once años después de la publicación de «Mansos» y coincidiendo con el éxito de la serie autobiográfica «Maricón Perdido», Roberto Enríquez, más conocido como Bob Pop, reedita su novela con la que pretende reivindicar el derecho a ser, a existir y el deseo de las personas LGTBI en toda su diversidad de cuerpos.

«Tenemos derecho a cambiarnos el final, basta ya de tener que pagar un precio por ser quienes somos», asevera el escritor y colaborador de televisión durante una entrevista con Efeminista en la que ha hablado sobre saunas gais, deseo, cuerpos, ficciones LGTBI y sobre el futuro de la lucha LGTBI en España

Ambos relatos enlazados, «Mansos» -que reedita Alfaguara- y «Maricón Perdido» -producida por El Terrat-, forman parte de una especie de «espectáculo multimedia» que Bob Pop (Madrid, 1971) ha decidido, honestamente y sin pudor, montar sobre sí mismo, y a través del que pretende recuperar y abrazar ese primer amor y ese primer deseo gay «no legitimado».

En la novela, que nació como «un ajuste de cuentas» contra sí mismo, narra una noche en una sauna gay en la que se suceden los intercambios de cuerpos y el sexo fugaz sin afectos, pero donde también hay hueco para la bondad, las inseguridades y las ganas de existir y pertenecer.

«‘Mansos’ es un ajuste de cuentas contra mi»

Pregunta.- ¿Qué quería contar hace 11 años cuando escribe «Mansos» y que quiere contar ahora con su reedición y con la serie «Maricón Perdido»?

Respuesta.- Es un ajuste de cuentas contra mi, contra una parte de mi que yo acabo asesinando de una manera literaria en «Mansos» y que significa el fin de una época y el comienzo de otra. Quiero contar toda la memoria de un primer amor, de un primer deseo no legitimado

P.- En un capítulo de la serie se ve como se fragua la escritura del libro. ¿Cómo fue escribir el libro y como esta siendo ahora revivir todo eso?

R.- Es una primera novela donde suelto todo lo que tenía pendiente y que me sirve como punto de partida para decir: este soy yo y a partir de aquí os voy a hablar, este es el espacio desde el que os hablo.

Cuando la publiqué igual la leían 2.000 personas y la firmé como Roberto Enrique porque pensaba que había una especie de vedette frívola que era Bob Pop que hablaba de chismes, de corazón y de cultura pop. Después de once años la escribo como Bob Pop porque es el mismo y porque además siento que ahora puede llegar porque tengo el privilegio de tener más gente que me escucha y me lee. Sigo pensando lo mismo que pensaba entonces, me sigo reconociendo ahí y es bonito recuperar a mi yo de entonces y poder mostrarlo.

Saunas gais, rituales e «intercambio de cuerpos»

P.- En las páginas del libro se recrea el ambiente de las saunas gais, pero además se habla de cruising (actividad sexual en lugares públicos) o del sexo como consumo. ¿Qué quería contar poniendo sobre la mesa esa manera de establecer relaciones?

R.- Es muy interesante que la gente vea que esto existe, que a día de hoy siguen existiendo saunas gais y espacios de cruising. Y para mi tienen muchos elementos que me interesan. Primero porque las saunas son lugares con un punto democrático donde muestras a la gente solo con una toalla, y lo que te coloca y te explica la clase social son los cuerpos. Y luego las saunas tienen unos rituales de seducción, de miradas, de silencios. Me parecía importante contar ese lugar donde hay un intercambio de cuerpos, donde hay una utilización del cuerpo del otro.

También hay una cosa muy interesante que es hasta qué punto estamos buscando que nos validen, que ya no es el deseo lo que nos guía, sino cierta necesidad de alimentar nuestro narcisismo. Muchas veces ese sexo gay fugaz también tiene que ver con un chute de autoestima y de solidez, de verdad, de ser una realidad, de decir ‘sigo teniendo un cuerpo que es deseado’.

«Cuando te han negado la posibilidad de ser, el sexo es una forma de afirmarte»

P.- Esto que comenta del sexo como forma de ser una realidad o de existir, ¿Cómo afecta a los gais y al colectivo LGTB? 

R.- Cuando te han negado durante tanto tiempo la voz, el cuerpo, la posibilidad de ser, de repente el sexo es una forma de afirmarte, de decir me gustan otros hombres y gusto a otros hombres. Soy porque ocupo un lugar. Y también tiene esa idea de que vienes de espacios hostiles, de lugares donde en muchos casos no lo hemos pasado bien y llegas a un sitio donde puedes manejar los códigos, donde puedes pertenecer. Y ese existir también es pertenecer y ese pertenecer también tiene que ver con el sexo.

Es decir, es formar parte de una comunidad también a través del sexo, la carne y el abrazo. 

Ficciones LGTBI para «tener voz y ser en la realidad»

P.- En la serie y en algunos pasajes del libro habla de la vivencia de ser un niño o adolescente gay en los 70 e inicios de los 80, ¿Cómo era? ¿Qué ha cambiado desde entonces? 

R.- Yo no fui consciente de que era parte de un colectivo hasta que llegué a Madrid y era mayor de edad. En aquellos momentos no era el colectivo LGTBI sino que era el colectivo gay. En ese sentido si que ha habido un avance muy interesante, y es que la G de gay y el homopatriarcado han dejado de ser lo que tutelaba todo el movimiento e invisibilizaba a históricas como las personas trans, las lesbianas o las bisexuales.

Es paradójico que el colectivo durante mucho tiempo haya reivindicado cierta diversidad que dentro del colectivo ha negado. Ahora hay esa diversidad, y es gracias a movimientos como el Orgullo Crítico, que hace hincapié no solo en cuestiones de sexo o género, sino también de clase, de cuerpos, de capacidad y de un montón de elementos a tener en cuenta. 

P.- Últimamente están surgiendo productos culturales que hablan y reivindican estos temas. ¿Cree que faltaba y falta genealogía a este respecto?

R.- Coincide que faltaba genealogía y que estamos encontrando nuestras voces. Además, creo que es muy importante que todos los que hacemos esto tengamos en cuenta que nuestra voz es solo una voz más y que cuantas más voces sumemos, sobre todo en la ficción, más posibilidades de ser en la realidad vamos a ofrecer a las personas LGTBI que nos ven o que nos leen. La ficción lo que nos ofrece son opciones de ser. 

«Basta ya de tener que pagar un precio por ser quienes somos»

P.- En cuanto al tipo de relato que se cuenta, en la serie se cambia el final del libro y aparece la idea, muy presente en las ficciones lgtbi, de que cuando los personajes son diferentes tienen un final triste. ¿Por qué decidió hacer este cambio?

R.- Lo que quiero contar ahí es que tenemos derecho a cambiarnos el final. Basta ya de tener que pagar un precio por ser quienes somos. Basta ya de tener que sacrificarnos en el altar para pagar nuestras culpas, no tenemos ninguna culpa ni hemos cometido ningún pecado.

Y que aunque no podamos cambiar el final de nuestras vidas, cuando tenemos el control del relato, lo podemos modificar y a lo mejor eso no nos salva de nada, pero nos ayuda a seguir adelante. 

«Los cuerpos gordos también tienen deseo y también son deseados»

P.- Tanto en «Mansos» como en «Maricón Perdido», habla de los cuerpos, en este caso de un cuerpo gordo. ¿Es importante poner esos cuerpos en el centro del relato?

R.- Me parece fundamental porque no han estado ahí nunca. No han estado nunca precisamente por eso también, porque era una forma de pagar un precio. Si tu mostrabas a dos hombres o a dos mujeres teniendo sexo tenían que ser estéticamente bonitas. Era una forma también de decir «vale, vamos a suavizar esto con una belleza objetiva» y eso me parecía muy importante contarlo porque los cuerpos gordos también tienen deseo y también son deseados.

Tenemos derecho a darnos permiso a desear, y que nuestros cuerpos no sean una ofensa para los demás.

P.- ¿Cree que hay que abrir esa conversación y esa reflexión sobre diversidad corporal entre los hombres y dentro de los estudios sobre masculinidades?

R.- Es un temazo que hay que seguir trabajando sobre todo porque hablábamos de que el sexo ha sido desde hace mucho tiempo, y sigue siendo, un modo de socialización en la comunidad LGTBI y más en la comunidad gay. No podemos tener un arma tan potente para hacernos sólidos y a la vez reflexionar tan poco sobre eso. No puede ser que pensemos que eso es lo que nos gusta y no reflexionemos sobre qué es lo que te ha llevado a eso, cuáles son las influencias culturales o sociales que te conducen a tener ese criterio corporal o quién construye el criterio.

«Nos toca estar bastante unides y no dar ni un paso atrás»

P.- Coincidiendo que estamos en plena celebración del Orgullo 2021, y como parte del colectivo, ¿Qué considera más urgente para la lucha LGTBI en España? 

R.- Lo más urgente es entender que no nos pueden hacer retroceder. Hay una corriente de contrarreforma, que yo que creo que tiene que ver con unas pataletas de los clásicos privilegiados que están viendo como el suelo se mueve bajo sus pies y se ponen rabiosos y nos tiran piedras y nos pegan, pero yo ya viví esto cuando se aprobó el matrimonio igualitario en España.

Creo que como colectivo tenemos que tener cuidado, tenemos que cuidarnos y asumir que van a venir tiempos oscuros pero porque es el final de sus tiempos. Nos toca estar bastante unides, hacernos fuertes y no dar ni un paso atrás

P.- ¿Cómo recibe el comienzo de la tramitación del anteproyecto de la Ley Trans?

R.- Me parecería, como hombre gay, de un atrevimiento brutal quitarle la voz a los hombres y mujeres trans que tengan que hablar sobre esto. Yo aborrezco la transfobia, creo que es una ley positiva, y para todo lo que tengamos que hablar de ello quiero que le demos voz a los hombres y mujeres trans. 

«Si no se habla de diversidad sexual en los colegios tenemos un problema»

P.- Recogiendo su idea de que estamos en un momento de retroceso y teniendo en cuenta que los últimos años ha habido un aumento de delitos de odio por razón de identidad de género y orientación sexual, ¿Qué se necesita para revertir esta situación?

R.- Educación y leyes. Las leyes cambian el modo de pensar de la sociedad y son muy importantes, y la educación es fundamental. Y en la educación entra luchar contra quienes se niegan o impiden que se hable de diversidad sexual en los colegios, porque si no se habla de diversidad sexual en los colegios tenemos un problema importante porque hace pensar que no existe o provoca que se vuelva a hablar escondidas.