Rozalén inspira el deseo de estudiar a niñas indígenas con su «Puerta violeta»

Laura de Grado y Cristina Bazán | Madrid - 19 septiembre, 2019

Kimberly Chivalán dejó de estudiar cuando tenía trece años para ponerse a trabajar y que sus hermanas pudieran ir al colegio. Esta joven guatemalteca de la zona rural de Totonicapán ha tenido que luchar toda su vida para poder volver a la escuela, más incluso que otras niñas porque ella, además, es indígena.

El futuro que le esperaba era trabajar siendo aún una niña, pero ella tenía claro que quería estudiar y quería cumplir su sueño de ser locutora de radio y presentadora de televisión. Algo que pudieron constatar la cantautora Rozalen y Beatriz Romero, la intérprete de lengua de signos de la cantante, durante su visita a Guatemala, con Entreculturas, donde conocieron a Kim (así llaman a Kimberly) y a su familia.

‘La puerta violeta’ a la educación

Meses después, las tres se han vuelto a juntar de la mano de la ONG Entreculturas. Esta vez en un colegio madrileño, para presentar el informe «Seguras para aprender en libertar» que reivindica el derecho a la educación de las niñas y para «empoderarse» a través de la música, otra de las pasiones de Kim, además de leer y estudiar.

La música de Rozalén ha sido una fuente de inspiración en su vida, en concreto la canción ‘La puerta violeta’. «Me ayudó a decir: no quiero quedarme sin estudios, no quiero sufrir lo que las demás están sufriendo; y dibujé una puerta violeta», ha revelado.

«La educación ha transformado mi vida porque cada vez que recibo clases, para mi es descubrir un mundo nuevo, un mundo lleno de alegría donde soñar no es una fantasía», ha subrayado a Efeminista Kim, a quien la educación ha liberado, «soy libre a la hora de estudiar, siento que vuelo libre»,  recalca.

Niña e indígena, doble discriminación

Ser indígena en la zona donde vive Kim supone enfrentarse a una «mayor discriminación» en la escuela y en el pueblo, argumenta la propia Kim, quien, vestida con su traje indígena guatemalteco, explica que  ha experimentado esta opresión. «Te dicen que no tienes tanto talento». La joven, que ahora tiene 19 años,  también aprovecha también  para criticar que se siga intentado eliminar partes de su identidad, como la forma de vestir y  añade que  «muchas niñas están obligadas a cambiar su vestimenta para encajar en el pueblo».

En Guatemala la medía de años de escolarización de las niñas indígenas apenas llega a tres.  Y trece mil niñas abandonaron la escuela en 2018, según  expone la Coordinadora del Área Ciudadanía de Entreculturas, Irene Ortega. Kim es un fiel reflejo de estas cifras, ella tuvo que dejar su pueblo, su familia y la escuela porque no contaban «con los recursos necesarios para seguir estudiando».

niña indígena Rozalén

La cantautora y activista española Rozalén este miércoles en Madrid, durante la presentación del informe «Seguras para aprender en libertad», de la ONG ‘Entreculturas’. EFE/ Diego Pérez Cabeza

Rozalén pudo comprobar durante su estancia, el pasado mes de febrero, que los indígenas «son como los apestados» y  que cuando van a la ciudad se les trata «peor que a un perro». Un tema que «indigna» a la cantante y especialmente al pensar que ellos son quienes «luchan por conservar la naturaleza».

«Si a eso le añades el hecho de que eres mujer, ya está, tienes todas las desgracias», coinciden en señalar la cantautora y la interprete, para quienes ser mujer e indígena supone sufrir una «doble discriminación».

En todo el mundo, unas 132 millones de niñas no van a la escuela

Los datos tampoco son mejores para el resto de niñas en todo el mundo: Existen 132 millones de niñas en el mundo, entre 6 y 17 años, que no van a la escuela. Niñas que como Kim o sus compañeras tienen que dejar de ir por la inseguridad de las escuelas, por matrimonio infantil o porque no tienen recursos para pagar su educación.

Si eres una niña, en Guatemala tu futuro es casarte y no ir a la escuela, como lo demuestra el caso de Kim, quien con quince años le dijo a su padre que quería estudiar, a lo que él respondió: «¿Para qué? Si sos mujer, de aquí a uno, dos o tres años te vas a casar». Su caso no es particular, cada año doce millones de niñas son casadas antes de los dieciocho años y se producen  7,3 millones de partos adolescentes, según el  informe «Seguras para aprender en libertad».

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La cantautora y activista española Rozalén (i) junto a la joven indígena maya estudiante Kimberley Chivalán Zacarías, este miércoles en Madrid, durante la presentación del informe «Seguras para aprender en libertad», de la ONG ‘Entreculturas’. EFE/ Diego Pérez Cabeza

Por su parte, Rozalén comenta que de ese viaje se trajo algunas imágenes que se le han quedado grabadas en la memoria, detalles que son como «lecciones de muchas hojas de asignaturas».  Por ejemplo, allí vieron como una niña de seis años para poder ir a clase tenía que llevar con ella  a su hermana pequeña, de dos años,  o como varias niñas, de seis, siete u ocho años, iban a trabajar al mercado en lugar de ir a clase.

«El hecho de viajar e ir a los lugares donde pones cara y nombre a las historias te hace ser super consciente de que es una realidad«, explica la cantante, que ahora se siente mucho más «agradecida».