Ana Lluch: el feminismo me ha ayudado a visibilizar las discriminaciones enmascaradas

Concha Tejerina | Madrid - 28 febrero, 2019

Ana Lluch (Valencia, 1949) es una de las mejores oncólogas de España. Se define como «radicalmente defensora de la igualdad» y considera necesario adaptar los horarios laborales para que la conciliación familiar no sea sólo a costa de una de las partes.

La catedrática de Medicina en la Universitat de València y jefa del servicio de Hematología y Oncología del Hospital Clínico de Valencia, deja por un momento su bata de médico y habla con Efe en vísperas del 8M sobre su visión del feminismo y la igualdad.

Una igualdad para la que, dice, queda un largo camino por recorrer y en el que pide la implicación de los hombres porque considera que, como sociedad, tenemos que ser conscientes de que se trata de una lucha en la que nos necesitamos todos.

P: ¿Se considera feminista? 

R: Siempre que me hacen esta pregunta me gusta matizar mi respuesta. Soy radicalmente defensora de la igualdad entre hombres y mujeres y soy consciente del largo camino que nos queda por recorrer para que esta sociedad entienda esa igualdad.

Partiendo de estos principios, me siento identificada con aquellos movimientos que luchan por conseguir una igualdad real entre hombres y mujeres, tanto en el ámbito familiar como en el profesional o en cualquier otro ámbito.

Creo que los hombres han de participar en esta lucha, que no es exclusiva de mujeres, sino que es una lucha en la que los hombres y el conjunto de la sociedad tienen que ser conscientes de que todavía nos queda un largo camino por recorrer, y nos necesitamos todos.

Igualdad salarial y de horarios

P: ¿Cómo la ha ayudado el feminismo?

R: El feminismo me ha ayudado a visibilizar las discriminaciones que estaban enmascaradas bajo múltiples disfraces o falacias.

Personalmente no veía estas discriminaciones y estos movimientos me han hecho ver y descubrir estas desigualdades que todavía existen entre mujeres y hombres.

oncóloga

Ana Lluch, catedrática de Medicina en la Universitat de València y jefa del servicio de Hematología y Oncología del Hospital Clínico de Valencia. EFE/ Kai Försterling

P: Díganos dos medidas cree que deberían implantarse para caminar hacia la igualdad.

R: Todavía quedan muchas medidas que adoptar pero una muy importante sería que, a igual trabajo, se tenga derecho a igual salario.

Y una segunda, aunque podría enumerar muchísimas más, es la necesidad de adaptar los horarios laborales, de forma que la conciliación familiar no sea a costa de una de las partes, en concreto de las mujeres. Las mujeres hemos tenido que esforzarnos por estar con nuestros hijos, por sacarlos adelante a ellos y nuestra vida familiar.

Creo que los horarios deberían igualarse y, sobre todo, adaptarse a que tanto los hombres como las mujeres somos responsables de nuestra familia y de nuestros hijos.

«Una mujer tiene que esforzarse el triple para lograr un alto cargo»

P: ¿Se ha encontrado con algún obstáculo por ser mujer?

R: Quizás yo no sea representativa de la situación de tantas y tantas discriminadas por el simple hecho de ser mujeres.

No obstante, sin un acuerdo tácito con mi pareja, asumiendo por igual los compromisos familiares como el cuidado de los hijos y de nuestros mayores, sin duda no hubiera podido desarrollar mi profesión con la plenitud con la que lo he hecho.

Y esto, que en nuestra sociedad no deja de ser una clara excepción, debería ser la norma socialmente asumida por todos, con todas las consecuencias.

Lo que también he experimentado en mi propia persona, y en muchos casos de mi entorno, es que para que una mujer llegue a altos cargos o a dirigir un grupo de personas a un nivel determinado, le hace falta un esfuerzo tres veces mayor que a un hombre.

Necesitamos demostrarlo claramente, mucho más que un hombre necesita demostrar su valía o su capacidad para poder acceder a estos trabajos de responsabilidad.

La mujer tiene que esforzarse muchísimo más para poder demostrar que es capaz de asumirlo.