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Portada del libro "Somos Belén" de Ana Correa. Foto: Twitter de Ana Correa.

Ana Correa narra la historia de Belén: tres años de cárcel por un aborto espontáneo

Cristina Bazán | Guayaquil - 30 diciembre, 2020

Sufrir un aborto espontáneo dentro del hospital donde acudió a atenderse le costó a Belén casi tres años de cárcel y una acusación por homicidio cuando tenía 25 años, en 2014. Su historia y liberación dio la vuelta al mundo en 2016, pero en Argentina se seguía hasta hace poco negando esa realidad.

Esa negación fue precisamente una de las razones por la que la periodista argentina Ana Correa decidió contar todo lo que vivió la joven durante esos años en un libro que simboliza también la sororidad que se gestó alrededor de su caso, y que llevó a muchas mujeres a abanderar el ‘Somos Belén’, título de la obra editada por Planeta.

«A mi me parecía importante reconstruir toda la situación y terminar reconfirmando esto que había sucedido. Además, mostrar la situación en la que estaba la Argentina en donde era posible, y donde hoy sigue siendo posible, criminalizar a mujeres por abortos espontáneos«, explica la autora a Efeminista horas antes de la votación del Senado que legalizó la interrupción voluntaria del embarazo y en el que se aludió al caso de Belén en varias ocasiones.

La publicación de su libro, que ha sido prologado por Margaret Atwood, reabrió el debate en 2019 sobre la legalización del aborto después de que la Cámara de Senadores rechazase un año antes el proyecto de ley. En la presentación, el recién presidente electo Alberto Fernández se comprometió a hacer realidad la legalización.

«Yo estoy convencida de que va a ser ley. El clima que estamos viviendo es ese. Estamos muy cerca de que después de 99 años en la Argentina se deje de criminalizar a las mujeres que abortan», asegura la autora

«La historia de Belén se sigue repitiendo»

Pregunta: ¿Qué sucedió en Argentina después del caso de Belén? ¿Su historia se ha repetido?

Respuesta: Se sigue repitiendo. Lo que sucede es que cuando hay una mujer criminalizada por aborto hay toda una red de mujeres y de organizaciones que se movilizan para exigir su libertad, para exigir que se haga justicia.

La regla es que el aborto figura como un delito en el Código Penal y la presunción, cuando una mujer no puede llevar adelante un embarazo, es que está cometiendo un delito. Por eso es tan importante el tema de la legalización.

P: Para escribir el libro recorrió varios de los sitios donde estuvo Belén, como el hospital o la cárcel, ¿qué pudo descubrir en ese recorrido?

R: Siempre fue una causa que me impactó. Me impactaba la idea de que hubiera mujeres que vivieran en la clandestinidad, en democracia y siendo absolutamente inocentes. Y nos encontramos con que hay muchas mujeres que a causa de esto tienen nombres ficticios.

Es el caso de la niña Lucía que fue obligada a seguir adelante con un embarazo también a principios del 2019. El caso de María Magdalena, que es una mujer que que torturaron por un aborto inseguro en un servicio de salud, es el caso de Belén. Me impacta que convivamos con la idea de que puede haber mujeres que vivan en la clandestinidad.

P: ¿Cree que además de la legislación hace falta un sistema de Justicia con perspectiva de género?

R: Absolutamente, porque ni Belén ni tantos casos que en teoría están amparados por la ley deberían haber existido. Sin duda falta perspectiva de género y también perspectiva de lo que es el feminismo interseccional. 

No solamente lo que tiene que ver con los estereotipos de criminalizar mujeres y porque no cumplen con el rol que la sociedad espera de ellas. Sino también entender que hay condicionamientos sociales, socioeconómicos y culturales. No puede ser que haya un sistema judicial para hombres con privilegios y hasta un sistema judicial que castigue a las mujeres pobres. Es inadmisible.

El debate en el Senado

P: ¿Cuál cree que es la diferencia entre el escenario que hubo en 2018 y el que se presentó ahora?

R: Para mi es fundamental que este proyecto lleve el impulso del presidente. Pero es fundamentalmente es que pesar de todo el movimiento de mujeres logró mantener en agenda este reclamo.  No bajamos los brazos, demostramos que criminalizando el aborto no se salva ninguna vida. Que siguieron muriendo mujeres por abortos clandestinos entre el 2018 y hoy, siguieron obstaculizándose los abortos que no son punibles. Y además, hoy ya nadie pone en duda que hay mujeres presas por aborto.

P: Previo al debate en el Congreso, se insistió en el que la legalización era urgente. ¿Cree también que es urgente?

R: Absolutamente urgente. Naciones Unidas dice que obligar a una mujer a continuar adelante con un embarazo contra su voluntad o poniendo en riesgo su vida es tortura. Me parece que es incompatible con la democracia que nosotros queremos vivir.

La legalización del aborto también ayuda a una mayor prevención en los embarazos, ayuda a que disminuyan los embarazos no deseados por tener mayor información. Toda muerte que puede ser evitable hay que evitarla. Todo maltrato que puede evitarse, hay que evitarlo.

P: Por eso es que también se dice que la discusión ya no es si se hacen o no abortos, sino si se hacen de manera segura o no…

R: Exactamente, porque los abortos ocurren. Lo que pasa es que quienes tienen acceso a poder pagar un aborto lo pueden hacer, pero aún esos casos se castigan.

Lo que tenemos es que, por un lado, las mujeres no tienen recursos y pueden morir en estos abortos clandestinos, pero no hay diferencia en el maltrato al que son sometidas, porque cualquier mujer que tiene que enfrentar esta situación se convierte en una mujer clandestina. Deja de estar protegida por el sistema de salud y por el sistema de derecho. Pasa a la oscuridad de la clandestinidad mientras dure esa situación, sin diferencia de clase social, de origen, de creencia, de nada. Y esto tiene que cambiar.

La marea verde latina

P: ¿Cree que si se aprueba el proyecto esta marea verde puede inundar a otros países latinos?

R: La verdad es que es mi esperanza y es la esperanza de todas nosotras. La región es una de las más restrictivas en cuanto a la legalización del aborto. Solo Uruguay tiene aborto legal.

Para nosotras fue muy importante que se lograra cambiar la Constitución en Irlanda en el 2018 para permitir la legalización del aborto. También sucedió con el #NiUnaMenos en el 2015 que después se multiplicó por Latinoamérica. Me parece que es que sí, que va a ser una una señal importantísima para abrir el debate en la región.

P: ¿Cómo ha visto el avance de los derechos de las mujeres en estos últimos años? ¿Cree que está estancado, que ha avanzado o que ha retrocedido?

R: Creo que con la pandemia retrocedieron muchísimo los derechos de las mujeres. Hay que estar muy atentas, para que esto no se cristalice y de alguna manera también seguir promoviendo políticas de cuidado igualitarias y que se eleven a políticas públicas.

Alberto Fernández y Belén

P: ¿Qué le hizo sentir que el presidente acuda a su presentación y ahí se comprometa a enviar el proyecto?

R: La verdad que fue súper importante, porque la idea del libro justamente también era mantener en agenda durante un año electoral el tema del debate por aborto legal y visibilizar esta situación. En la presentación del libro no solamente estuvo el presidente electo, sino que además hubo representantes de varias fuerzas políticas.

Y además, fue la primera vez que un presidente se reúne con una víctima de la criminalización del aborto. Porque él estuvo reunido con Belén en ese momento y le prometió a ella que lo iba a legalizar. Entonces fue una señal importantísima y es muy importante que esté cumpliendo con lo que reafirmó.

P: Después de la legalización, ¿qué retos quedan por cumplir?

R: Por supuesto que garantizar que la ley se cumpla. Porque como te decía antes, la ley que hoy tenemos no se está cumpliendo.

Una de las prioridades, por ejemplo, es que haya perspectiva de género en la Justicia, que es uno de los poderes donde no ha avanzado casi nada la perspectiva de género. Siguen haciendo concursos donde hay mayoría de varones, en la Corte Suprema Suprema de Justicia hay una sola jueza mujer. O sea, un desafío muy importante es trabajar con la perspectiva de género.