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La periodista Ana Bernal-Triviño, autora del libro "No manipuléis el feminismo". Foto: Editorial Espasa.

Ana Bernal-Triviño: «Estos bulos son un ataque a los derechos humanos de la mujer»

Cristina Bazán | Madrid - 24 octubre, 2019

Callar al feminismo y sus propuestas de igualdad. Eso es lo que, a decir de la periodista Ana Bernal-Triviño, pretende hacer el machismo por medio de la difusión de múltiples bulos que han encontrado un espacio ideal de viralización masiva en las redes sociales y en el ámbito político español, en medio del auge de la desinformación y de los discursos de odio.

Frases como: «ni machismo ni feminismo, igualdad», «el patriarcado no existe», «hay un feminismo bueno y un feminismo malo», «el supremacismo feminista odia a los hombres», «la violencia no tiene género», «la justicia no tiene que ser feminista», «será mentira cuando ellas tardan tanto en denunciar», o «no todos los hombres…», son, según la autora, algunos de los bulos más viralizados.

Ante este fenómeno que «va más allá de dañar al feminismo y que está pensado para reducir el apoyo social a las víctimas», la escritora y profesora de la Universidat Oberta de Catalunya publica de la mano de la editorial Espasa ‘No manipuléis el feminismo: una defensa contra los bulos machistas’, una «guía de respuestas» en la que desmiente con datos contrastados e investigaciones 50 bulos machistas que, enfatiza en una entrevista con Efeminista, son «un ataque a los derechos humanos de la mujer».

La manipulación del feminismo

Pregunta: Hay 50 bulos en el libro, algunos están relacionados con las teorías feministas y otros, con la justicia, ¿de dónde sale toda esta desinformación?

Respuesta: Bueno, tanto en un caso como en el otro se trata de un ataque hacia los derechos humanos de la mujer. Este libro nace de un artículo que hice una vez en un medio de comunicación en el año 2017.

Pero la diferencia entre 2017 y 2019 es que ese mensaje machista que existía en los círculos más privados, más personales, o por lo menos así se manejaba en redes sociales, ha pasado al espacio político y se ha legitimado a través de la llegada de la ultraderecha, con Vox en el Congreso a los Diputados.

P: ¿Quién intenta manipular el feminismo?

R: Lo manipulan los machistas y los machistas están en todo tipo de instituciones. Están desde la justicia pasando por la política, por la economía, por la religión, es decir, el patriarcado está en todos los estamentos y en todas las instituciones y ahí es donde se produce esa manipulación.

Al fin y al cabo no estamos hablando de nada más ni nada menos que de espacios de poder.

P: Tú desmientes los bulos con datos, informaciones y estadísticas, pero ¿por qué todavía se siguen viralizando con fuerza?

R: Porque es un mensaje muy fácil. Los bulos es lo que tienen. Independientemente de que la información sea de feminismo o de cualquier otro tipo. Obviamente tiran de unos factores mucho más emocionales y aparte también porque existe una ausencia de formación crítica por parte de la sociedad.

Yo considero que el periodismo es un ejercicio de militancia informativa y los periodistas han ofrecido como una necesidad de equidistancia y de objetividad que en realidad no existe. Cuando hablamos de derechos humanos no vale un término medio, pues es ahí en donde encuentran espacio estos bulos.

El combate de la desinformación

P: ¿Qué rol que juegan las redes sociales y los medios de comunicación en la viralización de la desinformación?

R: Pues absolutamente todo. Ahora han surgido varios medios que intentan contrarrestar este tipo de bulos, pero lamentablemente la mentira va mucho más rápido que la verdad y al final va a tener siempre mucho más impacto.

Yo creo que en la prensa pecamos de querer ser demasiados objetivos y al final terminamos por dar voz a mensajes que van en contra de nuestros propios derechos y eso no lo debemos permitir.

P: Hay algunos bulos que se han interiorizado en la cultura como los celos por amor o la provocación de la mujer ¿cómo combatir esta desinformación?

R: Es ahí en dónde está el foco. Cuando me preguntan sobre el feminismo yo siempre digo que la verdadera revolución (…) es la diaria, la que se tiene que hacer minuto tras minuto en el ámbito privado, con nuestro entorno más cercano, con nuestra familia y amigos.

Por eso este libro lo que quiere ofrecer es una serie de herramientas para que veamos que cuando se lanza ese bulo machista lo que se pretende es manipular, desinformar e intoxicar. Además, para ver que nosotros carecemos de bastante memoria histórica, pero sobre todo de memoria histórica feminista porque no nos han educado sobre ello y el machismo es un aprendizaje, es una cultura.

Portada del libro «No manipuléis el feminismo» de Ana Bernal-Triviño. Foto: Editorial Espasa.

P: En ese sentido ¿crees que es necesario una educación con perspectiva de género?

R: Sí claro. Pero si la propia Ley de Violencia de Género tenía un apartado sobre prevención y sensibilización, pero que también incluía a los medios de comunicación y se hablaba del ámbito educativo. Nada de eso se ha podido llegar a desarrollar. ¿Por qué? Pues porque para desarrollar una ley hace falta un presupuesto.

Ahora mismo tenemos un Pacto de Estado que está congelado porque no tenemos presupuesto. Y esa ley es del 2004 y desde entonces no se ha enfocado de forma distinta. Siempre se enfoca todo lo relacionado con violencia machista con medidas punitivas, con que lo arregla la justicia, pero la justicia no lo va a arreglar. La justicia ya intenta enmendar lo que ha ocurrido, pero si realmente queremos modificar la base solo se puede hacer con educación.

«La única solución es formación y autocrítica»

P: ¿Crees que el feminismo está siendo mal utilizado por los actores políticos?

R: Por supuesto, siempre decimos que el feminismo es político porque necesitamos encauzar nuestra petición a través de la política, pero no es partidista. Critican al feminismo, sobre todo a las compañeras del movimiento 8M por su manifiesto, sin embargo si tú lees los puntos, muchos de ellos están en consonancia, por ejemplo, con la Agenda 2030. Es decir, lo que estamos exigiendo siempre son cuestiones de derechos humanos.

Entonces tenemos que saber cuáles son los partidos que siempre han estado apoyando a los derechos humanos de la mujer y cuáles no. Pero también tenemos que ver que en esta última etapa (los políticos) se han dado cuenta del fortalecimiento del movimiento feminista y que muchas generaciones de jóvenes se están sumando y que (estar en contra) podría significar una pérdida de votos para sus partidos.

P: ¿Y esto puede provocar retrocesos?

¿En los derechos de la mujer? Sí, claro, pero es que esto no es solamente cosa de cuatro que han llegado al Congreso los Diputados y han ocupado una serie de escaños. Esto va mucho más allá, esto es una actuación coordinada. Hay lobbies de presión en Europa y en Estados Unidos que están actuando de forma coordinada en una ataque directo a los derechos humanos en general, al colectivo LGTBI, a la inmigración y a la mujer.

Por ejemplo, recojo en el libro cómo a partir de la victoria de Barack Obama se inicia un ataque por parte del sector más conservador de Estados Unidos con dos líneas: una hacia la inmigración y otra a la mujer blanca, pues decían que había provocado un descenso de la natalidad.

Estos mismos argumentos son los que replicaba (Pablo) Casado en la última campaña electoral. Casado copió muchos de los argumentos que Vox realizaba sobre la Ley de Violencia de Género, haciéndola competir con el concepto de violencia intrafamiliar. Ellos pretenden vaciar de contenido la ley y quitarle ese significado. Es cierto que hemos ganado en voz, en potencia, pero ellos también están preparándose.

P: Frente a este escenario, ¿qué falta por hacer al movimiento feminista y a la sociedad para evitar el retroceso?

El movimiento feminista ya hace bastante. Lo que pasa es que también estamos de manos atadas. En principio por lo del presupuesto, pero también es que España no ha hecho los deberes a tiempo. Tenemos firmado hace mucho tiempo el convenio de Estambul y no se aplica. La única solución es formación y mucho proceso de autocrítica.

A las compañeras del movimiento feminista les pediría que revisáramos juntas toda la historia del feminismo. Lamentablemente España es un caso muy peculiar, hubo 40 años de dictadura y eso hizo un borrón bastante profundo de lo que las compañeras en la república estaban exigiendo.

Tenemos que saber de dónde venimos para saber hacia dónde podemos ir. Y sobre todo estar muy alerta porque esta capacidad de reacción que tiene el patriarcado no va a quedar aquí, va a ir a más, y ese es el peligro de cara a las próximas elecciones.

Las feministas ya tenemos mucho callo para que nos resbale si nos quieren dar miedo. El problema es que este tipo de mensajes terminan calando en nuestra propia política y eso puede ocasionar que el presupuesto que estaba adjudicado no llegue a aplicarse. Y al final no es que están haciendo daño a las feministas, que parece como si ese fuera el objetivo, si no a la mujer que verdaderamente está en una situación de violencia de género, independientemente de su ideología. 

«No podemos aceptar más manipulaciones»

P: ¿Por qué crees que ha sido importante publicar este libro en medio de este contexto?

R: Justamente porque creo que hay que dar la voz de alarma y no naturalizar el bulo ni la desinformación. Avisar de que no podemos aceptar el negacionismo que estos grupos están auspiciando o sobre todo cuestiones tan alarmantes como que no acepten ni siquiera las cifras oficiales porque no avalan su discurso ni su relato, y son capaces de inventarse otros nuevos.

No podemos establecer una política de la mentira, ya hemos pasado mucho por eso y creo que la sociedad democrática española y la ciudadanía tiene que ser mucho más madura respecto a eso y asumir que no vamos a aceptar más mentiras y más manipulaciones.