Amelia Valcárcel: La mayor parte del negocio está en manos viriles

Laura de Grado | Madrid - 17 mayo, 2019

Filósofa, escritora y una de las voces del feminismo en España. A Amelia Valcárcel (Madrid, 1950) la experiencia le ha enseñado que el feminismo siempre es un aliado de la democracia.

Para la catedrática de Filosofía Moral y Política en la Uned, el poder sigue estando ocupado por hombres y «la mayor parte de lo que se entiende por negocio en el mundo está en manos viriles».

Valcárcel, que además es consejera electiva del Consejo de Estado desde 2006 y vicepresidenta del Real Patronato del Museo del Prado, defiende que el trabajo doméstico hay que asumirlo en común y hay que salir de la «dinámica de la ayuda», porque «nadie ayuda a nadie, las cosas se hacen».

«El feminismo cuando actúa cambia la sociedad», afirma rotunda Amelia Valcárcel durante una entrevista con Efeminista.

«El feminismo cuando actúa cambia la sociedad»

Pregunta.- ¿Cuáles son los retos actuales del feminismo? ¿Se ha conseguido ya la igualdad?

Respuesta.- El feminismo es una teoría política que solamente ha tenido efectos en determinado tipo de sociedades. En un tipo civilizatorio que ha tenido y ha contado con un enorme movimiento creativo de rebelión contra la sociedad tradicional, al que llamamos modernidad y que luego se tradujo en ilustración. En todas las sociedades puede ser que la condición de sujeción de las mujeres haya producido rebeldía, pero una cosa es la rebeldía individual, no exitosa cuando el conjunto de la sociedad está de acuerdo en que algo está bien, y otra cosa es la idea absolutamente nueva de que varones y mujeres valen lo mismo.

Esta manera de tratarlo, que es el feminismo, realmente es una enorme novedad antropológica, no ha alcanzado sus objetivos y yo ni siquiera estoy segura de que los pueda alcanzar nunca, pero en el camino a ellos ha transformado radicalmente nuestras sociedades.

El feminismo se difunde y empieza a tocar a sociedades que no lo tenían previsto, si esas sociedades no han tenido un momento de ilustración van a ser reacias con el feminismo, y es lo que estamos apreciando en muchas en el momento presente. Por el contrario si no es así, por otras transformaciones políticas, el feminismo irá entrando como una parte de lo que se entiende por cómo vivimos ahora.

El feminismo cuando actúa cambia la sociedad, los cambios de la sociedad… eso ya es otra cosa.

P.- Muchas teóricas alertan de que hay riesgo de involución, desde su visión de la evolución histórica del feminismo, ¿cuál es la situación actual de los derechos de las mujeres?

R.- Cada vez que sucede una época de crisis o una época de contracción, la sociedad se siente frágil y la tentación siempre es la involución. Pero eso es diferente de un fenómeno que está apareciendo ahora que es el fenómeno de renegar de la democracia.

«Lo que nos aparece ahora en todas las democracias es el implemento de ideologías directamente retardatorias, como son aquellas que odian las nuevas posiciones de las mujeres»

Es el caso de (Donald) Trump, donde hay un voto viril que definitivamente se encuentra incómodo con la nueva situación, que es lo mismo que sucede en Italia, no es distinto de lo que sucede en Hungría o (Jair) Bolsonaro en Brasil.

Amelia Valcárcel

Amelia Valcárcel (Madrid, 1950), filósofa y escritora.

Remunerar el trabajo doméstico

P.- Según un informe de la OIT y Eurofun, las mujeres se ocupan del 76% de las horas del trabajo no remunerado, esto supone más tiempo dedicado al trabajo doméstico y a los cuidados. ¿Cómo acabar con esta situación?

R.- Lo primero, socializar la mayor parte de ese trabajo que sea socializable, no hay otro método. Y de esa manera, además, convertir en puestos de trabajos remunerados aquello que, si no, es simplemente deber inexplícito que alguien asume porque le dicen que lo haga, sin obligación y, la mayor parte de las veces, sin ganas.

Y luego, tienes que convencer a varones y a mujeres que hay parte de ese trabajo que hay que asumirlo en común. Es decir, ya no estamos en la dinámica de la ayuda, un señor no puede decir en casa «te ayudo a hacer algo», porque la respuesta ha de ser «no sé, vives aquí también». Nadie ayuda a nadie, las cosas se hacen.

«No necesitas ninguna ley de cuotas, necesitas hacer que el mecanismo no se extravíe, que por el contrario sea imparcial»

P.- Todavía no se ha llegado a la paridad en puestos de responsabilidad, ¿es necesaria una ley de cuotas para impulsar la presencia de mujeres en estos órganos?

R.-  El sistema de cuotas te da lo que no tienes. Paridad es imparcialidad en los resultados que se han obtenido con el mismo método y con las mismas calificaciones, luego no necesitas ninguna ley de cuotas, necesitas hacer que el mecanismo no se extravíe, que por el contrario sea imparcial. Y que por lo tanto, puesto que la misma formación de salida existe, esté claro que el 40%-60% es la máxima varianza que es esperable cuando la formación es homogénea.

Con todo, las partes más altas de las élites de los poderes siguen siendo terriblemente masculinas. Eso no nos extraña por dos razones: una, porque lo llevan siendo desde toda la eternidad y por lo tanto lo que conoces te parece bien; y dos, porque en el fondo yo creo que a los varones no les molesta del todo ver cúpulas viriles, eso les da una cierta idea de su importancia vicaria, que les tiene satisfechos aunque de eso ellos no obtengan nada.

«Antes o después todos los poderes resistentes al talento femenino dejarán de serlo y más o menos estarán ocupados ecuánimemente por varones y mujeres.»

El poder está «en manos viriles»

P.- Las principales empresas del Ibex están copadas por hombres, en el Tribunal supremo las mujeres ocupan 16 de 79 puestos, en las Reales Academias hay 63 mujeres de 539 posiciones, ellas solo ocupan el 21,3% de las cátedras… En este sentido, ¿sigue estando el poder en España en manos de los hombres? 

R.- En España, en todo occidente y en el resto del mundo. Por supuesto que sí. Todos lo ámbitos de poder tienen siempre la misma estructura: hay una gran base que a veces es femenina, un tramo medio más o menos mixto y una cúpula que casi siempre es sobremasculina, ocurre en todos los sistemas organizacionales fuertes.

Eso pasa en la creatividad y es muy importante, porque la creatividad, los grandes museos o las instituciones de memoria que recuerdan y dicen lo que es importante es donde el déficit se ve más, si el talento femenino solo lo aprecias mientras existe y te olvidas de él cuando ya no está, entonces la capacidad de hacer memoria ha quedado sensiblemente mermada.

Vamos al saber. Las cátedras que has citado, estás contando las cátedras de escuela universitaria, si cuentas todas, son el 12%, eso que quiere decir, que el 88% obviamente son masculinas. La economía y la empresa, todas las cúpulas son viriles, solo hace falta sacarle una foto al Ibex. La religión, la religión es un poder actuante enorme, es viril, la foto aquí es mas fácil todavía.

Estamos hablando no de cualquier actividad, si no de actividades que son decididos ámbitos de poder. De todos ellos las mujeres nunca o casi nunca forman parte de sus cúpulas, hay una enorme resistencia, es lo que se llama techo de cristal.

En el sistema económico, especialmente, es durísimo, porque las pocas mujeres que te aparecen en los grandes puestos lo son por cartera, es decir, porque han heredado, están ahí porque su derecho a estar ha sido asegurado familiarmente por su enorme cartera de negocio.

La mayor parte de lo que se entiende por negocio en el mundo está en manos viriles, yo no digo que de ahí devengan las crisis periódicas, pero me gustaría en general que estas cosas estuvieran más ecuánimemente hechas, porque pienso que si tu dejas a un sexo solo haciendo algo, no es esa la mejor metodología para obtener buenos resultados.

Amelia Valcárcel

Amelia Valcárcel (Madrid, 1950), filósofa, escritora y una de las voces del feminismo en España.

«Conocimiento, paciencia y valor» para las niñas

P.- Cómo ve el futuro de las niñas y adolescentes que ahora están en el instituto, ¿qué mensaje les daría para enfrentarse a las desigualdades?
R.- Nadie ahorra a nadie las pruebas de paso, cada persona es así desde que el mundo es mundo, ha de enfrentar lo que tiene delante. No les deseo más que que se hayan armado de conocimientos, paciencia y valor, porque lo van a necesitar.

Lo único que puedo decir con un cierto optimismo es que yo he visto un cambio de situación donde con todo y pese a la dificultad y pese a los números conseguidos, estoy convencida de que la situación resolverá para bien, pero no se va a poder hacer sin esfuerzo.

P.- Mirando al futuro, ¿hacia donde camina el movimiento feminista?

R.- Hay que dar voz a las personas que tienen sobre los problemas sociales mayor conocimiento y una mirada más de solucionar, y el feminismo siempre es un aliado de la democracia y alguien que ha mejorado bastante la vida de la gente. De la libertad de las mujeres se han seguido muchos bienes y el feminismo puede seguir produciendo bienes.