Amarna Miller: Las redes sociales nos ayudan a comprender que no estamos solas

Natalia Ibáñez y Alma Zamora | Madrid - 25 septiembre, 2021

Para la activista, escritora y creadora de contenido Amarna Miller, las redes sociales han sido cruciales en la evolución del movimiento feminista, ya que su aparición «nos está ayudando a comprender que no estamos solas en muchas circunstancias que creíamos que lo estábamos, y que era una situación individual y no una cuestión estructural y colectiva». 

Así lo cree la exactriz porno Amarna Miller (Madrid, 1990), llamada realmente Marina, en una entrevista con Efeminista en el marco de la 80 edición de la Feria del Libro de Madrid, donde ha estado firmando su último libro, “Vírgenes, Esposas, Amantes y Putas” (Ediciones Martínez Roca), un «rompecabezas de lo que significa ser mujer en la sociedad actual«, según sostiene.

En palabras de la autora, se trata de un ensayo feminista de lo más personal donde desgrana las múltiples categorías y etiquetas con las que la sociedad ha oprimido a las mujeres para poder «romperlas y reapropiárnoslas».   

La también graduada en Bellas Artes defiende que tanto el feminismo mainstream, como el más teórico y académico, pueden convivir, puesto que, a su parecer, «que el feminismo esté de moda, porque lo está, es bueno y positivo». 

«La identidad femenina se ve limitada»

Pregunta.- ¿Nos puede hablar de “Vírgenes, Esposas, Amantes y Putas”, el libro que va a firmar este año?

Respuesta.- Es un libro que ha salido a finales de enero de este año. Es un ensayo sobre feminismo donde intento analizar el rompecabezas que significa ser mujer en la sociedad actual, A través de mis experiencias personales  y de mis propias anécdotas voy analizando temas que me parecen importantes y temas centrales a la propia  construcción de la identidad de la mujer.

P.- El título es bastante sugerente, ¿son estas las cuatro categorías en las que la sociedad mete a las mujeres?

R.- Bueno, hay muchísimas más categorías, esas son las cuatro categorías que nos meten por la sociedad que nos constriñe. Yo creo que el problema no es tanto hablar de vírgenes o esposas, sino de esas categorías impuestas en un contexto, no elegidas por nosotras mismas. El problema es que muchas de las etiquetas que se nos han puesto no han sido escogidas, sino que nos vienen impuestas, ya que en muchas ocasiones la identidad femenina se ve limitada. Entonces, es un poco una alegoría de que ya va siendo hora de coger estas etiquetas, romperlas y reapropiárnoslas.  

Lo personal es político

P.- Además de ser muy activa en las redes sociales, es la presentadora del podcast «Yo también» y de un programa de entrevistas en YouTube llamado «Este es el mood!». ¿Qué nos puede decir sobre estos nuevos formatos que surgen para hablar de feminismo?

R.- Voy un paso más allá, pienso que esta nueva ola de feminismo que estamos viviendo y está ya completamente asentada tiene mucho que ver mucho con la aparición de  las redes sociales, que nos está ayudando a comprender a las mujeres que no estamos solas en muchas circunstancias que creíamos que lo estábamos y que era una situación individual y no una cuestión estructural y colectiva.

Por ejemplo, el caso más sonado me parece el #MeToo, cuando en el 2017 salió todo este movimiento para combatir el acoso en redes y hablar de los abusos del magnate Harvey Weinsten. Gracias a las redes muchas mujeres se dieron cuenta de que no estaban solas en su problema.

P.- El movimiento feminista se ha vuelto cada vez más diverso, ¿qué opinión le merece?

R.- A mí me parece bueno, creo que siempre que algo se hace mainstream, que se populariza, tiene el problema de que trivialice, de que no  se comprenda en su profundidad, pero yo creo que puede discurrir de forma paralela. Pueden seguir existiendo los movimientos más teóricos y más académicos, más profundos, mientras que el feminismo conquista el mainstream, Lo que necesitamos para construir una nueva ética y un nuevo mundo, con estas gafas moradas de las que tanto hablamos, es que cuantas más personas se enteren de este movimiento, mejor. Que el feminismo esté de moda, porque lo está, me parece bueno y positivo.