"Ama"

Foto de la presentación de la película "Ama". EFE/Paula Escalada Medrano

“Ama”, un viaje del rechazo a la comprensión a una madre caos

Paula Escalada Medrano | Madrid - 22 julio, 2021

Tras recibir elogios y premios en el Festival de Málaga, «Ama», la ópera prima de la joven directora barcelonesa Júlia de Paz Solvas, un viaje al interior de una madre en conflicto que busca romper los clichés de la maternidad normativa, ya se puede disfrutar en cines.

Ella es Pepa (interpretada por Tamara Casellas), una madre que arrastra las dudas de su maternidad en dos bolsas de viaje por las calles un Benidorm turístico y frenético, de la mano de su hija Leyla (Leire Marín). Su compañera de piso acaba de echarlas de casa tras una bronca, harta de la vida caótica de Pepa, y ella recorre la ciudad buscando dónde dormir.

«Ama» rompe el cliché de «madres coraje»

“No creo que haya muchas películas que cuenten esta historia desde este punto de vista. Las madres que se han presentado en cine son madres coraje, madres puras, la madre que siempre protege y tiene una respuesta, que se come el miedo para que tú no lo veas. Y eso no es real”, cuenta a Efe Casellas sobre el film que se proyecta en cines desde el pasado 16 de julio.

Pepa es “un bombón de personaje” que le valió en la pasada edición del Festival de Málaga, donde fue presentada la película, la Biznaga de Plata a la Mejor actriz. El filme también se llevó el Premio Feroz Puerta Oscura Mejor película, un galardón que otorgan los periodistas de la Asociación de Informadores Cinematográficos (AICE).

La Pepa concebida por De Paz y la guionista Nuria Dunjó, absorbida hasta el tuétano por Casellas, está llena de “no lo sé”. “Es un personaje que tiene muchas capas, muy complejo, que en cada secuencia muestra una aparente superficialidad, pero yo tengo que estar concentrada en lo que me está pasando por debajo. Un doble juego que hace que el espectador empatice conmigo emocionalmente”, explica la actriz.

La historia de “Ama” tiene “un principio y un final abiertos”, cuenta Casellas, para que “tú como espectador completes la película en función del juicio que hagas”.

Un viaje del odio a la comprensión 

“Ama”, añade por su parte Júlia de Paz Solvas, es sobre todo un viaje del odio a la comprensión. “Queríamos que el espectador experimentase ese viaje de empezar a juzgar a un personaje que no sabemos de dónde viene ni qué le pasa y al final entender o acompañar a este personaje”.

Esta situación, explica, “es el día a día”. “Nos encontramos a una persona como Pepa y ya juzgamos de primeras, sin saber lo que hay. Lo que buscaba era este ejercicio de darte cuenta de que no se debe juzgar sin saber qué hay detrás”, apunta.

“Pepa es una mujer que se ve sola, expuesta a una maternidad de la que llega a arrepentirse porque nadie le ha enseñado lo que es y se encuentra enfrentada a una gran exigencia, sin recursos y sin ayuda”, añade.

Imposición a amar

El título de “Ama”, imperativo del verbo amar, viene de “esta imposición de amar que como madres se nos exige” por la que “tenemos que dejar nuestra vida personal para los hijos, debemos perder toda identidad y el amor es para darlo, para cuidar”, explica la cineasta de 26 años.

En “Ama”, añade, lo que se busca precisamente es “representar otras maneras de amar”. Porque Pepa, pese a sus dudas y caos, lo intenta como puede y hace su propio viaje, su pase “del odio al amor, con su propia hija y con ella misma”.

«Ama» nace del arrepentimiento y el abandono

“Ama” es la secuela de un corto que fue el proyecto de fin de carrera de la ESCAC, la escuela de cine de Barcelona, de De Paz Solvas y Nuria Dunjó. Y en su día nació de dos temas que “les removían” a ambas, el arrepentimiento y el abandono.

“Me impactó mucho leer el libro «Madres arrepentidas» de Orna Donath, que habla de mujeres que se arrepienten de la maternidad. Empezamos a hablar con madres y nos dimos cuenta de que el arrepentimiento y el abandono están muy presentes”, explica la cineasta, que ha tenido un debut notable y notorio.

Para el futuro, apunta, desea perder “ese miedo” a lo que vendrá que le ha quedado tras la película, para poder seguir creando proyectos y “vivir de esto”.

“Me he dado cuenta de que soy una chica muy fuerte, en el sentido de tirar para adelante con 24 años esto, y estoy muy orgullosa de mí misma”, sentencia.