gestación subrogada

IMAGEN DE ARCHIVO. Un grupo de mujeres activistas, protestan en las afueras de la Suprema Corte de Justicia,(SCJ), en Ciudad de México (México). EFE/ José Méndez

Altamira Gonzalo: la gestación subrogada atenta contra derechos fundamentales

EFE | Gijón - 20 julio, 2022

La jurista feminista Altamira Gonzalo, especializada en derecho de familia y comunitario, subraya la necesidad de clarificar la normativa sobre los vientres de alquiler y de impulsar una legislación internacional que prohíba la gestación subrogada, ya que atenta contra los derechos fundamentales de las mujeres gestantes y de los menores.

Gonzalo (Zaragoza, 1949) se opone a la gestación subrogada al considerar que «supone la compra de bebés mediante la renuncia a la maternidad de una mujer» que vive un embarazo bajo el «control absoluto» de los padres compradores y del médico que designen, y pasa los últimos meses de gestación en una situación «prácticamente de esclavitud» sin poder ver a su familia y amigos, tal y como explica en una entrevista con Efe.

La posibilidad en España

En España, los contratos de vientre de alquiler son «nulos de pleno derecho», pero en la práctica se registran menores nacidos mediante vientre de alquiler porque una instrucción del Registro Civil hace viable la inscripción cuando «la compra de niños se realiza en algunos países donde es legal y se reúnen determinados requisitos».

«No hay vacío legal pero hay que clarificar la situación derogando la instrucción y a lo mejor modificar el artículo del Código Penal diciendo que es un ilícito penal, haya o no haya dinero de por medio», sostiene Gonzalo, quien asegura que no se conocen casos en los que esta práctica sea «altruista».

«La compra de esclavos se abolió. Ahora hay que abolir los vientres de alquiler porque es otra manera de comprar seres humanos», ha defendido la jurista, quien mantiene que la mejor manera de hacerlo es mediante «algún instrumento jurídico internacional que prohíba esta práctica», ya que si no, la gente con dinero se irá a otros países para recurrir a este método «inhumano».

La experta ha advertido de que, a diferencia de lo que ocurre en los procesos de adopción, en este caso «no hay ningún control del estado sobre la idoneidad de los compradores para hacerse cargo del menor» y «se puede comprar un bebé como se compra un perro».

Además, las agencias intermediarias, que no son legales, han hecho ferias en Madrid y nadie les ha molestado, ha criticado Gonzalo, quien aboga por que el Estado aborde esta «hipócrita» situación en la que por un lado se dice que no a esta práctica y por otro se posibilitan «subterfugios legales a costa del sufrimiento de muchas mujeres y menores».

«Si un aborto es doloroso y deja huella para años, imagínese un embarazo a término en el que no puedes ni ver la cara el bebé que has parido y has renunciado a maternidad. Es quedar hecha polvo de por vida», ha afirmado Gonzalo, quien ha llamado la atención sobre el hecho de que Ucrania es uno de los países en los que es «más barato la compra de bebés» a través de «contratos de esclavitud».