Alicia G. Montano: «Se da una imagen muy estereotipada de las mujeres en algunas cadenas»

Patricia Crespo | Madrid - 10 octubre, 2019

Alicia G. Montano lleva toda la vida, la profesional, en la televisión. Empezó el ejercicio del periodismo en Pamplona, donde vivió los peores años del terrorismo. Ha estado en informativos, ha sido directora de Informe Semanal y de Programas no diarios y actualmente, desde el pasado mes de octubre, es editora de Igualdad de TVE, cargo creado, junto al de su homóloga en RNE, con una misión por parte de la televisión pública: «garantizar la igualdad entre hombres y mujeres, tanto en contenidos como en presencia activa».

Montano ha vivido la transformación del periodismo en las últimas décadas, ha visto como ellas empezaban a hacer cosas hasta ese momento impensables, como ser corresponsales de guerra, y, aunque cree que su oficio sigue siendo «machista» reconoce que se ha avanzado. Un progreso que reclama también en las televisiones públicas, para que dejen de dar una visión de la mujer aún «muy estereotipada».

En esta entrevista con Efeminista, critica que se excluya de la pantalla a las mujeres a partir de una edad y defiende su papel en TVE. Era necesario y se está notando, asegura.

P.- ¿Estamos dando una imagen adecuada de lo que es la mujer en la televisión pública?

R.- Yo creo que la vamos dando, pero que todavía nos falta. Hay cosas que tenemos que reflexionar y decidir, por ejemplo esos planos que hacemos de pies a cabeza de actrices o top model en un photocall. ¿Hay que hacerlos o no hay que hacerlos? Hay quien piensa que sí y quien piensa que no, ¿estamos cosificando con esa imagen o tampoco tenemos que ponernos estupendos y no pasa nada porque hablemos del vestido, del traje, de los zapatos o de lo requeteguapa que estaba tal actriz? Normalmente eso se dice de las mujeres, pero casi nunca lo decimos de los hombres. Entonces hay cosas sobre las que tenemos que reflexionar. (…) Yo creo que hay buena intención pero que seguimos cometiendo lo que podríamos llamar errores honestos.

«¿Dónde están las mayores? ¿es que se han muerto? ¿O es que no las dejan salir en pantalla?»

P.- ¿Y en la televisión en general?

R. – Se cuida menos. Creo que se da una imagen muy estereotipada de las mujeres en algunas cadenas. No digo que la pantalla la tengan que ocupar mujeres de 50 años en adelante y que tengan que ser todas antiguas top model o que tengan que ser todo lo contrario. Pero lo que sí creo es que tiene que haber un equilibrio y se observa demasiada presencia ante la cámara de personas jóvenes. ¿Dónde están las mayores? ¿es que se han muerto? ¿O es que no las dejan salir en pantalla?.

Las presentaciones de los informativos también están copadas por jóvenes, sobre todo por mujeres jóvenes, porque a un hombre no se le cuestiona la edad ni las canas. A una mujer sí. E incluso la propia ropa que llevan (…) vendría casi mejor un punto más de sobriedad porque lo importante no es quien te lo cuenta, es qué es lo que cuentas y si lo sabes contar bien. Las cadenas privadas en eso han optado por ‘juventud divino tesoro’ (…), ahí hay algo que no está equillibrado.

P.- ¿Es el periodismo un oficio machista?

R.- Todavía podemos decir que el periodismo es un oficio machista. Es verdad que la tele, que es el medio que más domino, ha cambiado. Cuando empezaron a emitir las cadenas norteamericanas, estoy hablando de los años 40 y 50, las mujeres no ocupaban nada más que papeles de sastra, peluquería y maquillaje. Luego se incorporaron modelos florero a lo que era la presentación. Y tiempo después empezaron a ir ya a la cobertura de conflictos.

«Te partes de risa si oyes a Carmen Sarmiento o a Rosa Calaf contar que más te valía tener poco pecho o pedir un chaleco antibalas que fuera grande, porque no estaban hechos para mujeres»

Me acuerdo de mi trabajo en Pamplona. Cuando había atentados los que iban a cubrirlos eran los hombres. Era como que te querían proteger de ese dolor. Pero eso sí, luego te encargaban que entrevistaras a la viuda o a los hermanos de la víctima. A mí me impresiona y me conmueve mucho más el testimonio de una viuda que un cadáver porque el cadáver ya no está sufriendo. Había una configuración de reparto, tú al atentado y tú al funeral. Creo que esto son cosas que se están superando. Otro momento que me viene a la cabeza es, por ejemplo, la primera Guerra del Golfo, en los años 90. Se incorporaron muchas mujeres en Televisión Española a cubrir esa guerra como enviadas especiales. Y recuerdo a los hombres de la redacción echar algún sapo y culebra por la boca (…).

Eso también se va superando. Ahora ya hay chalecos antibalas para las mujeres, hasta hace poco no. Te partes de risa si oyes a Carmen Sarmiento o a Rosa Calaf contar que más te valía tener poco pecho o pedir un chaleco antibalas que fuera grande, porque no estaban configurados para lo que es el cuerpo de la mujer. Quedan cosas, quedan flecos, pero si miramos atrás claro que hemos mejorado.

P.- En el ejercicio del periodismo, ¿ha sufrido personalmente actitudes machistas?

R.- La más gorda fue en Pamplona, de un sonidista que, en una situación excepcional porque había habido un atentado en el que habían matado a un niño, me dijo que, como yo no era jefa, no le podía mandar y además que no soportaba que le dieran órdenes mujeres y menos si eran bajitas.

«¿Se puede vivir sin editora de igualdad? Pues sí, pero creo que es necesaria y se está notando»

P.- Editora de igualdad en Televisión Española, ¿es necesaria esta figura?

R.- Yo creo que sí. Pero no es ad hóminem. No es que yo lo vaya a hacer muy bien y otra persona lo pudiera hacer peor. Es simplemente que la urgencia que tienen los informativos impide muchas veces que planifiques. Es verdad que hago contenidos, pero el hecho de que te ‘paguen por pensar’ hace que estés pendiente, por ejemplo, un mes y medio antes del 8 de marzo de cómo se pueda repartir la información a lo largo de toda la programación de una manera transversal. Vas hablando área por área o programa por programa. ¿Se puede vivir sin editora de igualdad? Pues sí, (…) pero es verdad que en la medida en la que la igualdad ha entrado en la agenda de los medios de comunicación esta figura tiene la virtud de implementar, de concienciar y espolear a la gente para que piense en piezas más allá de lo que es la agenda y las convocatorias.

Yo tenía dudas sobre el propio funcionamiento, pero creo sinceramente que es necesaria y que se está notando.

P.- ¿Cómo trabaja, se centra en los contenidos sólo de los informativos o en toda la programación? 

R.- El mandato era para los servicios informativos. Pero no puedes renunciar a contestar si alguien te dice que no es correcto algo que se ha dicho en un programa de magacín de la mañana o de la tarde.

«Deportes es una de las áreas en las que más se ha notado la perspectiva de género»

P.- Fue nombrada editora de Igualdad el pasado mes de octubre ¿Se nota ya su trabajo? 

R.- Los datos que tenemos son del último trimestre de 2018. Habría que coger una horquilla un poco más amplia para que los resultados no sean sesgados. Pero desde el momento que existe la figura y desde el momento que saben que esa figura está empoderada o autorizada desde la dirección de informativos también se produce un cierto clic en la cabeza de todos y de todas las compañeras que hay en RTVE. Le agradezco por ejemplo a Sergio Sauca, de Deportes, que al poco de estar viniera a ofrecerme varios temas que tenían que ver con la presencia de las mujeres en deportes, donde por cierto se ha hecho un gran trabajo. Es una de las áreas donde más se ha notado lo que podríamos llamar la perspectiva de género.

Por qué no ocuparnos del fútbol femenino, de la primera mujer española que está en el París-Dakar, de la Liga Iberdrola de mujeres y los problemas que tienen para conciliar.

P.- ¿Llegan muchas quejas? 

R.- No, al menos al portal de igualdad. A la Defensoría del espectador sé que llegan algunas pero no son de informativos. Son quejas que hay que tener en cuenta y a veces hay que dar explicaciones. Por ejemplo, «Cine de Barrio», que es un poco la prehistoria de nuestro cine y al mismo tiempo el reflejo de lo que era el país en los años 50, 60 o 70, pues evidentemente hay muchas películas que las podíamos poner inmediatamente el sello de machista.

Hay que decirle al espectador: póngase las gafas de la historia, mírelo un poco por el retrovisor, y seguro que lo va a ver de otra manera.

Sobre informativos llegan muy pocas. Por poner un ejemplo, una de las quejas fue porque se usaba en una pieza doctor endocrino. ¡Pero sí doctora es una palabra perfectamente asumida! Son estos sesgos que tenemos todavía.

P.- ¿Qué podemos encontrar en la web de TVE «Todxos por Igual»? 

R.Por una parte está la actualidad, también hay un espacio propio para la violencia de género, uno histórico «Las píldoras de Carol», y luego están los recursos donde vamos subiendo documentos, como guías de lenguaje no sexista.

P.-  ¿Cuál ha sido la mujer más inspiradora que ha entrevistado y cuál es la mujer que le gustaría entrevistar?

R.La mujer más inspiradora… pues mira probablemente Fabiola Perdomo, colombiana. A su marido después de cinco años secuestrado por las FARC lo mataron, ella entró en asociaciones de víctimas del terrorismo en su país cuando las FARC eran estaban a punto de doblar el pulso al Estado y de ganar esa guerra. Y ahora en este contexto de paz ha perdonado a los que mataron a su marido, se ha entrevistado con ellos. Ha hecho que su hija no tenga odio. Fabiola es un ejemplo de transformar el odio, que perjudica también al que lo ejercita, no solamente al que lo padece.

«Iría al pasado para entrevistar a esas locas, como las llamaban, feministas, que pedían el voto. Creo que me iría a ellas porque son las que más han sufrido»

¿A quién me gustaría entrevistar? A veces te llevas la sorpresa con personas anónimas, con muchas mujeres anónimas, que hacen un trabajo silencioso. (…) No sé, quizá si la pudiera rescatar del pasado, a Camille Claudel, quien inspiraba a Rodin. O Clara Peters, la pintora que se hacía autorretratos en el fondo de una vasija o en el reflejo de un plato, y que es una de las poquísimas mujeres que hay en el Museo del Prado. O quizá iría al pasado, o a esas locas, como las llamaban, feministas, que pedían el voto. Creo que me iría a ellas… porque son las que más han sufrido.