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"Autorretrato Rojo" de Alejandra Glez, de la serie "La vida es inmortal cuando se acaba".

La cubana Alejandra Glez muestra su fotografía feminista y catártica en JUSTMAD

Natalia Ibáñez Guinea | Madrid - 8 julio, 2021

La artista visual Alejandra Glez (La Habana, 1996) asegura que, de no haberse dedicado al arte, estaría internada en un manicomio. Aunque su obra hoy es multidisciplinar empezó con la fotografía a los 16 años como herramienta para que sus sentimientos brotaran a borbotones, como una herida abierta. Ahora, con 24 años, es una de las grandes protagonistas de JUSTMAD, una de las ferias en paralelo a ARCO.

Abierta desde el jueves, 8 de julio y hasta el 11 de julio en el Palacio Neptuno y dirigida por la comisaria Semíramis González, esta nueva edición de JUSTMAD pone el foco en obras digitales en NFTs y las nuevas tecnologías aplicadas al mercado del arte, con el medio ambiente, el coleccionismo y el feminismo por bandera, como ya es habitual en esta feria de arte emergente contemporáneo, que este año cuenta con casi 50 galerías. 

Fotografía social

La artista cubana, que está representada por la Galería Aurora Vigil-Escalera, explica en una entrevista con Efeminista que para ella, hacer arte «es una especie de catarsis y liberación» que le ayuda a «sacar todos los miedos que lleva dentro». La muerte y la violencia machista son algunos de estos temas que refleja de manera recurrente en su trabajo artístico.

«El 90 % de las mujeres con las que he trabajado han sido violadas, muchas sabiéndolo y otras sin saberlo. Lo que siempre refleja mi obra es intentar sensibilizar al espectador con ello y demostrarle cómo, aunque estamos todas en países y culturas muy separadas, a la vez estamos muy unidas con todos los problemas que sufrimos«, se sincera la joven, que define su trabajo como «feminista» y «social». 

Tras la lente de las ‘Liliths’ contemporáneas

Uno de los ejemplos del argumento de su obra es la serie ‘Lilths’, ganadora del Premio de Fotografía Joven de la Fundación ENAIRE  y con la que Glez visita JUSTMAD. Se tata de un homenaje a esa primera mujer en habitar el paraíso, condenada por desafiar al patriarcado. 

«Lo que intento es hablar desde mi punto de vista de las ‘Liliths’ contemporáneas, como pueden serlo también la mujer negra, la mujer mestiza, o la mujer trans, que son las a las que les ha costado un poquito más de trabajo estar en la sociedad, además de  limpiar todo lo que se ha dicho a lo largo del tiempo de la primera Lilith, cuando realmente fue una mujer feminista«,  explica la artista, que desde que empezó con la fotografía se ha «buscado a sí misma dentro de otras personas», dice. 

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Fotografía de Alejandra Glez, dentro de la serie ‘Liliths’.

Desnudos metafóricos y literales

Alejandra Glez en un punto de su trayectoria se dio cuenta de que para sanar, también tenía que ponerse ella delante del objetivo. Así comenzó con los autorretratos, en los que afirma que siempre se «lleva al límite».

Glez se desnuda literal y metafóricamente ante la cámara en series como ‘La vida es inmortal cuando se acaba’, un registro de una crisis de ansiedad, o ‘Buscando la luz’, una oscura reflexión sobre el suicidio, la vida y la muerte, claramente inspirada en la obra de la artista cubana Ana Mendieta, a quien tanto admira.

El desnudo también es un elemento recurrente en la obra de la artista, pero como forma de naturalización. Según cuenta, se trata de una herramienta que utiliza para que «sea la fuerza visual de ese cuerpo, que tiene una experiencia y una vivencia, la que hable por sí sola, descontextualizándolo de lo sexual».

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Autorretrato de Alejandra Glez en ‘Buscando la luz’.

A son de mar

El mar es otro motivo con el que Glez dialoga tanto dentro como fuera de su obra dado que, como sostiene la artista, tiene una profunda conexión con él y es uno de los elementos que más la representan, a pesar del pánico que le produce.

«Es como esa casa que nunca te abandona pero a la que te da miedo entrar», se sincera Glez, que atribuye su devoción por las masas de agua salada a que proviene de una isla y es «hija de Yemayá», una religión afrocubana asociada al mar.

Una de las últimas obras en las que está trabajando, en forma de arte digital, disciplina que llamó su atención -«porque todo es válido», según cuenta- , tiene precisamente al mar como protagonista, como lo tuvo su serie fotográfica más icónica, «Mar de fondo», una obra sobre todas las mujeres asesinadas con violencia, cuyos cuerpos descansan en el agua.

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«Mar de fondo» de Alejandra Glez.