Dos de las tres integrantes del grupo de las 'Green Girls' ('Chicas Verdes'), formado por las agricultoras gazatíes Aseel Alnajjar, Ghaidaa Kudaih y Nadin Abu Rouk. EFE/ Ahmad Awad
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Tres agricultoras gazatíes, las 'Green Girls', luchan por dar vida a su tierra
El grupo de las 'Green Girls' ('Chicas Verdes'), formado por las agricultoras gazatíes Asil Alnajar, Gaida Qadeh y Nadina Rouk, tuvo que detener su actividad hace más de un año con el estallido de la guerra en Gaza. Ahora, se han reagrupado para devolver su tierra a la vida.
"Nuestro proyecto estaba lleno de cultivos agrícolas, teníamos cerca de diez tipos de cultivos. Cuando empezó la guerra, fueron completamente destruidos", explica a EFE Gaida Qadeh, de 28 años.
El alto el fuego entre Israel y el grupo islamista Hamás que entró en vigor el pasado 19 de enero ha permitido que estas tres mujeres vuelvan a trabajar para "expandir y diversificar la agricultura", según Nadina Rouk, de 27 años, que ansía volver a soñar "como lo hacía antes de la guerra".
Las agricultoras gazatíes retoman su actividad
La tercera chica verde, Asil Alnajar, había viajado a Egipto en un viaje de trabajo antes de la guerra y quedó atrapada allí cuando se inició el conflicto, por lo que no había podido regresar a Gaza hasta ahora.
Desde el inicio de la guerra, el número total de muertes en la Franja de Gaza se ha elevado a 48.405, la mayoría de las víctimas son mujeres y niños, según las autoridades palestinas. Y más de 40.000 personas palestinas han sido desplazadas de forma forzada en los campamentos de refugiados en lugares de Cisjordania como Yenín y Tulkarem.
Las Green Girls iniciaron su actividad en 2020, plantando guisantes en cultivos descubiertos en una granja en Juzaa, una localidad próxima a Jan Yunis (sur de Gaza), donde crearon también dos invernaderos. Tras meses de guerra, esas tierras están totalmente destruidas y se encuentran además en una "zona colchón", área bajo control militar israelí.
Ahora, intentan retomar su actividad en Fujari, también en el sur de Gaza, donde trabajan para que decenas de hileras de cultivos resistan al invierno gazatí.

Integrante del grupo de las 'Green Girls' ('Chicas Verdes'), formado por las agricultoras gazatíes Aseel Alnajjar, Ghaidaa Kudaih y Nadin Abu Rouk. EFE/ Ahmad Awad
La agricultura se considera "una profesión masculina"
A pesar de las dificultades para conseguir agua, electricidad, fertilizantes y pesticidas, han vuelto a poner en marcha invernaderos y, a través de tubos de plástico, han conseguido implantar un sistema de riego que abastece a las verduras más resistentes que siembran al descubierto.
Con el sonido de fondo de los drones israelíes, que sobrevuelan la Franja desde el comienzo de la guerra hace casi un año y medio, Rouk detalla que decidió dedicarse al cultivo porque proviene de una familia de agricultores, por lo que se trataba del "camino más cercano" para ella, aunque admite que en la sociedad palestina la agricultura se considera "una profesión masculina".
Qadeh recuerda que, al poner en marcha el proyecto, se enfrentaron a críticas de los que no entendían cómo tres mujeres podían hacer "un trabajo para hombres", aunque una vez que alcanzaron viabilidad y éxito esa perspectiva cambió.
Ya sea antes o después de la guerra, dice haber sufrido para encontrar su lugar en el mercado laboral.

Integrante del grupo de las 'Green Girls' ('Chicas Verdes'), formado por las agricultoras gazatíes Aseel Alnajjar, Ghaidaa Kudaih y Nadin Abu Rouk. EFE/ Ahmad Awad
"Queremos vivir con seguridad en nuestra tierra"
"La mayoría de mi tiempo lo paso en la granja, entre los brotes y las plantas, y cultivamos con nuestras propias manos, por lo que mi relación con la tierra es fuerte", señala Rouk.
Aunque admite que pensó en emigrar junto a su familia cuando comenzó la guerra con Israel, abandonó la idea después de revivir el proyecto con sus compañeras.
Como persona que sufrió más de un año "en guerra, bombardeos, destrucción, pérdida y hambre", Qadeh también pensó en salir de Gaza, pero se sintió conectada con su tierra cuando regresó a la granja.
Aun así, denuncia las dificultades a las que se enfrentan las mujeres palestinas, para las que comodidades como cocinar con electricidad, que sí disfrutan otras mujeres del mundo, no están disponibles.
"Nosotras, como mujeres palestinas, no pedimos cosas imposibles. Queremos vivir con seguridad en nuestra tierra, trabajar en ella, reconstruirla, compensarnos por las pérdidas que hemos sufrido y verla de nuevo verde", concluye.