Abuso sexual a menores, otra «pandemia» normalizada en Honduras

EFE | Tegucigalpa - 23 junio, 2021

El abuso sexual a menores en Honduras se ha convertido en «otra pandemia» que se ha normalizado, alertan especialistas de este país centroamericano.

«Viene desde una situación muy arraigada de violencia basada en género, por lo que realmente tenemos que empezar a romper con esos patrones de conducta que están afectando, principalmente, a las niñas y adolescentes», ha dicho a Efe la gerente de programas de Plan Internacional, Laura Rey, sobre el abuso sexual.

El abuso sexual a menores está normalizado

Las agresiones sexuales a menores «es una problemática que, además de invisibilizada, también se ha normalizado«, por lo que se considera «normal que un adulto tenga una relación con una menor de edad», ha profundizado Rey.

El Centro de Derechos de Mujeres (CDM), ha arrojado cifras (no gubernamentales) en las que se resalta que 927 menores, de 0 a 19 años, sufrieron abuso sexual en Honduras entre enero y octubre de 2020.

La agresión contra los menores «es otra pandemia» que ha venido «siendo parte de una normalización de la violencia de género«, una situación que «marca su desarrollo y vida», ha enfatizado la gerente de la ONG.

Ha puesto un ejemplo: tres menores daban a luz cada hora en 2019 en Honduras, país donde la mayoría de esas gestaciones tienen su origen en violaciones, muchas de ellas por sus familiares.

La experta de Plan Internacional ha señalado que estas menores enfrentan «dificultades para seguir adelante con su desarrollo educación y sufren alguna situación en los espacios de salud, donde se les culpabiliza» por estar embarazadas a temprana edad.

Medidas fuertes para prevenir el abuso

Ian Quiroz, especialista en protección de la niñez de la ONG Visión Mundial, ha dicho a Efe que el maltrato físico, psicológico y sexual ha aumentado en Honduras durante la pandemia.

El abuso sexual es «una problemática en la que el Estado tiene que tomar medidas bastantes fuertes para no solo atacar el efecto, las consecuencias, sino también para prevenir este tipo de maltrato», ha comentado.

En algunas regiones de Honduras los abusos a menores en el ámbito familiar y el incesto «son parte del diario vivir, eso es normal y es parte de su misma cultura».

Por esta razón, Quiroz resalta la importancia de «visibilizar» el problema que no conoce raza, origen étnica o género y poner en la palestra política la protección a la niñez.

Una emergencia invisible

«Todo abuso infantil es una emergencia«, ha agregado Rey, quien ha lamentado que las denuncias por delitos sexuales contra menores en el país han disminuido por las restricciones de movilidad debido a la pandemia.

Ha atribuido la falta de denuncias ante la «invisibilización y la normalidad» del problema impide actuar a las autoridades, lo que abona a la impunidad de los casos.

Los lugares en lo que los niños son más propensos a sufrir algún tipo de abuso son el hogar y las escuelas, ya que los agresores suelen ser personas del círculo familiar de la víctima o muy cercanas al mismo, ha agregado Quiroz.

Datos alarmantes

La organización internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) considera la violencia sexual «una emergencia invisible» en Honduras, donde al mes atiende a 13 menores de 14 años víctimas de este tipo de abuso.

El miedo, la estigmatización, la revictimización y un sistema de salud «colapsado» aumentan el sufrimiento de las víctimas de violencia sexual en Honduras, según MSF.

MSF señala que las menores de 18 años de edad representan un tercio de las 135 mujeres embarazadas producto de una violación. Y lamenta que Honduras no haya aprobado el Protocolo Nacional de Atención Integral a víctimas de violencia sexual, presentado en 2017, lo cual repercute en que miles de menores y mujeres continúen «sin acceso a atención médica prioritaria».