#8M: Ana María Miranda Fernández, madre soltera

Laura de Grado Alonso | Madrid - 8 marzo, 2021

Ana María Miranda Fernández es madre soltera, tiene un hijo de 7 años y una hija de 3 y en noviembre de 2020 tuvo que pedir una excedencia para cuidar de ellos porque en su trabajo no le permitían teletrabajar, desde entonces su hogar depende de sus ahorros. Para ella, como para muchas familias monomarentales o con hijos, el mundo se paró cuando empezó el confinamiento por la pandemia de la COVID-19 aquel 15 de marzo de 2020.

Sentada en el banco de un parque cercano a Casa de Campo, Miranda (Madrid, 1976) recuerda con indignación y rabia los días de confinamiento, en los que tuvo que hacer malabarismos para conseguir teletrabajar mientras atendía a sus hijos en casa. De esos meses le sigue doliendo que las empresas y el estado dieran la espalda a la conciliación de las familias, reconoce en una entrevista con Efeminista que este año, con motivo del 8M, Día Internacional de la Mujer, ha elegido a 8 Mujeres como homenaje a las miles de ellas que luchan contra la pandemia en primera fila.

Miranda es administrativa de una empresa de alimentación y regenta un negocio familiar junto a su madre, actividad que hace en su tiempo fuera del trabajo y que nunca ha supuesto su ingreso principal. Su modelo de familia ha sido uno de los más afectados por la pandemia ya que depende en gran medida del apoyo de su  entorno, en concreto las abuelas y abuelos, y el miedo a los contagios y las limitaciones de contacto ha dejado solas a muchas madres solteras. En su caso, ha tenido que renunciar al trabajo porque su empresa le ha denegado la opción de teletrabajo pese a que la actividad que desarrolla se lo permitía.

madre soltera Ana María Miranda

Ana María Miranda Fernández, cabeza de un hogar monomarental. Foto: EFE/Laura de Grado

Conciliación y hogares monomarentales en cifras

Durante el último año, marcado por la pandemia del coronavirus, casi una de cada cuatro mujeres (22%) ha renunciado a todo o parte de su trabajo para cuidar de sus hijos e hijas, según un estudio del Club de Malasmadres. De ellas, un 21 % ha cogido excedencias o días sin sueldo, un 11 % ha pedido reducción de jornada al 100 %, sin sueldo, y un 74 % ha usado de sus días de vacaciones para atender a los menores durante las cuarentenas preventivas. Además, como a Ana María, a un 37 % de les ha denegado la opción de teletrabajar a pesar de realizar tareas compatibles con el trabajo a distancia.

Según el INE, en España durante 2019 se censaron 1.887.500 hogares monoparentales, aunque se estima que la cifra podría ser mayor. El 81,1 % de ellos están encabezados por mujeres, es decir, 8 de cada 10 son hogares monomarentales, lo que supone 1.530.600 unidades familiares.

El perfil más común de las familias monomarentales son las que están encabezadas por mujeres adultas cuya edad oscila entre los 30 y los 50 años, son españolas (el 92 %), con un solo hijo (72 %) y viven de alquiler o en una casa con hipoteca (79 %), revela un informe elaborado por Federación de Asociaciones de Madres Solteras (FAMS).

«Las mujeres han seguido sosteniendo la familia»

Pregunta (P).- Un año después… ¿ Qué ha cambiado desde el 8M de 2020?

Respuesta (R).- Para bien nada. Yo creo que estamos peor. De hecho, todo esto ha demostrado que gran parte de la sociedad y de todo el engranaje se sostiene gracias a las familias y a las mujeres. Hay familias en las que existe la corresponsabilidad, pero son mínimas, en la mayoría el peso lo siguen llevando las mujeres.

Durante la pandemia las mujeres han seguido sosteniendo la familia igual que lo han hecho siempre. Hemos tenido que recurrir a reducciones de jornada, a excedencias y a vacaciones, y todo lo han hecho mujeres, porque socialmente el puesto de un hombre sigue teniendo más valor que el de una mujer.

P.- La pandemia ha visibilizado el trabajo mayoritario de las mujeres en la lucha contra la COVID-19 ¿por qué cree que somos nosotras las que estamos en primera línea?

R.- Culturalmente la mujer siempre se ha dedicado a los cuidados, siempre era la que renunciaba, se quedaba en casa y sacrificaba su vida o el tener una profesión por cuidar. Y gracias a eso también creo que hemos podido sobrellevar esta situación. Porque las mujeres estemos en las circunstancias que estemos siempre tendemos al cuidado del que tenemos al lado. Y esto no quiere decir que un hombre no sea capaz de hacerlo, es capaz de hacerlo exactamente igual, pero a muchos de ellos no les han educado así.

P.- ¿Cómo ve el futuro de la igualdad? ¿Qué es lo más urgente?

R.- A día de hoy el futuro de la igualdad está muy negro. Ser igual es tener los mismo derechos, y derecho también es que tengas las mismas oportunidades que un hombre y que por ser madre no tengas que ver reducida tu jornada laboral.

Vivir en igualdad sería que por tener hijos la empresa no pudiera aprovechar para limitarnos. Es decir, que todos tengamos las mismas oportunidades y que, decidamos lo que decidamos, tengamos las vías y el Estado ponga los mecanismos para que las empresas se vean obligadas a cumplirlo. O igualdad sería que una reducción de jornada si se la coge un hombre no esté mal vista y que si no le afecta laboralmente a él, que tampoco le afecte laboralmente a una mujer.