Rebeca Khamlichi: «La parte que más me llega del feminismo es la sororidad»

Carmen Sigüenza - 21 agosto, 2019

A la pintora e ilustradora Rebeca Khamlichi, el grito de dolor sobre su propia infancia, que supo transformar en belleza en su libro «Las hijas de Antonio López»,  le supuso una visibilidad en las redes como nunca hubiera imaginado. Con miles de seguidores, Khamlichi  ( Madrid,  1987)  muestra su trabajos y proyectos en Instagram, Facebook o Twitter.  Un compromiso con el arte y las mujeres que combina con su labor altruista en favor de los animales («otra revolución») a través de su proyecto «Las muy perras» , con el que consigue que pintores, dibujantes, escritores… cedan su obras y que ese dinero vaya para el rescate animal.

Ahora,  la artista acaba de ilustrar el libro de Diego Ojeda «La chica revolucionaria», y tiene entre manos un proyecto con una escritora  joven. Un trabajo con «un mensaje feminista muy especial, dice Khamlichi, pero del que no quiere avanzar más de momento. La artista asegura a Efeminista que lo que más la ha emocionado de este momento que está viviendo la  «revolución de las mujeres»,  es la sororidad  «Eso es lo que más me ha quedado del feminismo».

 Las redes sociales me han hecho llegar a muchísimo más público

P.-  ¿Qué han significado las redes sociales en su trabajo?,  que son las que llevaron al  éxito a su primer libro,  ‘Las hijas de Antonio López’, en 2018 

R.-  Las redes sociales me han hecho llegar a muchísimo más público del que podía llegar de una manera normal. Al final, las redes sociales son como una galería gigantesca para exponer tu trabajo. Entonces puede ser que no hubiera cabida en un espacio físico en ese momento, pero estaba internet, que lo estaba viendo un montón de gente. Entonces podían comprar mis obras, podían ponerse en contacto conmigo gente o editoriales que querían que ilustrara un libro o podía conocer mi trabajo un público impensable.

Entonces  las redes me ayudaron muchísimo durante la creación del libro. Las redes han sido vitales. Hay mucha gente que ha recomendado el libro. Alumnas que se lo ha llevado a sus profesores. me han llamado también profesores de Instituto. En fin, no sabía que  iba a tener ese feed back, y eso gracias a las redes.

La parte que más me ha llegado del feminismo es la sororidad

P.- ¿ Qué piensa una artista joven sobre el movimiento feminista?

R.-  Es nuestro momento y estamos consiguiendo cosas poco a poco, pero avanzamos y  todos los pasos que estamos dando son muy firmes. A nivel creativo creo que la parte que más me ha emocionado y me ha llegado del feminismo es la ‘sororidad’. Hemos sido educadas para ser rivales. Nos han dicho que las mujeres entre ellas son muy malas  y mentirosas, y eso es una mentira absoluta…  Entonces me he dado cuenta de que eso es un prejuicio con el que hemos crecido, y que fue una parte de nuestra educación. Realmente las mujeres entre nosotras nos apoyamos, nos ayudamos, crecemos. Y en mi ámbito, el creativo, podemos hacer cosas increíbles juntas: ayudarnos, apoyarnos, admirarnos y ser parte del proceso creativo unas de otras, y eso hace que nos  enriquezcamos.

  «Ver muchos tipos de mujeres y que cada una haga lo que le de la gana nos lo ha traído las redes sociales y el feminismo».

Todo eso me resulta emocionante, a parte de  todos los derechos que estamos consiguiendo y de la posibilidad de cada vez de ser más libres, sobre todo, eso. Siempre hemos tenido que ser calladas, sumisas.  ¿Qué era ser una buena chica?  pues la típica chica discreta callada, que hacía lo que se esperaban los demás que hiciera. La  posibilidad de ver muchos tipos diferentes de mujeres y que cada una haga lo que le da la gana, esa parte nos la ha traído las redes sociales y el feminismo y me llena de orgullo.

Y, además, me llena de orgullo pensar que hay  chicas jóvenes interesándose por esto. Intentando leer todo lo posible sobre feminismo y cada vez teniendo las  ideas más claras, porque al final todas, tu generación, la mía, estamos aprendiendo. Vamos aprendiendo por el camino. Lo que hace cinco años nos parecía normal o lo natural,ahora mismo lo miramos  y decimos:  Cómo podía pensar así.  Cómo eso me podía parecer bien o cómo podía atreverme a juzgar por su físico o por cómo hablara y, de repente, ese autoaprendizaje me está resultando fascinante.

rebeca khamlichi

Entrevista a Rebeca Khamlichi, ilustradora y pintora, comprometida con la mujer y los animales, y cuyo trabajo se dio a conocer en las redes.
Foto: Paco Campos/EFE

Analizo qué tipo de mujeres pinto cómo las pinto,  por qué las pinto

P.-  ¿Y a la hora de trabajar es consciente de eso? ¿Trabaja desde una perspectiva de género para no caer en roles o  estereotipos?

R.-  Sí, sí, totalmente. Además lo pienso muchísimo y analizo qué tipo de mujeres pinto cómo las pinto, por qué las pinto. Me pregunto por qué hay algunas cosas que me parecen bien y otras no.  Y si hay  temas tabús sobre los que no se dibuja como, por ejemplo, la menstruación. Es un tema sobre el que muy poca gente se ha atrevido a dibujar.  Cito a Sara Herránz, que es una ilustradora española de mi generación, y ella empezó un proyecto sobre la menstruación ilustrando sus ciclos, y la primera vez que lo vi me chocó muchísimo. Y luego he pensado y he analizado por qué me chocó algo que  es nuestra biología. Me pregunto por qué ha sido siempre un tabú. Y veo mucho cómo han ido evolucionando mis compañeras en estos temas.

El movimiento feminista nos está haciendo girar hacia muchos puntos de  nosotros mismos y de nuestro trabajo

P.-  ¿ Cuidas mucho con quién trabajas o qué textos ilustras? y ¿Qué recomendaría a las más y a los más jóvenes ?

R.-  Sí, cuido mucho con quién y donde quiero estar. También porque estoy en un momento en el que puedo decidir. Supongo que si hay una chica jovencita o un chico jovencito que empieza a ilustrar ahora y que le llega su gran oportunidad y no termina de encajar con el texto que debe ilustrar, pues al final  le diría que lo haga, porque de todo va a sacar un aprendizaje. Muchas veces de donde no queremos estar también aprendemos. Aprendemos muchas cosas constantemente.

Yo últimamente me he dado cuenta de que no he pintado nunca personas racializadas  y esta es mi última reflexión y crítica hacia mi.  ¿Esa parte de la sociedad por qué no existe en mi imaginario? me pregunto. Es muy curioso que dibuje muchas personas y que en mis dibujos en mi imaginario no aparezca  gente con rasgos americanos o gente con rasgos asiáticos. Además yo soy medio africana. Soy medio árabe. Entonces creo que en esto el movimiento feminista nos está haciendo girar hacia muchos puntos de investigación y de crítica hacia nosotros mismos y hacia nuestro trabajo.

Las mujeres ilustradoras están muy reconocidas, en la pintura somos invisibles

P.- ¿Hay machismo en el mundo de la ilustración y la pintura?

R.-  En el mundo de los ilustradores, las ilustradoras están muy reconocidas y muy posicionadas por méritos propios. Tenemos grandes ilustradoras en España. Cito,  por ejemplo a  María Hesse, Laura Agustí… tenemos gente genial. Mujeres que han trabajado mucho y han logrado ser reconocidas. Sin embargo, en la pintura somos invisibles, todavía. ¿Cuántas pintoras has estudiado o  pintoras famosas se te vienen a la cabeza que hayas conocido en los estudios normativos.  No que te hayan llegado a través de tus investigaciones o internet… o cuántas mujeres exponen en el Reina Sofía…

‘Las muy perras’ es una plataforma que se dedica al Rescate Animal

P.-  ¿En qué consiste su proyecto de ‘Las muy perras’?

R.- ‘Las muy perras’, que tiene un nombre también muy feminista, es una  plataforma que creamos la artista plástica Mari Quiñonero, y yo. Luego liamos a Ale Megalé, que es un fotógrafo brasileño para que se uniera a nosotras. Es el tercer miembro de ‘Las muy perras’. Y es un proyecto en el que conseguimos que gente de nuestro entorno más cercano,  artistas ilustradores, dibujantes, escritores… nos cedan sus obras. Y ese dinero que sacamos con ellas se dedica a asociaciones de Rescate Animal.  Por ejemplo, tú me llamas diciendo que has visto un galgo en tal punto, y  nosotras intentamos  cogerlo y si no podemos pedimos ayuda a un grupo de rescate y luego esos animales van a protectoras y a esas protectoras les entregamos el dinero de todos esos artículos relacionados con la cultura que nos dona tanta gente.

Es muy curioso, porque empezamos  esto como una locura pensando que necesitábamos un nombre que nadie olvidara cuando viera un animal abandonado y nos recordase. Llamarnos así era cómo una reivindicación. ¿Por qué ser perra tiene que ser algo negativo? nos preguntamos y quisimos protestar desde el lenguaje , y así seguimos, y al final ha funcionado muchísimo. Llevamos un montón de campañas de acogidos y adoptados.